El asesinato político y la CIA: Colombia un caso típico

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Por José Luis Méndez Méndez (*) /Especial para Resumen Latinoamericano

Desde el inicio de la aplicación de las medidas de contrainsurgencia la eliminación física de adversarios había sido utilizada de manera excepcional para alcanzar propósitos específicos, pero con el paso del tiempo los servicios especiales en particular los estadounidenses han empleado ese método extremo con profusión, se ha hecho habitual en el enfrentamiento a sus enemigos.

Para evaluar el desempeño y utilidad del método de la eliminación física contra objetivos de alto impacto se conoció, por medio del sitio de denuncia WikiLeaks,1 la existencia de un documento de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, con el sugestivo título de Hacer de las operaciones de determinación de blancos de alto valor una efectiva herramienta de contrainsurgencia, dedicado a evaluar sus éxitos en el empleo del asesinato político. Es la forma peculiar de enfocar, esa agencia, sus enfrentamientos a las llamadas “insurgencias”, que son aquellos procesos, organizaciones o individualidades que adversan la forma en que los estadounidenses pretenden gobernar al mundo.

El texto es secreto y prohibido para extranjeros, se clasifica como de uso interno para el personal de la agencia. Evalúa los ataques a grupos insurgentes por parte de Estados Unidos dentro numerosos países, incluidos Perú y Colombia en América Latina. El estudio se sumerge en lo actuado en territorio colombiano desde el 2002, hasta el presente.

El documento revela como el método de asesinar ha sido frecuentemente utilizado por la CIA en diversos países durante años, con la participación de decenas de ejecutores. Se añade un listado de hechos, que frisa con la ficción, que en ocasiones nos muestran películas dedicadas a la sórdida trama de los asesinatos por contrato o políticos y nos instalan la imagen, de que todo lo visto es obra de la imaginación de los guionistas y sus directores. Ahora, este escrito demuestra que sus aparentes inspiraciones cinematográficas pueden haber sido extraídas de la realidad más cruda, cuando conocemos por medio de un documento oficial, que una agencia oficial de un gobierno como Estados Unidos, asesina con total impunidad y ofrece un manual de cómo hacerlo mejor.

Valora en particular, la acción de eliminar físicamente a los adversarios, como práctica contrainsurgente. Es decir pondera el asesinato político como opción para alcanzar propósitos superiores. El texto fue terminado en julio del año 2009, que coincide con el primer año de la Administración demócrata de Barack Obama y el mandato de Leon Panetta como Director de la CIA durante el cual los Estados Unidos de forma significativa incrementaron su programa de asesinatos a expensas de las operaciones de captura.

Es dable recordar las listas con órdenes ejecutivas de candidatos a ser eliminados de manera priorizada, que fueron firmadas por el entonces flamante Premio Nobel de la Paz. El escrito es una guía para que los funcionarios estadounidenses lo empleen como experiencia en la evaluación estratégica de operaciones futuras.

Esta forma de actuar en Colombia data desde la concepción del programa contrainsurgente implementado por Estados Unidos para enfrentar a los movimientos guerrilleros en ese país, que utilizó como sombrilla el enfrentamiento al narcotráfico.

Se evalúa en el texto, que en Colombia, se ejecutaron golpes exitosos contra los principales dirigentes insurgentes en el año 2008, junto con los ataques previos contra líderes de segundo y tercer nivel, así como contra especialistas en logística y finanzas, que erosionaron sustancialmente a las capacidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La pérdida de dirigentes puede erosionar la moral a todos los niveles de la insurgencia y reforzar el costo y los riesgos de participación, especialmente cuando no hay un plan claro de sucesión. El mencionado asesinato del miembro del Secretariado de las FARC, es probable que haya dañado seriamente la disciplina y moral de esa organización armada, aun hasta en su dirigencia, según un comentario de terreno de la CIA. También tiene sus efectos colaterales, a una semana de la muerte de Reyes, el también miembro del Secretariado Iván Ríos fue muerto por un escolta, y en mayo del año 2008, un veterano comandante e ideólogo de las FARC se rindió.

