Cuba: La epopeya de Carlota

Compartir

Por Orlando Oramas León (*)/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

La Operación Carlota encierra en tres palabras toda una hazaña internacionalista del pueblo cubano y su Revolución, que preservó la independencia de Angola, derrotó la invasión de las tropas racistas sudafricanas, consiguió la liberación de Namibia y asestó un golpe mortal al régimen de apartheid.

Entre el 5 de noviembre de 1975 y 1991 alrededor de 300 mil cubanos participaron en la epopeya y dos mil perdieron la vida en la contienda. Sus restos fueron repatriados a Cuba durante la Operación Tributo. Otros 50 mil colaboradores civiles cubanos también brindaron su aporte solidario a la gesta.

La Operación Carlota quedó registrada como una de las acciones más brillantes en la historia militar mundial y una esclava rebelde inmortalizaría su nombre como símbolo de valentía y solidaridad entre los pueblos de África y Cuba.

Carlota era una negra esclava de origen lucumí quien encabezó una sublevación en Cuba el 5 de noviembre de 1843, junto a otros esclavos en el ingenio matancero de Triunvirato y que logró extenderse a las dotaciones de los ingenios Ácana, Concepción, San Lorenzo y San Miguel, además de numerosos cafetales y fincas ganaderas. Perseguida por las poderosas tropas españolas, Carlota y sus compañeros de rebelión fueron apresados en un desigual y encarnizado combate. Tras su captura, todavía viva, los militares la ataron de pies y manos a cuatro caballos, que tiraron de ella en sentido contrario hasta desmembrar su cuerpo, en el intento de dar cruel escarmiento a sus seguidores.

La valentía y espíritu rebelde de esa mujer de sangre africana forma parte de la herencia libertaria del pueblo cubano. La Operación Carlota fue reconocida en la isla caribeña como el tributo y correspondencia con los ancestros africanos.

No era nuevo el concurso de La Habana a los movimientos de liberación y contra el colonialismo en el llamado continente negro, que se remontaba a los años 60 del siglo pasado y tuvo al Che Guevara entre sus impulsores y protagonista.

Alcanzada la liberación de Angola del colonialismo portugués en 1975 y ante la amenaza contrarrevolucionaria la respuesta de La Habana no se hace esperar. En la primera semana de agosto de 1975 llega a Angola el comandante Raúl Díaz Argüelles, jefe de la Décima Dirección de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, como enlace entre las fuerzas revolucionarias angoleñas y la Revolución Cubana.

Se acuerda en esa fecha ofrecer ayuda militar al MPLA consistente en 480 asesores que entrenarían a varios miles de combatientes de las Fuerzas Armadas Para la Liberación de Angola (FAPLA), el brazo armado del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), ante la certeza de que Estados Unidos, Sudáfrica y otros países occidentales y mercenarios atentarían contra la naciente nación.

Entre el 2 y 3 de noviembre en el poblado de Catengue combatientes de las FAPLA y unos 17 asesores de Benguela, se enfrentan a una fuerte agrupación que avanza hacia la profundidad angolana y Cuba llega a la certeza que son unidades regulares sudafricanas quienes invaden Angola.
La Operación Carlota comenzó oficialmente el 5 de noviembre de 1975, cuando, al enterarse el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, de la muerte de asesores militares cubanos en Caporolo tras un enfrentamiento con fuerzas invasoras, ordenó el traslado de las primeras unidades de combate, por vía aérea y naval.

Nunca como antes un pequeño país, al otro lado del mundo, protagonizaba una hazaña militar bajo el principio de la ayuda desinteresada a otros pueblos. Los internacionalistas cubanos fueron fundamentales para que el 11 de noviembre de 1975 naciera la República Popular de Angola bajo el mandato del MPLA y la presidencia de Agostino Neto.

El 25 de mayo de 1991 Fidel Castro recibió en el aeropuerto José Martí de La Habana al último contingente de 500 combatientes cubanos, que solo trajeron de África los restos de sus compañeros caídos.

Dos días después, en solemne ceremonia, el entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Raúl Castro, exclamaba sobre esa gesta: «La gloria y el mérito supremo pertenecen al pueblo cubano, protagonista verdadero de esa epopeya que corresponderá a la historia aquilatar en su más profunda y perdurable trascendencia».

 

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Archivo Granma.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Dejanos tu comentario

A %d blogueros les gusta esto: