Fiebre porcina africana: Otra agresión bacteriológica de Estados Unidos contra Cuba

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Aunque en la nota publicada el 23 de junio de 1971 se daba a conocer la aparición de un agresivo brote de fiebre porcina africana en la provincia de La Habana, ya desde finales del mes de mayo habían aparecido los primeros casos de cerdos enfermos en el municipio de Boyeros.

Cuando los especialistas del Instituto de Medicina Veterinaria comprobaron in situ los focos detectados, se sorprendieron al comprobar que eran anormales los efectos de la enfermedad porcina.

En muy poco tiempo el virus se trasladó a otros municipios aledaños y el 17 de junio se detectó la enfermedad, en un cebadero de Bauta, capaz de matar a sus víctimas en apenas 48 horas.

Inmediatamente el gobierno, los científicos, las autoridades sanitarias junto al pueblo, comenzaron a movilizarse para enfrentar y detener la propagación de la bacteria que amenazaba con expandirse por todo el país si no se tomaban las medidas adecuadas urgentemente.

En aquel tiempo la doctora Rosa Elena Simeón Negrín trabajaba en el laboratorio de virología del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA) y tuvo a su cargo las investigaciones para controlar la fiebre porcina africana y descubrir el causante de la evidente y grave agresión biológica contra nuestro país.

Una de las primeras medidas que el equipo de científicos recomendó fue la de declarar en cuarentena sanitaria un área alrededor de los focos detectados como lo señala la nota publicada el 25 de junio: «Establecen franja de seguridad sanitaria entre La Habana y Pinar del Río como medida de control del brote de fiebre porcina africana. Tiene 4 kilómetros de ancho y serán acopiados y sacrificados todos los cerdos comprendidos en ese territorio».

«Una franja de seguridad de cuatro kilómetros de ancho, que se extenderá desde Cabañas hasta Majana, en la zona limítrofe entre La Habana y Pinar del Río, comenzó a establecerse en horas de la madrugada de hoy, como medida de control sanitario ante el brote de la de fiebre porcina africana».

 

«La medida significa el acopio y sacrificio de todos los cerdos comprendidos en el referido territorio, tanto del sector estatal como privado, lo cual garantizará el aislamiento de la masa porcina de Pinar del Río, que no ha sido afectada por la enfermedad. Esta medida de protección creará una trocha de cuatro kilómetros de ancho, que partirá el territorio de norte a sur, con el fin de evitar al máximo el desplazamiento de la enfermedad. Diversos factores políticos y administrativos comenzaron a conjugar esfuerzos esta madrugada para acopiar los cerdos y trasladarlos a los mataderos habilitados, donde están siendo observadas estrictas medidas sanitarias. Los cerdos del sector privado están siendo acopiados mediante compra a sus propietarios».

Muchos años después la doctora Simeón relataría a Granma su participación en erradicar la fiebre porcina africana del territorio cubano.

«Al manifestarse en 1971 en una empresa de La Habana el brote de la fiebre porcina africana, Rosa Elena estuvo al frente del equipo que —asesorada primeramente por expertos soviéticos— se encargó del diagnóstico de la epizootia,y orientó las medidas para combatirla. Se desinfectaron las instalaciones de las empresas y se les puso en cuarentena. Hubo que sacrificar medio millón de cabezas de ganado de cerdo. Después, liberados ya del virus los criaderos, se procedió a la repoblación.

La doctora Simeón explica que el virus que provocó la fiebre porcina africana está considerado el de «mayor patogenicidad» en los cerdos, y se presentaba por primera vez en el continente americano.

«Durante la campaña para el control y la erradicación del mal, Rosa Elena se instaló «de guerrillera» en sus laboratorios. Mañana, tarde y noche las pasaba aferrada sin descanso a los microscopios, analizando datos provenientes de todo el país, verificándolos, meditando…».

Hasta que descubrieron dos cepas virales aisladas en aves migratorias muertas que pertenecían al virus de la fiebre porcina africana. Después llegaron a la conclusión de que este germen específico de los cerdos se había adaptado artificialmente para «vehiculizarlo» por medio de aves, y alertaron que este resultado científico solamente se podía lograr de forma intencional y con técnicas depuradas de ingeniería genética y biotecnología.

Esta teoría la confirmaba el siguiente despacho:

El 9 de enero de 1977, un cable de la agencia cablegráfica UPI, en Washington, informó: “Una fuente no identificada de la CIA re­veló a News­day que a principios de 1971 se le entregó un recipiente que contenía virus en Fuerte Gu­lick, base del Ejército de Estados Unidos en la zona del Canal de Panamá, también utilizada por la CIA, y que el mismo fue llevado en un pesquero a agentes que operaban clandestinamente en Cuba».

«Era la primera vez que la enfermedad se manifestaba en el hemisferio occidental».

Dos nuevas cepas de la fiebre porcina africana modificas en laboratorio, muy diferentes a las anteriores, aparecieron en 1979 en el poblado de Caimanera, muy cercano a la Base Naval de Guantánamo. En esa ocasión hubo que sacrificar 296.537 cerdos para controlar y eliminar la enfermedad.

En la Demanda del pueblo cubano contra el gobierno de EE. UU. se denuncia: «En mayo de 1979 el asesor del viceministro primero del Ministerio del Azúcar, Orlando Argudín López, el agente “Rolando” de los Órganos de la Seguridad del Estado, se entrevistó en París con un oficial de la CIA que respondía al seudónimo de “Bernardo”, del cual le llamó la atención la forma en que se refirió a los medios que estaban empleando contra Cuba, entre ellos, enfermedades que habían sido introducidas para atacar a personas y animales. “Rolando” recordaba que el oficial de la CIA se sentía optimista con los resultados que esperaban obtener de esas acciones. En octubre de ese mismo año, el sobrecargo de la compañía Cubana de Aviación Ignacio Rodríguez-Mena Castrillón, el agente “Isi­dro”—uno de los cubanos que la CIA creía ha­ber reclutado en 1966— se entrevistó en el hotel Sideral, de Madrid, con otro oficial de la CIA que se hacía llamar “Nicolás”, quien se interesó en conocer si las aeronaves cubanas estaban transportando pesticidas y otros productos para combatir la fiebre porcina».

Al inaugurar la 68 Conferencia Mundial de la Unión Inter­parlamentaría, el 15 de septiembre de 1981 en el Palacio de Convenciones de La Habana, Fidel denunció que el Go­bierno de Estados Unidos estaba utilizando armas biológicas para agredir a Cuba y añadió que en los últimos tres años habían introducido cinco plagas o enfermedades, y entre estos males volvió a mencionar la fiebre porcina.

Para controlar y erradicar estas agresiones bacteriológicas, Cuba tuvo que invertir numerosos recursos financieros, materiales y humanos, y el país sufrió una enorme pérdida de la masa porcina para el abastecimiento a la población.

Fuentes:

-La fiebre porcina africana: los que la introdujeron y los que la erradicaron, Resumen Semanal de Granma, 6 de mayo de 1984

-Demanda del pueblo cubano contra el gobierno de Estados Unidos por los daños económicos ocasionados a Cuba, Editora Política, La Habana, 2000, p.76.

-Una de las agresiones biológicas más severas que han afectado a Cuba, Pedro Etcheverry Vázquez, Granma, 23 de junio de 2016.

– Epizootia: enfermedad contagiosa que ataca a un número elevado e inusual de animales.

Tomado de Granma/ Foto de portada: Liborio Noval / Archivo.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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