Los golpes de Estado en América Latina y sus estilos (I)

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José Luis Méndez Méndez (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano Cuba.

Los golpes de Estado en América Latina, ha tenido génesis, estilos e impactos diversos durante los siglos XX Y XXI. El término gde Estado es uno de los más mencionados actualmente a nivel mundial aunque no es algo novedoso. Realmente existe desde siglos atrás. Ningún continente ha estado fuera de su influjo ni de las consecuencias positivas o negativas que han traído a los sucesos geopolíticos a nivel global.

El concepto de Golpe de Estado está emparentado con otros conceptos tales como revuelta, motín, rebelión, revolución o guerra civil, los que en ocasiones se emplean de forma aleatoria, incluida la escritura propagandista y de desinformación.

América Latina en particular, tan cerca o dentro de la órbita de mayor predominio político de los Estados Unidos, es un área geográfica muy lesionada con esta suerte de “desgracia geográfica política” que otros llaman “fatalismo geográfico”.

Una caracterización objetiva sobre la América Latina en su conjunto y su historia, nos ayuda a entender por qué en esta región han ocurrido con frecuencia los acontecimientos que aquí se explican. La descripción del politólogo mexicano Pablo González Casanova es elocuente y de especial importancia en ese sentido: […] Aunque las naciones de América Latina tengan un pasado parecido y muchos rasgos comunes de lengua, religión, sistemas de dominación social y nacional; aunque todos los países que la integran hayan luchado contra enemigos comunes desde el colonialismo ibérico hasta el imperialismo norteamericano, la estructura de la sociedad y el Estado en cada país presentan características y especificidades que justifican plenamente el análisis histórico de cada uno de ellos.

El continente latinoamericano se ha caracterizado en el Siglo XX y las dos primeras décadas del Siglo XXI, por un convulsivo ambiente político, aunque ciertas personalidades y funcionarios de gobiernos de la región con diversas formas de pensar, han analizado y resaltado en foros internacionales la estabilidad que alcanzó la región en las postrimerías del pasado siglo e inicios del actual, referenciado ello por un número de gobiernos progresistas o de tendencias izquierdistas en el poder, cuyas políticas impedían el surgimiento de conflictos sociales a gran o mediana escala..

Realmente América Latina es una de las regiones geográficas más sacudida por golpes de Estado, huelgas y otras manifestaciones en contra de los gobiernos establecidos. Veamos algunas particularidades por la secuencia estadística, así el país donde se registran la mayor cantidad de golpes de estado en el siglo XX es Bolivia con un total de 56, le sigue Guatemala con 36; después están Perú con 31 y Panamá con 24. A continuación Ecuador con 23, Cuba 17 (hasta 1958), Haití, 16, Santo Domingo 16, Brasil 10, Chile 9 y finalmente Argentina con 8.

¿Por qué esta situación se convirtió en un hecho indolentemente reiterado? ¿Quiénes los promovían? ¿Qué papel jugaban los gobernantes y las instituciones castrenses en su preparación y ejecución? ¿ Cómo los estilos de los golpes de Estado, se renuevan?

Durante muchos años los golpes de Estado han sido un instrumento habitual para el derrocamiento de gobiernos, principalmente en países del Tercer Mundo. La pobreza, la corrupción, la exigua política económica, social y una larga tradición de liderazgo militar, han hecho que muchos gobiernos en esta región hayan sido derrocados de ese modo.

En el diccionario de la Lengua Española se define el Golpe de Estado como: Acción de apoderarse violenta e ilegalmente del gobierno de un país. De su versión militar se plantea que: Los Golpes Militares están determinados por el predominio de las Fuerzas Armadas por sobre todas las demás instituciones del gobierno y el aparato burocrático del Estado queda subordinado al nuevo régimen.

En un sintetizado resumen histórico abordaremos las características generales principales de los golpes de Estado sucedidos en América Latina, algunos con todos los ingredientes para ser calificados como tales y otros simulados con estilos diferentes, pero con los mismos efectos.

Empecemos por el más reciente, ocurrido en El Salvador, en los primeros días de mayo de 2021, en plena pandemia de la Covid-19, con total rapidez y soltura. Aunque el presidente de la Asamblea Legislativa de El Salvador, Ernesto Castro, catapultado desde su cargo de secretario privado del presidente Nayib Bukele, a la máxima instancia legislativa, negó que las cruentas acciones parlamentarias contra el Poder Judicial constituyan un golpe de Estado, el proceder instala un estilo novedoso de consolidar el poder y apartar a quienes puedan generar sombras.

El flamante presidente tomó posesión el primero de mayo por un periodo de cuatro años postulado por el partido gobernante, considera que la decisión de destituir a los magistrados de la Sala de lo Constitucional y al fiscal general de la República, Raúl Melara, cuestionada por voces de la sociedad civil, es un mero ejercicio legislativo.

