Movimiento Cubano por la Paz revela impactos del bloqueo en el país

El Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos publicó este lunes un informe donde explica los impactos del ilegal bloqueo económico, financiero y comercial que Estados Unidos (EE.UU.) le impone a Cuba.

«El bloqueo es un complejo entramado de sanciones, acciones coercitivas y persecuciones a entidades de todas las geografías, concebidas por Washington con el fin de asfixiar al pueblo cubano, privándolo de obtener alimentos, medicinas, productos, y recursos de todo tipo”, denuncia el Movimiento.

Durante su pronunciamiento, el Movimiento asegura que el bloqueo vulnera los Derechos Humanos (DD.HH.) y el Derecho Internacional, «representa, sin discusión alguna, una actitud violatoria de los preceptos del Derecho Internacional, y de numerosas Convenciones y Tratados adoptados por las entidades especializadas del Sistema de Naciones Unidas”, agregan.

El comunicado reseña que durante la administración de Donald Trump, EE.UU. intensificó el ilegal bloqueo con nuevas sanciones unilaterales, «se dictaron 243 medidas con el propósito de no dejar ni un solo resquicio al desarrollo de un pueblo noble, trabajador y solidario», puntualiza.

«El bloqueo, que mantiene intacto el actual presidente Joe Biden, es también un virus que cae con fuerza demoledora sobre la vida cotidiana de los cubanos, y que nos impide disponer de los recursos imprescindibles para transitar hacia senderos superiores en múltiples ámbitos», asevera el Movimiento Cubano.

Finalmente, la organización recuerda que desde 1992 la mayoría de países del mundo piden levantar el ilegal bloqueo ante la Asamblea General de Naciones Unidas. 

 

Declaración del Movimiento Cubano por La Paz y la Soberanía de los Pueblos

El próximo 23 de junio, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas debatirá la resolución que condena el inhumano bloqueo que impone Estados Unidos a Cuba. Desde 1992, y durante cada año, la Mayor de las Antillas ha obtenido victorias aplastantes en el máximo órgano de la ONU, a partir del rechazo prácticamente unánime de la comunidad internacional, contra la criminal política diseñada por la principal potencia económica del orbe contra el pequeño archipiélago caribeño.

El bloqueo es un complejo entramado de sanciones, acciones coercitivas y persecuciones a entidades de todas las geografías, concebidas por Washington con el fin de asfixiar al pueblo cubano, privándolo de obtener alimentos, medicinas, productos, y recursos de todo tipo. El empeño de sostener e incrementar los mecanismos que conforman dicho cerco integral contra la economía, y la vida misma del pueblo cubano, puestos en práctica por cada administración estadounidense desde comienzo de la década del 60 del pasado siglo, representa, sin discusión alguna, una actitud violatoria de los preceptos del Derecho Internacional, y de numerosas Convenciones y Tratados adoptados por las entidades especializadas del Sistema de Naciones Unidas.

En los últimos años, bajo la presidencia de Donald Trump, el bloqueo adquirió cotas inimaginables, en cuanto al ensañamiento con que dicho mandatario la emprendió, en todas las dimensiones, contra un país que no se doblega a los intereses imperiales. El entonces inquilino de la Casa Blanca adoptó 243 medidas con el propósito de no dejar ni un solo resquicio al desarrollo de un pueblo noble, trabajador y solidario. Ese odio visceral contra la nación cubana se intensificó, aún más, durante estos meses bajo los embates de la COVID 19. Se reveló de esa manera la falta de sentido humanitario de dicho presidente, y sus acólitos, justo en momentos en que a escala universal se vive la crisis más devastadora, no solo en el plano de la salud, acaecida durante los últimos cien años.

El bloqueo, que mantiene intacto el actual presidente Joe Biden, es también un virus que cae con fuerza demoledora sobre la vida cotidiana de los cubanos, y que nos impide disponer de los recursos imprescindibles para transitar hacia senderos superiores en múltiples ámbitos.

