República Dominicana: Lo que Abel Wong sabe que Luis Abinader debe comprender

Compartir

Por Juan Carlos Espinal.

A lo largo del último siglo, República Dominicana se entendió a sí misma como una colonia que abarcaba diversas culturas: La migración árabe en San Pedro de Macoris. La migración afro antillana de Cocolos en Samana. Los migrantes españoles en Bani, a quienes todavía se les conoce como los siembra hielo. La cultura haitiana, por ejemplo, en todo el territorio nacional.

La población Dominicana contemporánea se ha venido estructurando de una manera parecida: el núcleo central de los migrantes rurales hacia Nueva York y el este de Estados Unidos como provincia periférica de Santo Domingo y Santiago, con autonomía permanente. Provincias de ultra mar legalmente integradas pero densamente pobladas por gente nacida en Madrid procedente de otras culturas.

Durante los años 50s, la migración española pos Franco a Santo Domingo se definió como aliada de Trujillo. Después, tras la ruptura EU-URSS, se consideraba una población que intentó participar en un juego de equilibrio político de poder con Balaguer, alineándose con los Estados Unidos, durante los años setenta y ochenta, y pasando después a una posición más equidistante en los 90s cuando el crecimiento económico de República Dominicana se disparó y la influencia de la Unión Europea en Santo Domingo, declinó.

Desde los tiempos del presidente Lyndon B. Johnson en 1965 hasta Joe Biden en el 2020 los anteriores gobiernos de Estados Unidos de pos guerra ven a República Dominicana como la colonia de ultra mar que ha sido desde 1916-1924. Para el Departamento de estado EU los ciudadanos dominicanos se dividen entre los que tienen visa o no y entre los que poseen pasaporte azul o no. Para que un dominicano alcance la identidad estadounidense debe tener ascendencia, aunque sean ciudadanos de otro país, bien sea por nacimiento o miembros de alguna colectividad de migrantes sujetos a la autoridad del gobierno norteamericano.

Para el gobierno chino, quienes tengan ascendencia china, aunque sean de otro país, son los que comparten la misma sangre, intereses y cultura. La identidad china se llega a definir a partir del concepto cultural aún no vivan en sociedades occidentales. El gobierno chino ve a República Dominicana como una nación caribeña hacia la que todas las colectividades chinas deben orientarse.

Los chinos de la diáspora en Santo Domingo han formulado el concepto migratorio de una China cultural como manifestación de su conciencia común. La identidad cultural china en el Santo Domingo occidental se vino formulando a partir de los elementos constantes de la cultura dominicana.

Históricamente, esta identidad ha sido compatible también con las cambiantes relaciones con las autoridades centrales del estado. El sentido de identidad cultural dominico chino facilita la expansión de las relaciones económicas y al mismo tiempo se refuerza la promoción del rápido crecimiento económico de China. Crecimiento que finalmente ha proporcionado el impulso material y sicológico para una identidad cultural China en Santo Domingo.

Para los dominicanos China no es un concepto abstracto. Es una realidad geopolítica y económica que crece rápidamente y está comenzando a convertirse en una realidad política. Los chinos dominicanos tienen más posibilidades que las demás migraciones occidentales de adaptarse a los negocios en República Dominicana.

Para los chinos, la confianza y el compromiso dependen de las relaciones personales, no de contratos, leyes u otros documentos legales. A los hombres de negocios occidentales les resulta más fácil hacer negocios con Madrid que en Beijing donde la inviolabilidad de un acuerdo descansa en la relación de los intereses entre las partes.

La pretensión del gobierno de Luis Abinader de reducir la participación económica activa de China en áreas estratégicas brinda la oportunidad y el motivo para que los dominicanos en Estados Unidos migren hacia República Dominicana y se aprovechen de la cultura común y contactos personales e inviertan en intereses chinos en el país.

En el mundo pos pandémico, la espectacular expansión económica de China en América Latina y el Caribe nos proporciona una idea clara del futuro político de la cuenca del Caribe. Las inversiones chinas en 5G, fibra optica, satélites, petróleo, minas, alimentos, ciencia y tecnología brindan mayores oportunidades de desarrollo economico.

La necesidad de ampliar los protocolos sanitarios con la OMS OPS y ONU para acceder a las vacunas de bien Común y contratar médicos epidemiólogos extranjeros condujo al gobierno de Luis Abinader a la vacuna SINOVAC para la inmunización de la población Dominicana.

Este movimiento geopolítico del gobierno dominicano 2020-2024 ha dado un giro a la relación China – RD tras la visita del Comando Sur de EU al país. En realidad, las relaciones diplomáticas de República Dominicana con Estados Unidos pasa por dos fases y podrían entrar en una tercera.

Durante décadas, los gobiernos de EU pretendieron ser el gobierno de toda América Latina y el Caribe. Esta pretensión, obviamente, suponía entrar en conflicto con los cubanos, los nicaragüenses y los venezolanos. Más recientemente con los rusos. A medida que las 5 vacunas cubanas, la vacuna Sputnik V y la SINOVAC de China se hacen más presentes entre los latinoamericanos también se da a entender que surge un hemisferio distinto, no una parte de la Casa Blanca.

Esta última postura, que formalizara el segundo proceso de independencia de América Latina y el Caribe de los Estados Unidos está tratando de impedirse.

China y República Dominicana marchan hacia la conciencia política fortaleciendo la cohesión social.

Tomado de Observatorio REDSOCIALCODI / Foto de portada: EFE.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Dejanos tu comentario

A %d blogueros les gusta esto: