Cuba: El Presidente John F. Kennedy y la invasión de Playa Girón

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José Luis Méndez Méndez (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano Cuba.

La Embajada de Estados Unidos en La Habana, junto a varias sedes diplomáticas aliadas incrementaron las actividades de espionaje y subversión contra el proceso revolucionario y para alimentar a la contrarrevolución interna con apoyo logístico en dinero, armas y explosivos, por ese motivo, el 2 de enero de 1961, el Gobierno cubano solicitó de Estados Unidos la limitación de su personal diplomático y consular al número de once personas, el mismo al mantenido por Cuba en Washington.

Al siguiente día el Gobierno de Estados Unidos decide romper las relaciones diplomáticas con el Gobierno de la República de Cuba y aclara, que la ruptura no afectaría el status usurpador e ilegal de la Base Naval de Estados Unidos en la bahía de Guantánamo.

En un documento firmado por el Jefe de la WH/4, los principales responsables de la CIA encargados con la preparación de la fuerza mercenaria plasmaron cómo sería empleada esta contra Cuba. En él se planteaba que una formación anfibia y aerotransportada de alrededor de 750 hombres capturaría una pequeña franja de tierra en la Isla. Este desembarco -señalaba el documento- sería precedido de una preparación aérea táctica, comenzando el día D-1. Se proporcionará apoyo aéreo cercano a las fuerzas de invasión el día D y de ahí en lo adelante hasta tanto la fuerza se comprometa en combate.

Además, se señalaba que la misión inicial de esta invasión sería capturar, defender y sostener una franja de terreno que debería incluir una pista de aterrizaje y el acceso al mar para garantizar el apoyo logístico. Estas operaciones precipitarían -según el documento- un levantamiento general hasta que hubiese tenido lugar una intervención militar abierta de Estados Unidos.

La revista Nation publicó una detallada historia de la base de Retalhuleu en Guatemala, firmado por Don Dwigging, redactor del periódico Los Ángeles Mirror, donde se abundaba sobre la adelantada preparación de los mercenarios. Al día siguiente el diario New York Times publicó, en primera página, una información desde Retalhuleu que daba cuenta, sin mencionar a la CIA, de que se estaba adiestrando militarmente personal cubano bajo la instrucción de extranjeros, principalmente de Estados Unidos.

El embajador Whiting Willahuer, del Departamento de Estado, y Tracy Barnes, de la CIA, se reunieron con los representantes del Estado Mayor Conjunto para debatir las operaciones en ejecución contra el Gobierno de Cuba. Como resultado del debate se creó una comisión de trabajo integrado por funcionarios de los departamentos de Estado y Defensa, de la CIA y el Estado Mayor Conjunto, con el propósito de coordinar las futuras acciones.

El 17 de enero el Gobierno de Estados Unidos prohibió a los ciudadanos de su país viajar a Cuba y tiene lugar un encuentro privado entre Eisenhower y Kennedy, se trató la marcha de la preparación de la fuerza mercenaria en Guatemala y el flamante mandatario recibió el primer resumen oficial del proyecto de la operación paramilitar de la CIA contra Cuba durante esa reunión en la Casa Blanca.

Los responsables de la CIA, encargados de la operación contra Cuba, se reunieron con un grupo de representantes para informarles acerca de las fuerzas mercenarias de origen cubanos que se entrenaban en Guatemala.

El presidente Kennedy en una nota a su Asistente para Asuntos de Seguridad Nacional, McGeorge Bundy, le expresó su criterio de que existía deferencia de opiniones entre los departamentos de Defensa, Estado y la CIA respecto a la viabilidad del Plan Paramilitar contra Cuba. En un memorándum del presidente Kennedy a Bundy, le preguntó sobre los desacuerdos de opinión que había entre las agencias en relación a la política a seguir respecto a Cuba.

El presidente Kennedy se reunió en la Casa Blanca para debatir el plan. En la reunión no se tomó ninguna decisión respecto al plan. Kennedy presionó a la CIA para que buscara una alternativa más viable y menos comprometedora. Se acordó que el asunto fuera cuidadosamente estudiado.

En un documento, fechado el 15 de febrero, elaborado por Secretario Asistente de Estado, Thomas C. Mann, se dio un listado de conclusiones desfavorables a la operación militar contra Cuba propuesta por la CIA.

En una nueva reunión en la Casa Blanca para analizar el estado de los planes y la fuerza mercenaria, el presidente Kennedy dijo que estaría a favor de un acercamiento más moderado al problema que a una infiltración en masa. No se llegó a ninguna decisión al respecto.

Ese día, el Directo de Planes de la CIA, Richard Bissell presentó al Asistente del Presidente para la Seguridad Nacional, McGeorge Bundy, un documento con sus opiniones acerca de la factibilidad y las posibilidades de obtener un resultado satisfactorio en la ejecución del plan.

