Israel-Gaza: Los niños que murieron

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Por Mona El-Naggar, Adam Rasgon y Mona Boshnaq.

Eran niños apenas

Al pedirles que describieran su sentir, muchos padres simplemente respondieron “es la voluntad de Dios”. A menudo, sus voces se reducían a un susurro, las palabras transmitían resignación. Dijeron que sus hijos habían querido ser médicos, artistas, líderes.

“Aún no me lo creo”, dijo Saad Asaliya, un taxista de Jabaliya, que perdió a su hija de 10 años. “Trato de calmarme diciendo que era la voluntad de Dios que ella se fuera”.

Durante los 11 días de combates que se libraron este mes entre Israel y Hamás, al menos 67 niños menores de 18 años murieron en Gaza y 2 en Israel, según los reportes iniciales.

Estos son los niños que murieron.

Casi todos los niños fallecidos eran palestinos.

Gaza está densamente poblada y es mayoritariamente joven, ya que aproximadamente la mitad de los habitantes tienen menos de 18 años. Por lo tanto, cuando los ataques de los aviones de combate israelíes afectan los vecindarios residenciales, hay un alto número de niños en riesgo.

Israel culpa a Hamás por el elevado número de civiles muertos en Gaza porque el grupo dispara cohetes y realiza operaciones militares desde zonas civiles. Los críticos de Israel citan el número de muertos como prueba de que los ataques de Israel fueron indiscriminados y desproporcionados.

Beit Hanoun, en el norte de la Franja de Gaza, el 15 de mayoSamar Abu Elouf para The New York Times

Los niños son los más vulnerables

En Gaza, crecen en medio de una pobreza generalizada y un alto desempleo, y no pueden entrar o salir libremente del territorio debido al bloqueo impuesto por Israel y Egipto. También viven bajo la constante amenaza de guerra. Un joven promedio de 15 años ha experimentado al menos cuatro importantes ofensivas israelíes. Casi todo el mundo en Gaza conoce a alguien que ha muerto en los combates.

“Cuando pienso en los niños que murieron”, dijo Ola Abu Hasaballah, psicóloga infantil en Gaza, “también pienso en los que sobreviven, los que fueron rescatados de entre los escombros y perdieron una extremidad, o los que irán a la escuela y se van a enterar de que su amigo ha desaparecido”.

Cuando las sirenas sonaron alrededor de las 3:00 a. m. del 12 de mayo en la aldea árabe de Dahmash, en el centro de Israel, Nadine Awad, de 16 años, y su padre corrieron afuera en busca de refugio, dijo su tío, Ismail Arafat. Pero un cohete disparado por los militantes en Gaza se estrelló contra el suelo junto a su casa y los mató a ambos.

Nadine era una de las mejores estudiantes, dijo su asesora académica, Sirin Slameh. Hablaba inglés bastante bien, aprendió a tocar el piano sola y participó en programas de convivencia entre judíos y árabes, dijo Slameh. La semana anterior, había obtenido un 97 en un examen de matemáticas, una materia con la que había batallado.

Era muy unida a su padre, dijo Arafat, y lo seguía a todas partes.

“Lo triste es que ella lo siguió cuando sonaron las sirenas”, dijo, “y terminó siguiéndolo hasta la tumba”. 

El funeral de Mina Sharir, de 2 añosSamar Abu Elouf para The New York Times

Aunque la mayoría de los niños que fallecieron por los ataques aéreos israelíes eran palestinos, hay excepciones.

Al menos dos de los niños que murieron en Gaza, Baraa al-Gharabli y Mustafa Obaid, pueden haber muerto cuando los militantes palestinos dispararon un cohete contra Israel que no alcanzó su objetivo, según una investigación inicial de Defensa para los Niños Internacional de Palestina.

Y una de las niñas fallecidas en Israel, Nadine Awad, era palestina.

“Los cohetes no diferencian entre árabes y judíos”, dijo Ismail Arafat, su tío.

Desde que comenzó la guerra, Ido Avigal, de 5 años, estaba tan ansioso que no quería dormir, ducharse o comer solo, dijo Shani Avigal, su madre.

