Playa Girón, pasajes de la victoria (VI)

José Luis Méndez Méndez (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

El 14 de abril en la noche, zarpó hacia Cuba la flota mercenaria creada para el desembarco. Esta tomó tres itinerarios para enmascarar su desplazamiento hacia Cuba y en la travesía fue escoltada por unidades navales de Estados Unidos.

Al día siguiente un grupo de 160 mercenarios intentó realizar un desembarco de distracción por las costas de Baracoa, a 30 millas al este de Guantánamo. Esta acción tenía el doble propósito de desviar la atención del desembarco principal y organizar operaciones de guerrilla en la provincia de Oriente. Sin embargo, el desembarco se canceló.

El mismo día con el objetivo de destruir la capacidad aérea de las fuerzas armadas cubana, ocho aviones B-26 de la fuerza aérea mercenaria bombardearon los aeropuertos de Santiago de Cuba, en la provincia de Oriente; San Antonio de los Baños y Ciudad Libertad, en La Habana. De manera engañosa utilizaron insignias de las Fuerza Aérea de Cuba, para simular confusión y difundir, que se trataba de desertores.

El balance de este vándalo ataque fue de siete muertos y 53 heridos; también, quedaron destruidos cinco aviones (tres de combate y dos de transporte) y varias avionetas pequeñas. Además, fueron inutilizados parcialmente ocho aviones (siete de combate y un transporte). En el aeródromo de Ciudad Libertad las bombas destruyeron seis rastras cargadas de municiones y averiaron cuatro aviones de fumigación. Sin embargo, la acción mercenaria no cumplió su objetivo de destruir la capacidad de respuesta de la aviación de combate cubana.

A las fuerzas mercenarias se le derribó un avión y uno fue averiado. Otro de los B26 atacantes, cuando regresaba de la misión, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en la isla de Gran Caimán por desperfecto en el sistema de combustible.

Aterrizó en Miami un B-26, con las insignias de la Fuerza Aérea Revolucionaria y piloteado por un cubano que se hacía pasar por desertor. El propósito de esta acción era ocultar el hecho de que el ataque aéreo era provocado desde el exterior.

La presentación de los bombardeos como acciones realizadas por desertores de la Fuerza Aérea Revolucionaria convenció a pocas personas en los medios de prensa y diplomáticos. El avión que aterrizó en Miami, paradójicamente, llevaba el módulo de municiones completo. Las «declaraciones» del piloto fueron entregadas por escrito a los periodistas, que no pudieron tener contacto con dicho sujeto.

El buque Atlantic, uno de los 5 barcos de transporte de personal de la brigada mercenaria reportó un accidente con armas automáticas, del cual resultaron 1 muerto y 2 heridos. Un destructor de la Marina de Guerra de los Estados Unidos efectuó la recogida después del anochecer. Los heridos fueron finalmente evacuados a la Base Naval de Guantánamo.

El Canciller cubano, Raúl Roa, logró intervenir con el pretexto de una cuestión de orden en la Sesión Plenaria de la XV Asamblea General de la ONU, que trataba sobre la situación en el Congo. Los argumentos que expuso Roa al denunciar la responsabilidad de Estados Unidos en la agresión lograron la mayoría de votos necesaria para incluir el tema, de forma extraordinaria, en el orden del día de la sesión de la tarde de la Primera Comisión de la Asamblea General, el análisis de la acusación de Cuba.

El Primer Ministro y Comandante en Jefe de las FAR, Fidel Castro Ruz, emitió un Comunicado a la nación en el cual describía brevemente los hechos ocurridos, acusaba directamente al Gobierno de Estados Unidos por la agresión.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Raúl Roa, en las Naciones Unidas, denunció a Estados Unidos como responsable del bombardeo que sufrió el país y calificó como cínica la historieta inventada por la CIA para justificar esa acción. Seguidamente, el delegado norteamericano, Adlai Stevenson, replicó la acusación, esgrimiendo como cierta, la falsa versión dada de los hechos que aparecía en un cable de la agencia AP.

La flota de asalto de la brigada mercenaria continuó su movimiento hacia la zona de desembarco por rumbos diferentes. Según los informes de ubicación emitidos por las distintas embarcaciones y el transportador Essex de la Marina de los Estados Unidos, se determinó que todas las embarcaciones, excepto la Río Escondido, estaban adelantadas a lo programado.

Se efectuó sin contratiempo el traslado del batallón aerotransportado de la brigada mercenaria, desde la base del Campamento en Guatemala hasta Puerto Cabezas, en Nicaragua.

