Playa Girón, pasajes de la victoria (Final)

José Luis Méndez Méndez (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Los combates diplomáticos y la solidaridad con la Cuba invadida se hizo sentir en la ONU. En la sede de las Naciones Unidas comenzó la segunda sesión del día en la Comisión de la Asamblea General que analiza la agresión a Cuba. El primero en intervenir fue el delegado de Mali, que expresó la simpatía de su país por la lucha del pueblo cubano y llamó a la organización mundial a lograr el cese inmediato de la agresión a Cuba.

Después, el delegado mexicano, hizo uso de la palabra y se refirió a la posición de su país respecto al derecho de los pueblo a la libre determinación y la oposición de México a cualquier tipo de intervención extranjera en los asuntos internos de Cuba. Para finalizar presentó un proyecto de resolución que en esencia planteaba los siguientes puntos: Llamamiento urgente a todos los Estados para que eviten que sus territorios o sus recursos puedan emplearse para generar una guerra civil en Cuba. Fin inmediato de toda actividad que provoque la continuación del derramamiento de sangre en Cuba. Búsqueda de una solución pacífica para la situación creada.

Esta sesión terminó al filo de la medianoche, en la comisión se habían presentado dos proyectos de resolución, el de Rumania y el de México, en ambos se planteaban el cese de la agresión. Por su parte Estados Unidos y sus aliados no presentaron un proyecto de resolución alternativo. La maniobra estadounidense era tratar de trasladar la discusión del problema de las Naciones Unidas a la OEA, donde se dominio era mayoritario.

El día 18 de abril menguaba y el 19 se asomaba justiciero. Según un reporte de la CIA, se realizaron tres lanzamientos, en Playa Girón, de municiones y alimentos desde un C-54. Uno de los lanzamientos fue un éxito total; y los otros dos dudosos, uno de los paracaídas cayó fuera del final de la pista de aterrizaje del aeropuerto, y el otro, en el agua. No se recibió ninguna información sobre lo que se recuperó del segundo.

En la Casa Blanca, el Presidente, el Vicepresidente Lyndon Johnson, McNamara y Rusk se reunieron con el general Lemnitzer y el almirante Burke, y escucharon un informe de la CIA sobre el fracaso de las fuerzas invasoras. Se sostuvieron muchas discusiones sobre la participación de la aviación naval estadounidense en el área de la cabeza de playa. La instrucción final del Presidente fue la autorización para que una patrulla aérea de combate -sin distintivos de identificación- de la Marina norteamericana del portaaviones Essex, entre las 0630 y 0730 horas, diera cobertura defensiva a los B-26 de la brigada invasora de los ataques de las fuerzas aérea cubana.

La aviación norteamericana recibió instrucciones de no provocar combates aéreos y no atacar objetivos terrestres. Como resultado de estas disposiciones se elaboraron planes para emplear todos los B-26 disponibles como apoyo a la brigada, mientras la Marina le proporcionaba cobertura aérea. Más tarde, se informó que esta misión fracasó.

En la madrugada, los mercenarios continuaron resistiendo tenazmente en el sector occidental, pero no pudieron impedir que las tropas cubanas ocuparan posiciones de ataque en las inmediaciones de Playa Girón. Entretanto, en el sector oriental las fuerzas cubanas realizaban una fuerte preparación artillera sobre San Blas, mientras una columna de tanques entraba por Yaguaramas hacia esa posición. En la dirección Juraguá-Girón.

Con los primeros rayos de la luz del día se intensificó la ofensiva de las fuerzas cubanas en todo el frente. En el sector occidental, el Batallón de la PNR y los de milicias 180 y 227 desarrollaron tenaces combates por la toma del entronque de caminos que daba acceso a las instalaciones turísticas de Playa Girón. Esta posición había sido fortificada convenientemente por el enemigo y las características del terreno hacían difícil su captura. En el sector nororiental, las fuerzas mercenarias que defendían San Blas resistieron el primer ataque de las tropas cubanas. El incremento del fuego artillero sobre la posición los obligó a retirarse dos kilómetros más al sur, en la curva de Bermeja, donde organizaron de nuevo la defensa. Además, enviaron parte de una compañía reforzada con morteros a cortar el camino Helechal-Cayo Ramona, desde donde presionaba el Batallón 111.

Para realizar las misiones de vuelo de los B-26 programadas para esa hora fue necesario utilizar nuevamente pilotos norteamericanos. Se realizaron seis salidas, el objetivo era arribar a la cabeza de playa entre las 06:30 y 07:30 horas y así poder obtener la ventaja que proporcionaría la cobertura aérea que proporcionaría la Marina de Guerra estadounidense. Pero la operación fracasó. Dos B-26 fueron derribados por un T-33 de la fuerza aérea cubana y perecieron cuatro norteamericanos.

En el sector noreste, producto de presión de la ofensiva cubana, las fuerzas mercenarias del 1er Batallón corrió el centro de su dispositivo defensiva hacia Helechal. A esa hora, las tropas del comandante Olivera ocuparon San Blas y continuaron su ofensiva hacia el sur, en cooperación con la columna blindada que había entrado por Yaguaramas.

