Las Malvinas son argentinas, un reclamo histórico (IV)

Por José Luis Méndez Méndez (*)/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

El operativo de la CIA Duane Clarridge en sus declaraciones al diario argentino Clarín trató de asegurar que, los militares argentinos iniciaron la guerra sucia en su país; la guerra en América Central y la guerra de las Malvinas en esencia por iniciativa propia, debido, más que nada, a esa supuesta visión mesiánica que tenían los castrenses de la lucha contra el comunismo.

Para este guerrero norteamericano y convencido ejecutor, sin escrúpulos, de las órdenes de la CIA, los represores argentinos hicieron lo que tuvieron que hacer y tal vez se quedaron cortos en alcanzar sus propósitos. Él quedó admirado ante la brutalidad de la represión durante más de ocho años, no concibe que la guerra de Malvinas fuera una manifestación genuina  de terrorismo de Estado, que dejó secuelas en generaciones de argentinos durante el régimen de facto, que enlutó al país por ocho años y más. A los que murieron en el conflicto y a los que lo sobrevivieron, a sus familiares, todos víctimas de ese terrorismo estatal, quienes cayeron después en total desamparo y con ello sufren un impacto psicológico multicausal, que aún cobra vidas debido a situaciones extremas de abandono institucional que ha conducido a muchos al suicidio, recurrido para la aparente solución de situaciones límites.

Los cuarenta asesores militares argentinos que entrenaron a los Contras nicaragüenses en las técnicas de contrainsurgencia de la guerra sucia fueron comandados por el coronel (RE) José Osvaldo Balita Riveiro entre principios 1980 y enero de 1984, según surge de su legajo militar al que tuvo acceso el diario argentino Clarín.

Obviamente, en su legajo no dice que entrenó a los contras, que era una operación encubierta, sino que fue asesor de institutos de perfeccionamiento del Ejército de Honduras. Entonces unos nueve mil ex guardias somocistas tenían refugio y eran entrenados en Honduras, vecina de Nicaragua, por argentinos con el apoyo financiero de la CIA.

El represor Riveiro estuvo investigado por los jueces argentino Claudio Bonadío y Ariel Lijo, sucesivamente, en la causa por el asesinato de montoneros en la contraofensiva de 1979 como miembro del batallón de Inteligencia 601. En esa causa uno de los jefes en Buenos Aires de Riveiro, el coronel Luis Arias Duval, presentó en su defensa un manual del Ejército titulado Operaciones Psicológicas, RC-5-1reservadoeditado en 1968 en el cual se clasifica como técnica “la compulsión física y torturas”.

El militar Arias Duval lo presentó para decir que el Ejército lo entrenó en ese tipo de medidas ilegales y que él obedeció órdenes lo que deberá ser analizado por la Justicia, informaron fuentes oficiales.

Lo cierto es que el manual de 200 páginas enumera otras técnicas de operaciones psicológicas como: anónimos, amenazas, chantajes, seguimientos físicos, persecución telefónica, secuestros, chismes, calumnias, panfletos, libelos, boicots, pornografía, terrorismo, desmanes y sabotaje, entre otros.

El mencionado Balita comenzó su carrera en al arma de artillería y también se especializó en alta montaña (más de 4 mil metros) con muy buenas notas. Una de sus primeras misiones fue reconocer zonas montañosas en momentos de tensión limítrofe con Chile y terminar con los dedos de un pie congelados. Hasta que en 1971 con el grado de mayor fue destinado al tristemente célebre batallón de Inteligencia 601. Uno de sus primeros destinos fue el destacamento de Inteligencia 144 de Mendoza en los años setenta.

Después pasó a desempeñarse en el quinto cuerpo de Ejército con asiento en Bahía Blanca hasta que fue nombrado jefe del llamado Departamento Exterior del 601. Entre 1977 y 1978 durante el  conflicto del canal del Beagle, hizo dos sospechosos viajes a Chile.