Cuando las sirenas empezaron a sonar en Sederot, Israel, se acurrucó con su familia en una habitación segura y fortificada en la casa de su tía. Pero cuando un cohete golpeó un edificio cercano, la metralla atravesó el grueso vidrio de la habitación segura, le desgarró el estómago y lo mató.

Shani Avigal dijo que su hijo era cariñoso y amoroso, y recientemente les había dicho a sus compañeros de clase que “no todos los árabes son malos”.

“Les dije que no todos quieren matarnos”, le contó a su madre. “Al final los convencí”.

El mismo día, 12 de mayo, Hamada al-Emour, de 13 años, fue a una peluquería con su primo, Ammar al-Emour, de 10, a cortarse el pelo, una tradición entre muchos palestinos antes del festival que sigue al final del Ramadán.

Estaban casi de regreso en su casa en Khan Younis cuando un ataque aéreo israelí los mató a ambos, contó Atiya al-Emour, el padre de Hamada, quien dijo que fue testigo de la muerte de su hijo.

“Ojalá no hubiera visto lo que le pasó”, dijo Al-Emour. “Fue horrible”.

Mahmoud Tolbeh, de 12 años, era un excelente estudiante, según su padre, Hamed Tolbeh. Le gustaban las ciencias y soñaba con convertirse en ingeniero mecánico. Ayudaba en la casa, preparaba huevos y sándwiches para sus hermanos, té y café para los invitados, limpiaba la casa y buscaba los víveres en la tienda.

“Era la columna vertebral de nuestra familia”, dijo Tolbeh. “Podíamos confiar en él para cualquier cosa”.

La última noche del Ramadán, fue a ayudar a un primo en su peluquería. Mahmoud estaba a unos pasos de la entrada de la tienda cuando la metralla de un ataque aéreo israelí golpeó su cabeza y cuello. Murió dos días después.

Su hermana Nagham acunó su cuerpo.

“Tenía un futuro brillante”, dijo Tolbeh. “Pero fue enterrado con él en la tumba”.

Nagham Tolbeh lloraba sobre el cuerpo de su hermano, Mahmoud.Samar Abu Elouf para The New York Times

Las identidades de los niños fallecidos, sus fotografías y las circunstancias de sus muertes provienen de sus padres y otros familiares, maestros y escuelas en Gaza e Israel, organizaciones internacionales de derechos, funcionarios palestinos, redes sociales y organizaciones de noticias en Gaza e Israel. La mayoría de los detalles de sus casos han sido corroborados por varias fuentes.

El ejército israelí dice que toma precauciones rigurosas para evitar la muerte de civiles. Afirma que una gran parte de su campaña de bombardeos tuvo como objetivo acabar con la red de túneles subterráneos de Hamás, una instalación militar que fue construida debajo de los barrios civiles.

Sin embargo, muchas personas en Gaza dicen que el número de civiles fallecidos demuestra que las precauciones que pueda tomar Israel resultan trágicamente insuficientes.

“La gente piensa que tiene que haber alguna lógica”, dijo Raji Sourani, director del Centro Palestino de Derechos Humanos en Gaza, “pero lo fundamental es que quieren infligir dolor y sufrimiento”.

La madre y el hermano de Yahya Khalifa, de 13 años. Samar Abu Elouf para The New York Times

Los expertos en salud mental y las organizaciones independientes que trabajan con niños en Gaza dicen que es común que sufran de trastorno de estrés postraumático, miedo crónico y ansiedad. Esos sentimientos pueden producir pesadillas debilitantes y comportamiento autodestructivo o agresivo.

“Gaza ya es una experiencia muy violenta y aterradora para los niños porque están bajo un régimen militar constante”, dijo Karl Schembri, portavoz del Consejo Noruego para los Refugiados, que dirige un programa de psicoterapia y educación para niños en Gaza. Once de los niños con los que trabaja murieron este mes, todos ellos en sus hogares.

“Estaban recibiendo asistencia y cuidados para tratar de dejar de tener pesadillas y superar sus traumas”, dijo Schembri. “Ahora están enterrados con sus sueños y sus pesadillas”.

Tomado de NY Times / Foto de portada: Samar Abu Elouf.

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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