De Ojo de Agua al regreso de la luz

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Por Liset García (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

La doctora Damaris Fuentes Pelier tiene muchas historias que contar, aunque ella prefiere seguir dedicando su vida a investigar, dar clases, y aliviar a sus pacientes. Su humildad le permite apenas esbozar una sonrisa, escondida tras el nasobuco que cubre parte de su rostro, luego de recibir este Primero de Mayo varios reconocimientos en su querido hospital Juan Bruno Zayas, de la provincia de Santiago de Cuba.

Damaris, junto al neurólogo Omar Bizet Altez, director del Juan Bruno Zayas; la experimentada oftalmóloga Ana Hormigó Belet, y las también oftalmólogas, Neglis Palacio (a la izquierda), secretaria general de la sección sindical de esa área, y la hija de la premiada, Damaris Hodelín Fuentes (a la derecha).

Los premios por la investigación a la que varios años ha dedicado, la tomaron por sorpresa, y aunque confesó estar conmovida por ahora no habrá celebraciones. Este 2 de mayo amaneció otra vez junto a sus compañeros de labor en el ajetreo del Cuerpo de Guardia del centro asistencial donde labora hace casi 15 años.

No importa si ha sido otro día para estar lejos del hogar. Es costumbre que 24 horas de guardia no sea inconveniente para la familia, porque también son médicos el esposo y los dos hijos. Sin embargo, entre un paciente y otro, su pensamiento viaja a Ojo de Agua de Cabacú, el paraje remoto donde ella nació, a 10 kilómetros de la ciudad de Baracoa, y el que visitará en cuanto la pandemia se lo permita.

La espera su mamá –conocida por Paulita, la costurera, aunque su nombre es Aracelis–, para poner en alguna pared de la casa los diplomas que Damaris recibió este Primero de Mayo, y que mucho disfrutaría también Rafael, el padre, a quien todos conocían por Fingo, un campesino que labró la tierra hasta el último minuto de su existencia, con tal de ver a sus cinco hijos crecer y ser personas de bien.

Ha hecho más que eso la hija ahora premiada. Después de graduarse como médica en 1987, se convirtió en oftalmóloga y, sin demora, siguió el camino de los conocimientos para graduarse también como neuroftalmóloga. Es profesora Titular de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, y en 2019 defendió su título de Doctor en Ciencias Médicas.

Desde que el Hospital General Docente Juan Bruno Zayas de la ciudad santiaguera inaugurara el Centro Oftalmológico en 1997, la doctora Damaris integra ese colectivo. Por su investigación titulada Evolución epidemiológica y clínica de pacientes con neuropatía óptica epidémica cubana, le fue concedido también el Premio Academia de Ciencias de Cuba (ACC) de 2020, en el área de ciencias biomédicas.

Tal otorgamiento se dio a conocer hace solo unos días, pero fue precisamente este 2 de mayo cuando apareció en su buzón de correo la carta que se lo confirma. Su nombre aparece en el lugar 65 entre los más de 100 premiados. Vaya sorpresa, a la que ella suma la coincidencia de que 1965 fue el año en que nació en aquel sitio donde entonces ni luz eléctrica había.

Sin embargo, su tenacidad a toda prueba la llevó a tomar la senda abierta a todas las oportunidades, gracias a la Revolución que no dejó olvidado ni al más mínimo rincón del país. Junto a otros compañeros suyos también reconocidos, ella reafirma su “convicción de que aplicando ciencia está su contribución a esa nación mejor que necesitamos”.

Pensar en el punto de partida le hace revivir su encuentro con el Comandante en Jefe Fidel Castro un sábado de 1992, cuando en pleno período especial al rato de regresar a su casa luego de una larga jornada de trabajo con pacientes afectados por la epidemia de neuropatía óptica, tuvo que volver al hospital. Le dijeron que el ministro de Salud la estaba esperando, y era Fidel en persona.

Recuerda que se interesó por quienes estaban afectados por esa patología desconocida. Toda la conversación giró en torno a cómo se podría restablecer su visión y prevenir la discapacidad visual. “Parecía que hablábamos con un médico”, rememora.

Así nació la pasión por el estudio de esa neuropatía, a la que se ha consagrado durante dos décadas esta especialista de segundo grado. Fue precisamente esa investigación la que fue distinguida con varios premios, entre los cuales destaca el provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), el del Delegado de ese organismo en Santiago de Cuba, entregado por primera vez este Primero de Mayo, y el de la ACC, que recibirá cuando la situación sanitaria lo aconseje.

Entre otras investigaciones destacadas en la provincia, la suya sobresalió por su novedad científica, por ser la de más años de investigación, que aportaron relevancia práctica y aplicación social.

Pero, más que los premios, a la doctora Damaris la emociona la luz que ve regresar a los ojos de quienes atiende, señal de su gratitud por haber llegado tan profundo en una cavidad al parecer pequeña, que ella ve como las ventanas del corazón.

El colectivo del Centro Oftalmológico del hospital general Juan Bruno Zayas Alfonso de Santiago de Cuba tiene muchos motivos para celebrar.

Fotos: Cortesía de  Damaris Fuentes Pelier

(*) Periodista cubana de la Revista Bohemia.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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