Como resultado de los combates -que se habían intensificado desde las 11:00 horas, donde los tanques y la infantería desempeñaron un papel decisivo-, las fuerzas mercenarias que se defendía en Helechal no resistió más la ofensiva cubana en esa dirección y abandonó sus posiciones desorganizadamente. Los mercenarios pretendieron escapar hacia la costa, pero fracasaron.

Mientras la desbandada mercenaria se producía en el sector noreste, la aviación cubana atacaba las posiciones del enemigo en Playa Girón, que también eran golpeadas duramente por la artillería, los tanques y la infantería. El jefe de la Brigada 2506 comunicó su último mensaje al punto de dirección del Blagar: Estoy destruyendo todos los equipos y las comunicaciones. Hay tanques a la vista. Ya no tengo con qué luchar. Huyo hacia el monte. No puedo esperar por ustedes.

Desde Playa Girón comenzaron a salir lanchas y barcazas hacia los destructores norteamericanos y los buques de desembarco situados en las proximidades del litoral. Desde la mañana, en el Comando del Atlántico se había analizado la situación y se había decidido el reembarque de los mercenarios.

La aviación cubana propició el último golpe masivo a las fuerzas mercenarias, con dos B26, dos Sea Fury y dos T33 atacó las posiciones que aún resistían y los medios que realizaban el reembarque. Por su parte, la artillería terrestre dirigió sus barreras de fuego hacia el mar, para impedir la fuga del enemigo.

En la sesión de la primera comisión de la Asamblea de Naciones Unidas, el canciller cubano leyó en Comunicado No.3 del Estados Mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias donde se demostraba la participación pilotos norteamericanos en los ataques aéreos contra Cuba.

En Jovellanos -aproximadamente a las 16:00 horas-, cuando iba en camino hacia la zona de operaciones, el Comandante en Jefe recibió una información de la situación combativa. Fidel, después de impartir instrucciones de concentrar todo el fuego sobre el enemigo que se reembarcaba y atacar de inmediato en todas las direcciones, siguió hacia Helechal, donde se habían concentrado las columnas que atacaban desde Yaguaramas, Covadonga y Cayo Ramona. Allí planteó personalmente la misión a las tropas de tomar Playa Girón de inmediato e impedir la salida de los mercenarios. Poco ante de las 17:00 horas, la columna de tanques salió hacia el frente y en ella iba el Jefe de la Revolución, quien había ordenado a un tanque adelantarse y cuando mojara las esteras en la Patria liberada, le avisara. A las cinco de la tarde en el sector este los combatientes del Batallón de la PNR y los milicianos del Batallón 180 entraban en Playa Girón. El enemigo, totalmente desmoralizado, se internaba en el monte tratando de escapar. Treinta minutos después, cayó el último reducto mercenario. La nueva aventura militar del imperialismo norteamericano en América Latina, había concluido en una aplastante y vergonzosa derrota. En el Comunicado No. 4 del Comandante en Jefe de las FAR, se informaba al pueblo y al mundo: Fuerzas del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas mercenarias habían ocupado en el territorio nacional. Playa Girón, que fue el último punto de los mercenarios, cayó a las 5 y 30 de la tarde.

La Revolución ha salido victoriosa, aunque pagando un saldo elevado de vidas valiosas de combatientes revolucionarios que enfrentaron a los invasores y los atacaron incesantemente sin un solo minuto de tregua, destruyendo así en menos de 72 horas el ejército que organizó durante meses el gobierno imperialista de Estados Unidos.

El 20 de abril el presidente Kennedy, en un discurso dedicado a la situación en Cuba, en la Sociedad Americana de Directores de Periódicos, entre otras cuestiones dijo: He insistido anteriormente que ésta era una lucha entre patriotas cubanos contra un dictador. Aunque no se puede esperar que ocultemos nuestra simpatía, aclaramos repetidamente que las fuerzas armadas de este país no intervendrían en forma alguna… Pero hagamos constar que nuestra restricción no es inagotable. Si en algún momento pareciera que la doctrina interamericana de no interferencia simplemente oculta o excusa una política de inacción, si las naciones de este hemisferio dejaran de cumplir sus compromisos contra la penetración comunista exterior, entonces quiero que se entienda claramente que este Gobierno no vacilará en hacer frente a sus obligaciones primarias, que son la seguridad de nuestra nación.

Más adelante, afirmó: Una nación del tamaño de Cuba no es tanto una amenaza a nuestra supervivencia como una base para la subversión de la supervivencia de otras naciones libres en todo el hemisferio. No es nuestro interés o nuestra seguridad la que está en mayor peligro hoy en día, sino la de ellas. Es en bien de ellas, así como en el nuestro propio que debemos mostrar nuestra voluntad.

Y concluyó: Debemos construir un hemisferio donde… cualquier nación libre que sea objeto de un ataque exterior de cualquier clase pueda estar segura de que todos nuestros recursos están para responder a cualquier tipo de ayuda. El Presidente encargó al general Maxwell Taylor encabezar una comisión que estudiara profundamente las causas de la derrota.

En la Casa Blanca, el Secretario de Prensa dio a conocer un comunicado donde se expresó textualmente: El Presidente ha declarado desde el primer momento que, como Presidente, asume la plena responsabilidad de los acontecimientos de los últimos días. De esa forma, se demuestra la participación de Estados Unidos en la derrotada invasión mercenaria a Cuba.

Vea También Playa Girón, pasajes de la victoria (VII)

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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