Obsesión letal

José Luis Méndez Méndez (*)/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

Como resultado de los acontecimientos políticos acontecidos en Europa, a finales de la década de los años ochenta y en la siguiente década del siglo XX, que produjeron la desintegración de la Unión Soviética y la llamada caída del Campo Socialista, la contrarrevolución cubana soñó, que la Revolución cubana sin el soporte soviético no podría sobrevivir y que inexorablemente sucumbiría ante los “encantos” del capitalismo.

Concibieron que la eliminación física del líder cubano, Fidel Castro Ruz, acelerara el proceso regresivo de la isla irredenta, hacia el cauce del capital. El llamado triángulo de apoyo a Cuba integrado por Nicaragua, Panamá y Granada, había sido sometido. Después de más de diez años de lucha los sandinistas habían perdido las elecciones; la pequeña isla caribeña había sido invadida en 1983 y seis años después el pueblo istmeño, había sido masacrado para, en apariencias, combatir al narcotráfico y dominar su canal.

En una década entre 1991 y 2001, se urdieron catorce planes para eliminar al Presidente cubano, cada salida suya al exterior se convirtió en una cacería humana para asesinarlo por métodos cada vez más letales y el empleo de mercenarios de origen cubano con larga data de servicio con las agencias de espionaje de Estados Unidos, que por más de cuatro décadas habían intentado su desaparición física.

El 26 de abril de 1991, la organización terrorista denominada III Frente o 30 de Agosto, con asiento en Miami, Florida, concibe un plan de atentado, con la participación de los hermanos Vicente, Manuel y Blanco Martínez, quienes en la década de los años sesenta habían formado parte de las sanguinarias bandas de criminales que asolaron los campos cubanos. El intento se frustró por la vigilancia constante del pueblo cubano para preservar la vida de su líder.

Nuevamente el 19 de mayo de 1998, la organización paramilitar Nueva República y el Movimiento de Recuperación Revolucionaria, MRR, con financiamiento del terrorista Orlando Bosch Ávila, infiltran, a los terroristas cubanos Ernestino Abréu Horta y a Vicente Martínez Blanco por la zona del estero Los Locos, Minas de Matahambre, costa norte de la provincia de Pinar del Río, habían salido de Cayo Hueso el 15 de mayo en un buque madre de la CIA, son capturados una semana después; en Miami se adjudican la acción, los ex bandidos y habituales terroristas Generoso Bringas Arencibia, Nilo Nesser y Oscar Salas.

Estos malhechores pretendían atentar contra la vida del mandatario cubano, fueron detenidos, procesados y sancionados, a 15 años de prisión Abréu Horta, quien fue liberado en febrero del 2001 por razones humanitaria y a 10 años Vicente Martínez, en un juicio con todas las garantías procesales.

Dos meses después, en agosto de 1998 en la reunión de Presidentes de la Comunidad de Estados del Caribe, Caricom, a celebrarse en República Dominicana, se fraguó un plan magnicida ante la posibilidad de que asistiera el Jede de Estado cubano. Otro grupo de terroristas, planearon asesinarlo para ello un comando fue infiltrado por la frontera de Haití con el propósito de ejecutar la acción.

Meses más tarde en el mismo año, durante la VIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobiernos, celebrada en Oporto, Portugal, los hermanos Manuel Tomás Guerra Delgado, “El Viejo” y Jesús Sebastián Guerra Delgado, “Chucho”, de origen cubano y ex reclusos contrarrevolucionarios, concibieron un nuevo plan para asesinar al principal dirigente cubano, idea que se había convertido en una obsesión letal.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Agencia Anadolu/ Archivo

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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