La guerra de las Malvinas paró las denuncias sandinistas y las amenazas. Pero sorpresivamente el 22 de abril Arturo Osorio Arana recibió a un enviado del senador norteamericano ultraderechista Jesse Helms que le pedía que, no se retirara la asistencia militar argentina de la zona, y que él era pro argentino en el conflicto entre la Argentina y Gran Bretaña.

En otro cable secreto dirigido unos días después al entonces canciller Nicanor Costa Méndez, el diplomático informó que, ante tales propuestas, algunas difusas, mis respuestas no comprometieron a nuestro país. Por otra parte, nunca recibí información (oficial) ni instrucciones sobre asistencia militar en el área. Sin firme contrapartida (norteamericana) no sería congruente asistencia militar argentina en el área.

Sin embargo, los asesores se quedaron como demuestra el legajo de Riveiro donde consta como fecha de regreso a Buenos Aires el 22 de enero de 1984, casi un mes y medio después de la asunción del Presidente Raúl Alfonsín, en diciembre de 1983.

Antes, el jefe de Inteligencia II general Alfredo Sotera, aprobó su ascenso a coronel con estas palabras: “En Honduras (Riveiro) ha prestigiado nuestra institución constituyéndose en un elemento de consulta para el Ejército de la República de Honduras, situación que ha sido destacada por su comandante en jefe (general Martínez) en forma elocuente”.

A fines de 1981, pocos meses antes del desembarco en Malvinas, un ex teniente coronel somocista, egresado en 1961 del Colegio Militar argentino, se dedicaba a reclutar militares para unirse a los Contras.

Es conocido, que más al norte del asiento original del Operativo Cóndor los militares argentinos prestaron sus servicios, trabajaron como desestabilizadores de gobiernos legales o como parte de represiones brutales de gobiernos dictatoriales. Tan lejos llegaron los  castrenses  en su fervor por servir a la «estrategia de defensa continental» estadounidense, que el «Informe Rattenbach» -en su acápite 96- como parte de la declaración del almirante Jorge Isaac Anaya, expresa:

«La participación de asesores del Ejército Argentino en Centroamérica y nuestra posible influencia en Bolivia, fueron factores que el gobierno apreció erróneamente, ya que supuso que tales acciones tendrían tal importancia para los EE.UU., que su gobierno estaría comprometido a mantenerse equidistante en caso de conflicto con Gran Bretaña».

El legado de la guerra por las Malvinas, está plasmado en la Constitución argentina al quedar registrado para todos los tiempos, que esa causa es un asunto irrenunciable del pueblo argentino.

Las consecuencias de la guerra de las Malvinas comprenden las conclusiones o secuelas que, como corolario, derivaron del conflicto bélico, clasificadas en los impactos políticos, militares y sociales.

En las consecuencias militares se han incluido las bajas en hombres y medios participantes, una de las conclusiones que reveló la guerra de las Malvinas fue que en entornos costeros, la guerra aeronaval no había variado gran cosa desde la II Guerra Mundial. La mayoría de buques hundidos se perdieron por medio de aviones que realizaron ataques conbombas, cohetes y cañones.Esta experiencia condujo a la implementación de poderosos medios de defensa antiaérea en los buques de las siguientes décadas.

El misil ya era un arma apreciada en 1982, pero a partir de ese momento adquirió una relevancia enorme tanto en sus variantes aéreas como de superficie. En particular, la letal eficacia demostrada por los Exocet en lucha antibuques, como la demostrada por los Sidewinder en combate aéreo influyó decisivamente en la mentalidad militar mundial. Todos los buques de guerra posteriores a 1982 llevan algún tipo de defensa antimisil, aunque ésta nunca se haya demostrado demasiado efectiva.

Quedó nítidamente demostrada la eficacia de los submarinos modernos a la hora de contener a una flota enemiga. La carencia de submarinos modernos por parte de Argentina y su disponibilidad por parte del Reino Unido fue decisiva para otorgar a este último el dominio del mar.

La vulnerabilidad de los buques británicos frente a los ataques aéreos por parte de la aviación argentina resultaron una dura enseñanza no solo para el Reino Unido, sino para casi todas las fuerzas navales del mundo, que vieron la necesidad de modernizar los radares y las defensas con misiles de sus buques con nuevas protecciones como el sistema de defensa en zona.

