La ONU y el bloqueo a Cuba

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Por Pedro Mónzon (*)

La Asamblea General debe rechazar por 29 ocasión los bloqueos que castigan al país.

En 28 ocasiones consecutiva el bloqueo a Cuba ha sido rechazado por la inmensa mayoría de los países que integran la Asamblea General de la ONU (AGNU) y múltiples parlamentos, personalidades y grupos de solidaridad en el mundo.

Implantado formalmente en 1962, el bloqueo obedece a la tesis expresada en un memorando oficial del gobierno de EEUU de la época, que literalmente afirma: “la mayoría de los cubanos apoyan a Castro…el único modo…de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales…. Hay que emplear, rápidamente, todos los medios posibles para debilitar la vida económica…y lograr los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno.”

Han pasado más de 60 años, sin embargo, a pesar del repudio mundial, los cambios que se han introducido en este sistema de sanciones, contradictoriamente, han reforzado su intención y efecto genocida.

El bloqueo, que tiene un carácter multilateral al imponerse a naciones soberanas en el mundo, hoy agrega 243 medidas muy agresivas contra la economía cubana, que afectan los derechos humanos y el confort de todo el pueblo. Obama inició un efímero y limitado relajamiento de este engendro, pero se revitalizó con fuerza brutal durante la Administración Trump.

Biden, a pesar de sus promesas de cambio, no ha derogado ninguna de estas violentas medidas.

Ha sido el mayor obstáculo para el desarrollo económico de Cuba al ocasionarle pérdidas de más 144 mil millones de dólares en estas 6 décadas y afectar duramente al comercio, las inversiones extranjeras y la adquisición de tecnología y productos básicos, especialmente para la salud y durante la pandemia. Interrumpe cualquier operación financiera relacionada con Cuba, la entrada del petróleo y ha provocado daños muy importantes a la economía estatal y privada.

No hay una sola justificación. Cuba es un país pacífico, muy seguro, con bajos índices de delincuencia. No existen violencia policial, ni torturas. La atención médica es gratuita y el país tiene indicadores de salud que se comparan favorablemente, incluso con países desarrollados. Lo mismo sucede con la educación. El pueblo es educado y culto. La seguridad social tiene altos estándares; no existen moradores de rua (ciudadanos sin techo), todos los niños, bien nutridos, van a la escuela; las drogas, la discriminación, en general, y los feminicidios no constituyen problemas. Cuba, además, es un referente sin precedentes en la cooperación mundial en la salud, la educación y otros sectores. Nadie lo cuestiona.

El próximo 23 de junio, nuevamente, la AGNU incluye el tema en su agenda. Otra vez el bloqueo será rechazado masivamente lo que, aunque no tenga consecuencias prácticas inmediatas, representará una presión adicional y un testimonio importante para la historia.

Mientras, el país seguirá resistiendo y cambiando todo lo que debe ser cambiado para incrementar la eficiencia económica y generar todo el progreso posible.

(*) Cónsul General de Cuba en Sao Paulo

Tomado de Fhola de Sao Paulo / Foto de portada: Yaimi Ravelo / Resumen Latinoamericano Cuba.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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