El Jesús de Latinoamérica

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Por Patricia María Guerra Soriano (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano Cuba

La tecnología es importante dentro de los procesos de comunicación, pero no se debe olvidar al ser humano y sus condiciones: cultura, educación, tradiciones, como elementos primordiales.

Jesús Martín Barbero

Jesús Martín Barbero se sumergió en la geografía de los países latinoamericanos desde que llegó a Colombia con 26 años, en octubre de 1963. Provenía de Ávila, la provincia española a la que se mudaron sus padres, Domingo Martín y Filomena Barbero y donde había transcurrido su infancia y parte de su juventud azogado por la Guerra Civil desde 1936, apenas un año después de su nacimiento.

“Venía de la metafísica, venía de Occidente, venía del sueño de la razón, del pensamiento formal, de la lógica, de la filosofía de la ciencia, de la Grecia que pensó casi todo el pensamiento con el que pensamos… pero también venía de otros lugares, más bastardos (para decirlo con Omar Rincón) que de a poquito le hacían rendijas a su heideggereana morada”. Y son muy ciertas esas palabras de la directora de la carrera de Comunicación en la Universidad Centroamericana de El Salvador, Amparo Marroquín, sobre todo cuando dice que Jesús, “venía del mundo popular”.

Su oficio de cartógrafo le permitió otear las culturas nativas del continente, recorriéndolas en todo su esplendor y depositando en ellas y en los movimientos y agrupaciones de jóvenes, mujeres, artistas su confianza en la capacidad de construir políticas más democráticas y liberadoras en medio de una historia de dictaduras, corrupción y violencia.

En un homenaje que, a finales de 2017, se le rindió en Porto Alegre (Brasil), respaldado por el Centro Internacional de Estudios Superiores de la Comunicación Social (Ciespal), la Doctora de la Universidad Javeriana, Maria Patricia Téllez, quien lo entrevistaba en ese momento, le preguntó: “¿Cómo te sumerges en el continente si venías de otro tan distante y además eras un filósofo y de repente empezaste a caminar por una realidad desconocida para ti en ese momento?”.

–Esa es una buena pregunta que tiene dos respuestas, contestó.

La primera certeza es que a un año de su llegada a Colombia comenzó a dar clases en el Liceo Boston, un colegio privado en Bogotá y, posteriormente, lo nombran director de la Biblioteca de Cultura Cristiana. La segunda es que María, su hermana mayor hacía 20 años que estaba en Chile y él quería verla.

Dos meses en ese país que iniciaba una transformación política de la mano de la Iglesia, los intelectuales, la clase obrera, unido a un viaje que hizo a Buenos Aires y a Montevideo, donde el desarrollo político y social superaba al de Chile, le hicieron comprender que debía buscar en Colombia todo lo que había visto en el sur. “Allí empezó mi convicción de que yo no había llegado a Colombia, yo había llegado a América Latina”.

De Occidente al sur, de español a colombiano, del francés Paul Ricouer al brasileño Paulo Freire, de los medios a las mediaciones; Martín Barbero fue desplazándose hasta juntar esfuerzos y nombres y fundar la Asociación Latinoamericana de Investigación en Comunicación (ALAIC).

Cuando este 12 de junio murió a los 83 años, investigadores del campo de la comunicación en todo el mundo hablaron sobre sus aportes y su forma de entender la experiencia humana con un trabajo disruptivo que enfocó sus preocupaciones en Latinoamérica, a través de decenas de libros y ensayos.

Esos colegas, amigos, alumnos de palabra y liberación, se congregaron este 18 junio para encontrarse virtualmente en nombre del Jesús-como firmaba-y juntar memorias y abrazos. Así reimaginaron, como si estuviera ahí escuchándolos, los mapas diurnos y nocturnos en los que lo conocieron. “Unir personas era algo que Jesús hacía y lo sigue logrando”, dijo Maria Immacolata Vassallo. Por distintos lugares pasa la “cartografía de los afectos” de Francisco Sierra Caballero por Jesús, los recuerdos lo llevan a Sevilla “donde tuvimos muchos encuentros”, y por La Habana “donde empezamos a intercambiar complicidades, yo le mostraba el nuevo flamenco y él me mostraba lo mejor de la salsa de Cali”.

La poesía también atravesó toda su obra y creció salvándose y descubriéndose en ella de la mano de “poetas mayores”, el sevillano Antonio Machado, el madrileño José García Nieto y el bogotano Eduardo Carranza. En su último libro publicado en 2019, el poemario “El guerrero y el árbol”, Jesús también logra describirse, ese debe ser uno de los mejores recuerdos que de él guardemos:

“Como un guerrero antiguo/te traigo madre tierra las heridas/como un árbol/los vientos que azotaron mis ojos,/toda la sed bebida durante años de camino./Con mi alforja repleta de ansiedades/y de cartas de mar,/ yo dejé una mañana la vieja casa, el río, las murallas, /y me fui con mi sed a descubrir el mundo”.

(*) Periodista cubana, escribe en Cubaperiodistas, sitio web de la Unión de Periodistas de Cuba.

Foto de portada: Getty Images

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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