El puesto de mando central de la CIA ordenó a las embarcaciones de la flota mercenaria que redujeran la velocidad para llegar al resto de los puntos de referencia de acuerdo al horario establecido en el Plan de Operación para el desplazamiento de las embarcaciones. Las naves cumplieron las instrucciones.

El comandante Juan Almeida, Jefe del Ejército del Centro, recorrió el sector de Bahía de Cochinos. Dispuso que el Batallón 339, que estaba concentrado en el Central Australia, situó una compañía directamente en el litoral y designó fuerzas para la protección de la planta de radio de Playa Larga.

El 16 de abril, una impresionante manifestación de pueblo, vestido con el uniforme de miliciano y armados con fusiles, desfiló y acompañó los féretros de las víctimas del artero ataque aéreo del día anterior. Fidel Castro, en su discurso de despedida del duelo, proclamó el carácter socialista de la Revolución y reafirmó la voluntad del pueblo cubano de defenderla con las armas en la mano, al precio que fuera necesario. En sus palabras, Fidel, advirtió que el bombardeo era el preludio de la agresión mercenaria y ordenó a todas las unidades milicianas dirigirse hacia la sede de sus respectivos batallones. Fidel declaró la movilización general y el estado de alerta de combate en todo el país ante el inminente ataque.

En la tarde de ese día, las embarcaciones de la flota mercenaria llegaron al punto de reunión en el tiempo previsto y avanzaron en columna y se unieron al buque dique San Marcos, de la Marina de Guerra de los Estados Unidos a pocas millas de Playa Girón.

El mismo día, la comparsa que formaban los líderes del Consejo Revolucionario Cubano fueron trasladados por la CIA de México a una desierta base aérea en Opalocka, Florida. Se le mantendrá allí durante varios días y sólo tendrán información sobre la invasión mercenaria por medio de un radio. Supuestamente sería el grupo que tomaría el poder en la cabeza de playa ocupada y que pediría el reconocimiento internacional para legitimarse.

En Estados Unidos, cerca de las diez de la noche se recibió, en el Puesto de Mando de la Operación, la orden del Presidente de cancelar los ataques aéreos planeados para el día D a las pistas de aviación y otros objetivos militares cubanos.

En la noche del 16, sin contratiempos, fueron entregados a las tripulaciones mercenarias las barcazas y las lanchas de desembarco a bordo del San Marco. Pasada la medianoche con previa participación de hombres ranas, incluidos dos paramilitares estadounidenses, que dieron el visto bueno del desembarco, Desde antes de arribar al litoral, los invasores encontraron la resistencia de un pequeño grupo de milicianos que protegían la instalación turística. Estos fueron conminados a rendirse por los mercenarios, que recibieron una respuesta enérgica: !Nosotros no nos rendimos! Somos de Patria o Muerte!

La resistencia del pequeño puesto de milicias de Playa Girón, requirió del apoyo de los cañones del buque «Blagar» para ser sofocada. Con tres heridos, el jefe del puesto decidió retirarse para informar y pedir refuerzos. El pelotón de milicia que defendía ese parte de la costa logró comunicarse con autoridades en la ciudad de Cienfuegos desde el Central Covadonga. A su vez, las plantas de radio de Playa Larga y Punta Perdiz informaban al Puesto de Mando (PM) del Ejército del Centro en Santa Clara.

El Jefe del Estado Mayor (EM) del Ejército del Centro, recibió una llamada del Jefe de Información, quien conoció que en Playa Girón se reportaba la presencia de barcos muy cercanos al litoral. Como en esos días abundaban mensajes similares, se ordenó comprobar la información y mantenerse atentos. Unos minutos después se recibió el reporte del desembarco, ante lo cual, se ordenó decretar la alarma de combate a las unidades e informar por el canal de mando a la dirección de la Revolución.

Mientras esto ocurría, las primeras barcazas de desembarco transportaban hacia la costa 160 soldados del 4to. Batallón de la Brigada mercenaria, que ocuparon el poblado y el aeropuerto de Playa Girón. A continuación desembarcaron las fuerzas principales: el resto del 4to. Batallón, la compañía de tanques, el 3ro. y 6to. batallones de infantería, el de armas pesadas y la compañía de Jefatura.

Considerando la resistencia inicial realizada por las fuerzas que defendían el litoral, el Jefe de la Brigada mercenaria, decidió suspender el desembarco por otro punto y reforzar el asalto inicial.