La Constitución de El Salvador exige que la elección de magistrados de la Corte surja de una lista de candidatos presentada por el Consejo Nacional de la Judicatura, pese a lo cual la Asamblea nombró nuevos jueces el sábado pasado, lo cual estaba premeditadamente concebido, aunque para ello se haya roto la independencia de poderes y el llamado sistema de contrapesos democráticos.

El pretexto esgrimido por congresistas que apoyaron la destitución aseguraron es que los depuestos magistrados de la Sala de lo Constitucional actuaron contra la Constitución, poniendo en primer lugar intereses particulares por sobre la salud y la vida de toda la población. En esencia, hacen referencia a que la Asamblea previa y la Corte Suprema frenaron algunas de las leyes de emergencia de Bukele contra la pandemia.

La CSJ calificó la medida de inconstitucional, la oposición salvadoreña calificó de un «golpe de Estado» y el gobierno de Estados Unidos dijo seguir la situación «con preocupación» porque «un órgano judicial independiente es el cimiento de toda democracia». La OEA, se sumó al coro de los preocupados y criticó la destitución.

Durante estos 24 meses de mandato, y aunque parece seguir contando con un fuerte apoyo popular, Bukele acumula cada vez más críticas y acusaciones de autoritarismo por intentar controlar los tres poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial, parece ir en esa dirección con un partido dirigido por su primo, un lenguaje corrosivo y un ímpetu a sus 39 años, que asume riesgos y acomete desafíos. Se presentó como «el candidato del cambio» con un estilo propio y mediático que rompió con la política tradicional salvadoreña. Nacido en familia de origen palestino, Bukele conectó, entre otras, con las generaciones más jóvenes del país. Para ello utilizó su experiencia como empresario del mundo del marketing y la publicidad para desarrollar una campaña con fuerte presencia en redes
sociales.

En el marco de una de las respuestas al coronavirus más estrictas de la región, policías y militares salvadoreños detuvieron desde el inicio de la pandemia a miles de personas por incumplir la cuarentena domiciliaria y los encerraron en centros de contención.

Recordar su irrupción aparatosa en la Asamblea Legislativa, que disparó la inquietud de ciertos sectores hacia la figura del presidente salvadoreño a raíz de su polémica entrada en la Asamblea Legislativa acompañado de militares en febrero de 2020, gesto inédito. Ahora se enfrenta a duras críticas de la comunidad internacional y del propio gendarme mundial, Estados Unidos, por su actuar díscolo, que acentúa el desconocimiento, que aún existe sobre sus verdaderas inclinaciones políticas debido a su paso por partidos de corrientes ideológicas opuestas.

Con aquella sorprendente imagen, bautizada popularmente como «Bukelazo», pretendía presionar al Congreso -en el que su partido entonces no tenía representación- para que aprobara la financiación de la siguiente fase de su plan de seguridad. Desde entonces, los choques públicos de Bukele con el Congreso fueron más que frecuentes.

Hay coincidencia en algunas de sus características conocida en las que se destacan su inteligencia, magnetismo, innovación y conocimiento de la problemática de El Salvador, especialmente después de sus años como alcalde del pequeño Nuevo Cuscatlán y posteriormente de la capital, San Salvador. En ambos municipios lo hizo como miembro del partido izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) del que fue expulsado en 2017 por discrepancias internas.

Una veintena de organizaciones de la sociedad civil en El Salvador condenaron lo ocurrido en la Asamblea y manifestantes protestaron en el monumento a la Constitución.

Desde que llegó a la presidencia, Bukele no solo ha mostrado rasgos de autoritarismo, sino que, según sus críticos, “ha debilitado significativamente las instituciones y ha ignorado muchos de los controles impuestos a la acción ejecutiva», le dijo entonces a BBC Mundo José Miguel Cruz, experto en El Salvador de la Universidad Internacional de Florida, en Miami.

El método empleado ha sido calificado de golpe de Estado, ha sido un estilo en el cual el presidente, emplea el dominio partidista de la mayoría de la Asamblea Legislativa, para eliminar “obstáculos” en el poder judicial, obtiene y mejora su acaparamiento de poder. El gesto, que ha causado estupor en otros gobiernos, se justifica en la necesidad de tener y ejercer el poder pleno en medio de una situación interna compleja, agravada por la pandemia, donde el ejecutivo necesita capacidad de decidir y actuar y apoyo para llevar adelante sus proyectos que son aprobados por una mayoría de la población. A pesar de las presiones externas e internas, Bukele, ha mantenido su decisión, con su convicción de sanear la nación.

Continuará…

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: EFE.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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