Felicidad

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Por Randy  Alonso Falcón.

Hay días en que el orgullo de cubano se hace más visible, en que la emoción se comparte entre muchos, en que la grandeza de un pueblo se simboliza en los rostros y las mentes de algunos de sus hijos.

La felicidad me atrapa desde hace unas horas. Y no por mi, que llevo en mi cuerpo tres dosis de Soberanas; sino por ellos, por los de la foto de arriba, por muchos otros que no están, pero tienen su pedacito de gloria.

A ellos los he visto soñar y trabajar sin descanso por buscar las fórmulas que salven a su pueblo, romperse la mente y el alma por el noble y humano empeño, batallar contra las carencias financieras y el criminal bloqueo que les niega equipos, reactivos, test y muchas otras cosas, esforzarse por lograr la efectividad del escalado productivo en medio de esas dificultades, organizar con meticulosidad y rigor los ensayos clínicos para que no quede la mínima duda del hecho científico.

Son espartanos de la ciencia y luchadores contra la adversidad.

The Washington Post lo reconocía hace unos meses: «Si las vacunas de Cuba tienen éxito, sus investigadores habrán superado aún más obstáculos que sus pares en los laboratorios occidentales, incluida la escasez de equipos, repuestos y otros suministros, debido en parte a las sanciones de Estados Unidos. Franco Cavalli, presidente de MediCuba Europe, un grupo de organizaciones sin fines de lucro que ayudan a la investigación biotecnológica de Cuba, dijo que el grupo le proporcionó a La Habana el año pasado un equipo de $ 500,000 que necesitaba para evaluar la efectividad de la vacuna contra el coronavirus».

Hay momentos en los que incluso nosotros tenemos problemas para comprarles algo tan pronto como les decimos [a los proveedores] que es para Cuba”, dijo Cavalli. “Incluso en Europa, después de Trump, cualquier cosa que intentáramos hacer por Cuba se volvió más difícil”.
Haber mostrado paso a paso, desde la Mesa Redonda y Cubadebate, la concreción de este resultado ha sido un privilegio periodístico y humano. No sólo por contar la hazaña científica, sino por conocer a maravillosos seres humanos.

Se llaman Vicente, Dagmar, Yury, Belinda, Meybis, Daniel, Maria Eugenia y muchos otros que les acompañan. Son héroes diferentes. No llevan capas, sino batas; no tienen superpoderes, sino supersaberes. 

Díaz Canel con el equipo de Soberana. Foto: Estudios Revolución

 

Y no sólo han investigado sin descanso, sino también han tenido tiempo de explicarnos lo que hacen: con lenguaje sencillo nos han llevado a entender cómo hay que evitar que la llave abra el candado y nos han hablado de seguridad, inmunogenicidad, efectividad, eficacia.

El anuncio de este sábado es un premio a la resistencia, a la perseverancia, al talento y creatividad de un pueblo y sus científicos. Es un puñetazo rotundo a los descreídos, a los escépticos, a los sembradores de veneno.

Soberana 02 ya es un hecho. Y faltan más. Ya vendrán también los resultados de eficacia de Abdala, y los ensayos con Soberana 01 y Mambisa, y los millones de dosis en los cuerpos de los cubanos, y los millones que salvarán también a otros en otras partes de la Humanidad.

La felicidad que siento es también por Fidel, por la obra digna que nos dejó, por los sueños que nos legó, por la Ciencia que edificó.

Ya estoy vacunado, lo puedo decir con felicidad y orgullo. Y no sólo contra la COVID, sino también contra el odio.

Tomado de Cubadebate/ Foto de portada: Roy Leyra.

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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