En Playa Larga, los pelotones de milicianos la primera compañía del batallón 339, que defienden la planta de radio existente allí, entró en combate contra el grupo de exploración de mercenarios y frustró inicialmente el desembarco del 2do. Batallón. Fue preciso que desde los buques invasores «Houston» y «Blagar» se abriera fuego sobre la playa y sobre una lancha de la Marina de Guerra Revolucionaria (MGR), que repelía también el ataque desde la caleta de Buenaventura.

El destacamento de milicianos, que defendía Playa Larga se retiró, después de agotar totalmente sus municiones, no sin antes destruir la planta de radio. Una vez superada la defensa, se concluyó el desembarco del 2do. Batallón mercenario y se intentó avanzar en dirección a la zona de Pálpite; mientras el 1er. Batallón, por problemas en los botes de desembarco se mantenía a bordo del “Houston”. Por su parte, el jefe del Batallón 339, reunió su tropa y emprendió la marcha hacia Playa Larga. De igual manera reaccionó el jefe del Puesto del Ejército Rebelde en el poblado de Jagüey Grande, quien movilizó de inmediato al Batallón 227 de milicia de esa localidad.

Mientras, en el EM del Ejército del Centro se realizaba una reunión y después de apreciar los elementos y datos recopilados, se estimó que el desembarco enemigo se estaba ejecutando por una unidad mercenaria de mil a tres mil hombres.

En Playa Girón fue completado el desembarco de las tropas del buque Caribe. Se inició y culminó el desembarco de tropas del buque Atlántico bajo el fuego de las unidades milicianas que defienden la playa.

El Batallón 339 se desplegó en tres grupos para avanzar sobre la playa. El primero de estos grupos entró en combate de encuentro con una compañía mercenaria en las inmediaciones del kilómetro 28 de la carretera de Playa Larga, a unos 500 metros del litoral. A partir de ese momento, ante el ataque de fuerzas superiores en armamento, el batallón tuvo que entrar en combate directo con el enemigo, aprovechando la falta de orientación de éste y los obstáculos del terreno, para de esta manera, prácticamente batiéndose en retirada contener el avance del 2do Batallón mercenario hacia Pálpite.

Por su parte, el Batallón 227, avanzaba por la carretera Australia, Playa Larga en pos del 339 y entraba en combate con los grupos de mercenarios que intentaban cortar dicha carretera. Así, ambas unidades impidieron que el enemigo tomara Pálpite y establecieron la defensa de ese pequeño poblado.

Entretanto, eran valorados todos los elementos de la situación político-militar por el Alto Mando de las FAR. Para esa hora se había llegado a la conclusión de que el enemigo pretendía establecer, con las fuerzas mercenarias desembarcadas, una la cabeza de playa que una vez consolidada como un territorio liberado, solicitar desde allí la intervención directa de Estados Unidos.

La fuerza aérea cubana comenzó los ataques a los barcos mercenarios en Playa Larga y Playa Girón. El buque “Houston” fue alcanzado por el fuego de la aviación revolucionaria cubana y, poco después, encalló en la costa oeste de Bahía de Cochinos, a cerca de cinco millas de Playa Roja. A bordo del buque aún permanecían 180 hombres de 5to. Batallón mercenario.

Mientras se realizaba el ataque al “Houston”, el B26 tripulado por el capitán Luis Alfonso Silva Tablada golpeaba las barcazas y lanchas de desembarco en las inmediaciones del litoral y realizaba un reconocimiento sobre Playa Girón.

Al amanecer del día 17 de abril cinco aviones C46 y un C54, escoltados por bombarderos B26, lanzaron 176 paracaidistas del 1er, Batallón mercenario, sobre las tres carreteras que daban acceso a la cabeza de playa, en los tramos: Pálpite-Australia, San Blas-Jócuma y Babiney-Horquita. Cada avión transportaba 30 hombres y los equipos correspondientes.

Los paracaidistas tomaron el centro de la carretera de San Blas, a 10 millas al noroeste de Playa Girón y establecieron puestos de avanzada hacia el norte y el este para proteger las vías de acceso a la cabeza de playa. Simultáneamente, la aviación mercenaria realizó varios golpes aéreos. Dos B26 mercenarios atacaron y hundieron el buque PE203 «Baire» que estaba fondeado en Isla de Pinos. Otra pareja bombardeó y ametralló la carretera y los alrededores del área de lanzamiento de los paracaidistas cerca del Central Australia. Estas acciones terminaron por confirmar definitivamente la conclusión del Alto Mando cubano sobre la dirección del golpe principal en la agresión enemiga. Había comenzado el final de la invasión mercenaria.

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(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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