En medio de esa escalada hostil sentimos el orgullo de contribuir a salvar vidas en todos los continentes. A nuestra invariable vocación, cultivada desde 1959, de que la salud sea un derecho universal —con ejemplos imperecederos como el envío de profesionales a combatir la epidemia de ébola que afectó a África Occidental en el 2014— Cuba añade un nueva página de gloria: el hecho de que 55 brigadas del Contingente Henry Reeve se hayan desplegado en 40 países, como parte de la lucha contra los terribles efectos del SARS-CoV-2. Nos regocija el clamor, de los más variados sectores en cualquier latitud, en aras de que se le otorgue a dicho destacamento el Premio Nobel de la Paz.

El Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, con una sólida tradición a lo largo de décadas en favor de innumerables causas, llama a todas las organizaciones amigas a condenar enérgicamente cada una de las penalizaciones que forman parte del andamiaje que encarna el bloqueo, convencidos de que este constituye, asimismo, una seria amenaza a la paz y estabilidad a nivel  mundial.

De igual manera hace saber a todos los hermanos de lucha, y a quienes en los lugares más distantes colocan un grano de arena en pos de tender puentes de amor, que la Revolución Cubana jamás se rendirá y que, por el contrario, cada día continuará cosechando éxitos y brindando su ayuda solidaria donde quiera que se necesite.

La Habana, 3 de mayo de 2021

 

Statement of the Cuban Movement for Peace and Sovereignty of the Peoples

Next June 23, the United Nations General Assembly will debate the resolution condemning the inhuman blockade imposed by the United States to Cuba. Each year since 1992, the largest of the Antilles has obtained crushing victories in the United Nation’s highest organ with the quasi unanimous rejection by the international community of the criminal policy designed by the main world economic power against the Caribbean archipelago.

The blockade is a complex network of sanctions, coercive actions and persecutions to entities of all continents, conceived by Washington to suffocate the Cuban people, denying it the possibility to obtain foodstuffs, medicines, products, and resources of all kinds. The insistence in maintaining and increasing the mechanisms that make up said all-around siege against the economy and the very life of the Cuban people, put into practice by each U.S. administration since the beginning of the 1960s, is undoubtedly a violation of the precepts of International Law and of numerous conventions and treaties agreed upon by the specialized agencies of the United Nations system.

In recent years, under the presidency of Donald Trump, the blockade reached unthinkable extent in the cruelty with which that head of State launched himself on all sides against a country that does not submit to imperial interests. The White House occupant approved 243 measures aimed at totally preventing the development of a noble, working, and supportive people. That visceral hatred against the Cuban nation increased even more during these months under the blows of COVID 19, revealing the lack of humanitarian feelings of said president and his followers at a time when the most devastating crisis of the last century is being faced worldwide and not just in the field of health.

The blockade, which has remained untouched by the current president Joe Biden, is also a virus that falls with overwhelming force upon the daily life of Cubans, and which prevents us from obtaining the essential resources to reach higher levels in multiple spheres.

In midst of that hostile escalade we are proud to contribute to save lives in all continents. Our invariable conviction that health should be a universal right – evidenced since 1959 with everlasting examples such as the contribution of Cuban professionals in the struggle against the Ebola epidemic in West Africa in 2014 – is now enhanced with a new page of glory: the fact that 55 brigades of the Henry Reeve Contingent have been sent to 40 countries as part of the struggle against the terrible effect of the SARS-CoV-2 pandemic. We are rejoiced by the demands expressed by the most dissimilar sectors from all over the world in favor of granting the Nobel Peace Award to that medical force.

The Cuban Movement for Peace and Sovereignty of the Peoples, with a solid tradition of decades in favor of numberless causes, calls upon all friendly organizations to forcefully condemn each one of the penalties that make up the blockade framework, convinced that it is a serious threat to world peace and stability.

It likewise informs all our brothers in the struggle and those who in the remotest places contribute to build bridges of love, that the Cuban Revolution will never surrender, and that, on the contrary, will continue harvesting victories with each passing day and also granting its support in solidarity wherever needed.

Havana, May 3th, 2021

Tomado de TeleSUR.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: