Gritar con todas nuestras fuerzas: Abajo el bloqueo

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Carlos Aznárez, quien ha ejercido el periodismo durante más de 30 años como redactor en los diarios Noticias, la Razón, Sur, Página 12, las revistas Crisis y Fin de Siglo y actual director de Resumen Latinoamericano ofrece a JR sus impresiones sobre el bloqueo estadounidense contra Cuba

Por Hedelberto López Blanch (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano Cuba.

Cuando el gobierno de un país de las dimensiones de Estados Unidos, que para todos los habitantes del Tercer Mundo, representa al Imperio, decide bloquear a otro, como desde 60 años lo hace con Cuba, no caben dudas de que lo que intenta es ponerlo de rodillas, acorralarlo de tal manera que renuncie a su proceso revolucionario, destruir como si fuera un tsunami toda su infraestructura económica. No de golpe, como una catástrofe climatológica, si no de a poco, día tras día, año tras año, asegura. 

Con gran elocuencia, Aznárez agrega que la palabra bloqueo se dice fácil pero sólo los que lo sufren saben las dimensiones de crueldad que se esconden detrás. Todo lo habitual para cualquier pueblo que no es bloqueado comienza a ser restringido, escasea, se acaba, desaparece. Y en ese listado de la maldad entran esenciales productos del mercado alimenticio, la salud, la educación, cualquier tipo de industria y otros miles de aspectos que hacen que la maquinaria de la sociedad funcione.

Un año de bloqueo contra cualquier país resulta sencillamente tremendo, asfixiante, desmoralizante, y el periodista se pregunta, entonces, ¿cómo se pueden soportar 60 años, sin rendirse a ese enemigo que para colmo está a solo 90 millas de distancia? ¿Cómo convencer a los cómplices mundiales del bloqueador de que lo que se puso en marcha es francamente un crimen de lesa humanidad, por lo sistemático y por el nivel de perversidad?

Seguidamente el destacado periodista argentino asegura que es ahí donde aparece el poder de un pueblo en Revolución, la fuerza de esas mujeres y hombres de Cuba forjados bajo el legado de Fidel, el Che, Vilma y Celia, para nombrar solo a algunos de tantos patriotas de la Isla. No hay más explicación que dar que la conciencia y el compromiso de millones de cubanos y cubanas, el amor a lo que tanto les costó construir a quienes los antecedieron, la convicción de que transar con ese enemigo que intenta ahogarlos de mil maneras, sería un suicidio indigno como sociedad.

Asevera que Cuba resistió y resiste porque su pueblo, los veteranos de la vieja guardia aún en pie como las nuevas generaciones hijos y nietos de aquellos barbudos emancipadores, mostraron que al bloqueo se le puede vencer. Que es sacrificio y muchas veces angustia y genera impotencia, sí, pero que una Revolución que en las peores condiciones ha logrado dar a sus hijos e hijas educación, salud y la alimentación necesaria, debe ser defendida en todos los terrenos. Un proceso de la calidad del cubano, que ha formado a miles de estudiantes del país y otros provenientes del Tercer Mundo, que ha producido innumerables avances en medicina, biotecnología y otras ciencias, que ha exportado alfabetización y atención médica a numerosos países del mundo, incluso aquellos que se dicen “desarrollados”, es algo que llena de orgullo y refuerza la identidad y la autoestima del pueblo.

De esta manera, reafirma Aznárez, Cuba sigue venciendo al imperio criminal y ganando el respeto de toda la humanidad, que hoy vive un tiempo más que difícil, pero sabe que a pesar de todas las dificultades, la Revolución Cubana cuida a su pueblo, logra nuevas victorias a nivel científico con las vacunas anti-Covid y acude en ayuda de cualquier nación que lo solicite, inclusive aquellas que en toda su hipocresía sostienen aún el bloqueo.

Por estas razones y muchas más, indica el destacado periodista, la solidaridad con Cuba, su pueblo y su dirigencia revolucionaria es un deber y una muestra de agradecimiento por todo lo que la Isla genera desinteresadamente en momentos en que el capitalismo procura seguir destruyendo la Naturaleza y la convivencia entre los pueblos. Gritar con todas nuestras fuerzas “Abajo el bloqueo” y extender esa consigna como reguero de pólvora es tarea de todas y todos, ahora que nuevamente la Isla deberá pasar por el tamiz de la Asamblea de las Naciones Unidas. ¡Que se escuche! 

(*)  Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de «La Emigración cubana en Estados Unidos”, «Historias Secretas de Médicos Cubanos en África» y «Miami, dinero sucio», entre otros.

Foto de portada: Resumen Latinoamericano Argentina.

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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