El caso SWIFT o la armamentización del sistema financiero internacional

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La Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales —SWIFT, por sus siglas en inglés—, se fundó en Bruselas en 1973 con el propósito de establecer un lenguaje común para las transacciones financieras en el mundo sobre un sistema de procesamiento de datos y una red de telecomunicaciones.

Cinco años después de la conformación de este grupo se envió el primer mensaje SWIFT, en 1977. Cinco décadas después, la consolidación de una robusta plataforma, que no solo opera sobre una tecnología de punta sino sobre una infraestructura planetaria, le permite al Gobierno de Estados Unidos bloquear a naciones e instituciones que consideren enemigas y chantajear al mundo con un poderío que no tiene otra alternativa para la intermediación financiera.

Rusia, China, Irán y países bloqueados y amenazados por Estados Unidos han iniciado una carrera por crear sistemas alternativos al que proporciona el Grupo SWIFT, con el propósito de librarse del chantaje en medio de una guerra financiera sin tregua.

De la emergencia surge el desafío y del desafío despuntan las capacidades que puedan legar al mundo nuevas tecnologías e infraestructuras que hagan posible un vínculo confiable entre los sistemas financieros del planeta en resguardo de la seguridad de las naciones que aspiran a ser libres.

Las alternativas

En 2019, Vladímir Shapoválov, funcionario del Banco Central de Rusia, informaba que debido a la amenaza de Estados Unidos de querer desconectar a Rusia del sistema SWIFT, este país creó una plataforma alternativa SPFS (Sistema para la Transferencia de Mensajes Financieros). Incluso, ampliaban las alternativas al unirse al Sistema Internacional de Pagos de China (CIPS), análogo del sistema internacional SWIFT, para facilitar las operaciones entre los dos países.

Este mes de abril, el Ministro de Exteriores ruso, Seguéi Lavrov, pidió al Banco Central Ruso y al propio Gobierno a garantizar la confiabilidad de este sistema alterno, luego de una nueva escalada de presiones de países europeos en contra de la nación eslava y en especial, en respuesta a que el Partido Popular Europeo (EPP), la mayor facción del Parlamento Europeo pedía la «ampliación de las sanciones» y que estas incluyeran «excluir a Rusia del sistema de pagos internacionales SWIFT».

«Ambas iniciativas, aunque son de reciente data, ya abren una esperanza en alternativas distintas al sistema SWIFT», comenta a Sputnik Juan Carlos Valdez, especialista venezolano en Derecho Tributario y Economía Política.

«Si bien el sistema ruso tiene muchas limitaciones para las transferencias internacionales y el sistema chino tiene un grado de dependencia del sistema SWIFT, ambos sistemas persiguen a mediano plazo convertirse en alternativas seguras y más eficientes para la transmisión de datos para las transferencias financieras», apunta.
Para Valdez, China cuenta con una gran expansión comercial mundial que pudiera eventualmente servirle de plataforma para ir captando bancos que se afilien a su sistema, lo que favorecería en el mediano plazo desplazar la hegemonía del sistema SWIFT y evitar que sea usada como «arma de guerra» por parte de Estados Unidos y sus países aliados. «El sistema ruso, por su parte, se presenta como otra opción confiable, pero su expansión internacional pasa por el fortalecimiento de las debilidades que hoy presenta el sistema y del mantenimiento de su alianza estratégica con China», destaca el especialista.

La mirada latinoamericana

Tony Boza, economista venezolano y coancla del programa televisivo Boza con Valdez, añade algunos datos de valor para dar cuenta de cuán importante es avanzar en los sistemas financieros alternos.

«En cuanto a la dependencia del uso del dólar, ya para el primer trimestre del año 2020, el uso de esta divisa en el comercio entre ambos países (Rusia y China) había caído por debajo del 50%, cuando apenas unos cuatro años atrás ese porcentaje rondaba más del 80%. Desde Moscú se tomó la iniciativa de crear el SPFS, desarrollado desde el año 2014. Las primeras pruebas entre instituciones no financieras se realizaron en diciembre del año 2017, y para marzo de 2018 se hicieron pruebas entre unas 400 instituciones, la mayoría bancos. Ya para el año 2019 se alcanzaron acuerdos para integrar este sistema, que estaba destinado a operar internamente en Rusia, con los sistemas de China, Irán, la India y otros países», resalta.

En una reveladora investigación, los articulistas Sergio Rosanovich y Lucía Converti, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica consideran que se trata de salvaguardar la soberanía de la naciones, en especial de la región latinoamericana, concebir un «mecanismo regional que permita sortear los intentos de bloqueo financiero que quieran imponer potencias externas a la región».

Las características que debería tener dicho sistema a juicio de los investigadores son las siguientes:

  • En principio, este programa debe reunir a todas las instituciones financieras de Latinoamérica. Este paso supondría un importante avance a favor de una mayor autonomía financiera regional;
  • Una segunda etapa sería lograr la conexión internacional. Sin embargo, debido a la multiplicidad de programas de codificación existentes (SWIFT, BRICS, CIPS, SPFs, IBAN), lograr que el sistema permita una conexión compatible y capaz de compartir la información parece la opción más viable.
  • El sistema deberá ser pensado para que la información que brinde pueda ser compartida. Ningún país ha de poseer su mando, cada uno debe tener la posibilidad de mirar el tablero de sus respectivas transacciones dentro de los límites de su propia legislación.
  • Es necesario que el sistema cubra estratégicamente la mayor cantidad de horas activas, incluyendo feriados y fines de semana. La carencia de esa capacidad se registra en otros sistemas y se convierte en un escollo para las transacciones con el resto del mundo.
  • Debe tener capacidad para interactuar en diferentes idiomas y sistemas de caracteres, incluso el chino;
  • Internamente, el precio de las transferencias debe minimizarse, tal como ocurre dentro de cada país. A nivel internacional, el costo dependerá de la combinación de los sistemas usados.
  • Debe realizarse un estudio pormenorizado de las regulaciones técnicas. Estas deben garantizar todos los requerimientos de calidad y seguridad necesarios, pero no constituirse en una traba burocrática».

En esta misma línea, el economista venezolano Boza, cree recomendable que países como Venezuela, que han sentido con mayor fuerza el impacto de las sanciones coercitivas unilaterales de Estados Unidos, adelante acciones de coordinación con otros países de la región, y con la propia China y Rusia, a fin de conciliar «las plataformas para la validación de transacciones financieras»»

Sin embargo, cree que esta no es la única vía para avanzar en la superación del chantaje que la Casa Blanca impone sobre los países vía formato financiero.

«Venezuela ha impulsado el uso de criptoactivos, como el petro, orientados en la misma dirección de desdolarizar la economía venezolana, crear herramientas para la liberación del sistema financiero internacional y cobrar independencia en las relaciones del comercio internacional, especialmente para evadir la serie de medidas coercitivas unilaterales, violatorias del derecho internacional, implementadas por los EEUU contra nuestra patria», enfatiza.

Tomado de Sputnik/ Foto de portada:  SWIFT Community/  Facebook.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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