Un equipo de especialistas del Estado Mayor Conjunto, procedentes de Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos visitó las bases de entrenamiento de los mercenarios en Guatemala para examinar directamente e informar del estado de la preparación y la efectividad de dichas fuerzas. En el informe rendido de la visita se evalúa, en sentido general, de positivo el estado de las fuerzas invasoras.

El Gobierno de Estados Unidos anunció que estaba considerando la aplicación contra Cuba de la Ley de Comercio con el Enemigo, mientras internamente en Cuba, se pone en marcha un plan desestabilizador, se producen acciones de sabotaje en tiendas que provocaron incendios en los centros comerciales de la cadena Ten Cent de Monte y de Obispo, la ciudad de La Habana.

La CIA entregó al presidente Kennedy un documento con diferentes propuestas de operación contra Cuba. Fueron discutidas en una reunión del Consejo de Seguridad Nacional. El presidente Kennedy planteó que prefería una alternativa menos espectacular, en que pudiera ser mejor ocultada la participación norteamericana en su ejecución. Fue emitido el Memorándum de Acción de Seguridad Nacional No.31. También, por disposición del presidente Kennedy se detuvieron las ventas de productos agrícolas de Estados Unidos a Cuba.

La Sección WH/4 de la CIA trabajó para idear un plan con las características deseadas por el presidente Kennedy. Prepararon tres alternativas de plan, cada una de ellas apuntaba hacia un área diferente de desembarco. Este documento fue entregado, el día 14, al grupo de trabajo del Estado Mayor Conjunto para su evaluación militar.

Mientras en Washington, se reunió la Junta de Jefes del Estado Mayor Conjunto para la evaluación militar de las alternativas de operaciones contra Cuba. Después de considerar cada una de las propuestas, la Junta seleccionó la variante del desembarco por Playa Girón, al ser apreciada como la más factible y la de mayores probabilidades para cumplir los objetivos. De inmediato se informó al Secretario de Defensa del resultado de la evaluación.

En horas de la tarde, Kennedy fue informado del contenido de los tres planes alternativos y las consideraciones de la Junta. El presidente retuvo la aprobación y señaló algunas modificaciones que se debían considerar.

La CIA le presentó al presidente la modificación realizada y Kennedy autorizó a la Agencia de Inteligencia a proceder con el plan, pero se reservó el derecho de suspender la operación, inclusive hasta 24 horas antes del desembarco. El día escogido para ejecutar el desembarco (Día D) fue el 5 de abril.

Bajo los auspicios de la CIA y el Departamento de Estado quedó constituido en Miami, el Consejo Revolucionario Cubano, órgano de la contrarrevolución que pretendía erigirse en gobierno provisional de Cuba, una vez producido el desembarco de la brigada mercenaria y capturada una cabeza de playa en el territorio cubano.

En una nueva reunión en la Casa Blanca, el presidente Kennedy analizó la marcha de los preparativos para la ejecución de la operación. Se hizo evidente que la fecha escogida para el Día D no podía mantenerse y el presidente la postergó tentativamente para el 10 de abril.

El presidente Kennedy suprimió totalmente la cuota azucarera cubana en el mercado norteamericano para el año 1961 y en una conferencia de prensa cargada de mentiras e hipocresía declaró: Deseo decir que no habrá, bajo condición alguna, una intervención en Cuba por las fuerzas armadas de Estados Unidos. Este Gobierno hará todo lo que posiblemente pueda, y creo que podrá enfrentarse a sus responsabilidades para asegurar que no haya norteamericanos implicados en alguna acción dentro de Cuba… No tenemos la intención de tomar acción alguna con respecto a las propiedades u otros intereses económicos que ciudadanos norteamericanos anteriormente mantenían en Cuba, más que las negociaciones formales y normales con una Cuba libre e independiente. El problema básico en Cuba no es entre los Estados Unidos y Cuba. Es entre los cubanos mismos. Tengo el propósito de adherirme a este principio. Así el Presidente Kennedy mentía a la opinión pública nacional e internacional.

Ese mismo día tuvo lugar una importante consulta con el Presidente, el Secretario de Estado, el Jefe del Estado Mayor Conjunto y otros funcionarios perteneciente al Consejo de Seguridad Nacional, en la cual Richard Bissell presentó un informe que resumía los cambios más recientes en el plan, incluido las defecciones, los ataques aéreos a realizar dos días antes de desembarco (D-2), la fecha escogida para el Día D (17 de abril), así como el calendario general de toda la operación.

Un sabotaje el 13 de marzo de 1961, provocó un incendio de grandes proporciones que destruyó y redujo a cenizas a la tienda por departamentos El Encanto, en la ciudad de La Habana. En el siniestro perdió la vida la trabajadora Fe del Valle varios empleados resultaron afectados por el siniestro.

Se había encausado el inter crimines para la agresión y el Presidente Kennedy, no hizo nada para evitarla.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Getty Images.

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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