En Colombia en combinación con las ejecuciones selectivas de alto impacto, se han realizado otras operaciones contrainsurgentes como la búsqueda de información y operaciones militares convencionales, incluyendo acciones para extender el alcance de la gobernabilidad, amnistía, recompensas y programas de desertores, según sustenta la CIA por medio de sus análisis de terreno.

La mayoría de las transiciones políticas en la historia de Colombia, han sido el resultado de insurrecciones exitosas por parte del partido que se encontraba opuesto al poder, según un estudio de un instituto de investigación. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se fundó como una organización insurgente marxista-leninista, que comenzó una la definida como guerra de guerrillas en 1964.

El Presidente Álvaro Uribe, luego de su toma de posesión en el año 2001, hizo de la persecución de dirigentes de las FARC a alto y mediano nivel un principal elemento de la campaña de contrainsurgencia de Bogotá. Después de varios años de fracaso, según los especialistas norteamericanos, por emplear métodos tradicionales, el gobierno de turno comenzó a ejecutar una serie de asesinatos políticos exitosos en el año 2007, siguiendo mejoras en la inteligencia, precisión de los ataques, planificación de la misión y despliegue, seguridad operativa y coordinación entre los servicios, según informes de la embajada de los Estados Unidos en Bogotá. El documento revelado da una emocionada evaluación a este accionar criminal de las autoridades colombianas con el soporte en el terreno de agencias norteamericanas.

En Colombia, sustenta el texto, se ha integrado de forma efectiva la actividad las operaciones selectivas de exterminio en su más amplia estrategia de contrainsurgencia y se ha aprovechado del impacto psicológico producido por los ataques para fortalecer la legitimidad del gobierno y erosionar la moral de los insurgentes, según un grupo de informes de la Policía Nacional colombiana y de la embajada de los Estados Unidos en Bogotá, que cita el documento revelado.

Se estima, entre los efectos estratégicos positivos potenciales de estas operaciones, la erosión de la efectividad de los insurgentes, debilitar su voluntad, reducir el nivel de apoyo a estos, fragmentarlos o dividirlos, alterar la estrategia de su organización en formas que favorezcan al gobierno que los combate, así como fortalecer su moral y este recibir apoyo nacional e internacional por su actuación.

El apoyo público al gobierno colombiano fue consolidado después de la muerte del miembro del secretariado de las FARC Raúl Reyes, en marzo del año 2008, con la aprobación del Presidente Álvaro Uribe creciendo de 70% al 84%, según un informe de prensa y un comentario de terreno de la CIA.

La realidad colombiana de hoy nos muestra las secuelas de las promovidas operaciones de exterminio preconizadas por las agencias estadounidenses, cuando el accionar insurgente es mínimo y el método se emplea con profusión contra todos aquellos que adversen la voluntad gubernamental.

La revelación de que desde hace más de medio siglo existan listas de personas especialmente elegidas para ser asesinadas y el reconocimiento aprobatorio del más alto nivel del ejecutivo de Estados Unidos, parece alucinante. Como se publicara en el The New York Times, en los tiempos del demócrata Barack Obama: “Algo sin precedentes en la historia presidencial el papel de Obama como supervisor directo de esta guerra en las sombras”.

Estos asesinatos aprobados por las máximas autoridades en Washington, parecían impensables, ya sea ejecutado por medio del veneno más letal salido de los laboratorios de Langley, de un disparo en la nuca o por medio de modernos drones, equipados con armamento ultramodernos, que a largas distancias cobran la vida de los elegidos, junto a los siempre presentes “daños colaterales”.

Así como Estados Unidos redacta listas para certificar a países de numerosos “delitos”, de los cuales se excluyen, también las renuevan para quienes deben ser exterminados y sin sospecharlo están en un invisible y permanente corredor de la muerte.

http://wikileaks.org/cia-hvt-counterinsurgency

Nota: Ver más información en el libro en edición del propio autor Contrainsurgencia. Los pupilos cubanos en Fort Benning, 2021.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: EFE

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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