Se demostró que aviones de caza modernos subsónicos pero con electrónica de punta (medidas, contramedidas electrónicas y misiles aire-aire) y pilotos bien preparados (Harrier británicos) eran superiores sobre aviones de caza supersónicos de alta velocidad pero con una electrónica más antigua y misiles de primera generación Matra 530 y Magic I (Mirage argentinos).

Un impacto negativo fue esencial para el desenlace del proceso dictatorial en Argentina, el conflicto dejó a sus Fuerzas Armadas, completamente debilitadas tanto en sus equipos, como en el personal y en su moral. Perdió supremacía en la región y con una desprestigiada cúpula militar, las inversiones y gastos militares fueron anulados durante años, ya que los sucesivos gobiernos fijaron como política de Estado no tener hipótesis de conflictos y resolver todo por vía diplomática.

Derivado de esto quedó evidenciado que la superioridad de entrenamiento de los recursos humanos es decisiva para la victoria. Fue el principio del fin de los ejércitos de recluta obligatoria, un proceso de desaparición aún en curso, y el disparadero de los ejércitos profesionales de voluntarios altamente especializados. Dicho en palabras directas: se pudo comprobar que era mucho más efectivo contratar tropas profesionales como hizo Gran Bretaña, que mantener un ejército regular sobre la base de reclutas de un servicio militar obligatorio.

Ahora otras verdades han sido reveladas, filtradas desde distintas fuentes, cómo se manejó la guerra fuera del escenario bélico, la espesa madeja de presiones entre países. Uno de ellos fue el supuesto uso de armamento nuclear.

En 2003, el Reino Unido reconoció que su flota durante la Guerra de las Malvinas había contado con cargas de profundidad nucleares, si bien el Ministro británico de defensa confirmó que esos navíos no estuvieron próximos de la zona del conflicto. Con total legitimidad el entonces presidente argentino Néstor Kirchner exigió que el Reino Unido presentara disculpas a la Argentina por «el lamentable y monstruoso acto» de desplegar armas nucleares en sus buques de guerra.

La publicación del libro «Rendez-vous: The Psychoanalysis of Francois Mitterrand”, de Ali Magoudi, psicoanalista de Mitterrand, que salió a luz 10 años después de la muerte del mismo, causó revuelo. En el libro se afirma que Thatcher amenazó con el uso de armas nucleares a menos que Francia cediera al Reino Unido los códigos de los misiles Exocet. Estos misiles los compró Argentina a Francia y fueron utilizados con éxito en el conflicto. Las afirmaciones del libro de Magoudi nunca fueron confirmadas por fuentes oficiales británicas o francesas. Otros informes incluso desmienten la existencia de ese tipo de códigos.

En el año 2005, en el programa Informe Especial salió a luz el apoyo que Chile le prestó al Reino Unido. Uno de los miembros de la Junta Militar de Chile el General Fernando Matthei, lo reconoció. Aviones británicos con camuflados con insignias chilenas sobrevolaban la Patagonia chilena y usaban bases chilenas como centros de operaciones. Además un gran número de soldados chilenos se trasladaron al sur de Chile a las fronteras, alarmando a la plana mayor de las fuerzas argentina, obligándola a redireccionar tropas hacia la cordillera andina. Según sus autoridades militares se tomó la decisión de ayudar al Reino Unido pues aún mantenía su país una hipótesis de conflicto con el vecino trasandino a raíz de una disputa limítrofe en los territorios australes, diferendo el cual, bajo el auspicio de una mediación papal, se encontraba en esos momentos en avanzadas negociaciones diplomáticas en vistas a su solución negociada. Se especulaba que una victoria argentina en Malvinas daría nuevos aires a los partidarios de una solución bélica también para el mencionado caso del canal del Beagle, por el cual ambos países estuvieron a pocas horas de una guerra en 1978.

 

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Marcos Brindicci/ Reuters.

 

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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