Cuba y un Partido seguros de sus razones

Por Liset García (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

No se hizo esperar la convocatoria al 8vo Congreso del Partido Comunista de Cuba, pese a la situación sanitaria del país. Ni tampoco la presentación de sus principales presupuestos, afianzados en la idea de delinear el futuro. Su primer secretario, Raúl Castro, había anunciado el pasado año que sería el congreso de la continuidad histórica, y al señalar su realización entre los días 16 y 19 de abril, sería también una manera de celebrar la victoria de Girón, sesenta años después.

Los preparativos para tan importante reunión, marchan al ritmo que merece aquel acontecimiento. Entonces y ahora el mundo ha sabido de la razón de los cubanos para salir triunfantes frente al imperio, empecinado en probar métodos para derrocar la Revolución. Provocaciones, mentiras, cercos económicos, mercenarios disfrazados de artistas… siguen chocando contra la voluntad de resistencia del pueblo.

En medio de esa escalada de la subversión y la hostilidad yanqui, la vida del país continúa en medio de escaseces, pero sabiendo que la defensa de las conquistas del proyecto social cubano siguen en primer lugar.

No se ha dejado de atender a los enfermos de la Covid, avanza el ensayo de las vacunas hechas en Cuba, las primeras de Latinoamérica, y se sigue defendiendo el deber de salvar vidas en el mundo con los médicos del contingente Henry Reeve, cuya labor es apreciada en más de 40 naciones.

La mirada que el Congreso del Partido Comunista de Cuba dará a temas de gran envergadura como la economía y cómo se enrumba por caminos propios sorteando las medidas de bloqueo, será uno de sus puntos más debatidos, a la hora de establecer las proyecciones para el desarrollo y el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

Pero más allá y más acá de esos enunciados que vuelven a poner en claro que solo con un proyecto de socialismo se garantizan los derechos de toda la ciudadanía, se impone que el país sume a todos los actores decisivos para lograr ese empeño que avanzará más cuanto más colectivo sea.

Solo en la unidad se basa la certeza de Cuba de mantener las principales metas sociales alcanzadas hasta ahora. Por eso, los acomodos monetarios, la restructuración de los sistemas económicos a fin de hacerlos más funcionales, y demás ajustes y actualizaciones que están teniendo lugar, han traído de la mano la mirada del pueblo, que sitúa las deficiencias en su justo lugar y, al propio tiempo, vigila la puesta en marcha de cada medida, alerta, critica, exige transparencia y confía.

Y deberá seguir siendo así, señal de que en el tejido social sobran inteligencias y está viva la conciencia de que de sus propias fuerzas dependerá el avance, en medio de las complejidades del mundo y del imperio que quiere impedir que Cuba sea un país dueño de sus decisiones, empecinado propósito por el que tantos patriotas aún siguen de pie.

Una comisión laboró durante casi un año en la elaboración de los documentos que serán debatidos por los delegados al Congreso. Representantes del Partido, el Gobierno, la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, las organizaciones de masas, académicos e investigadores, trabajaron intensamente en estos textos que tendrán un examen exhaustivo en las comisiones de trabajo del congreso.

También examinarán la necesaria batalla por la ética, contra la corrupción, los prejuicios y las discriminaciones. La lista de los problemas es larga, pero vencerlos depende del consenso y la voluntad de la ciudadanía, contando con que los militantes sigan en primera fila, junto al Gobierno, fomentando el diálogo y la participación de todos.

Esta reunión de los comunistas cubanos, llamado a la continuidad histórica con una renovada dirección, según anunció su primer secretario, Raúl Castro, demostrará que el Partido ha sabido hacer un diagnóstico convincente de la realidad social cubana, y está decidido a proyectar el futuro a partir de una historia de luchas y la cultura de resistencia de su pueblo.

Sabe también que su papel dirigente, como lo mandata la Constitución de la República, solo se construye con los pies y los oídos bien pegados a la tierra. Como afirmó José Martí, el partido existe, seguro de su razón, como el alma visible de Cuba.

(*) Periodista cubana. Colabora con Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: ACN. 

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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