Noticias de un secuestro: El oro venezolano en el banco de Inglaterra

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Por Betzabeth Aldana Vivas

Desde tiempos remotos hasta la actualidad no existe ningún activo que refleje más la transformación de los mercados financieros de manera apropiada que el oro y, a su vez, este activo financiero proporciona la condición anhelada por cualquier empresa o país: la seguridad.

En términos de seguridad financiera, las naciones recurren a los servicios de custodia de oro que ofrecen grandes y renombrados bancos a nivel global. Este mecanismo se emplea tras los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial debido a la cantidad de oro que los nazis confiscaron a los países invadidos, entonces el propósito principal corresponde al almacenamiento de las reservas de oro en un lugar seguro.

Así, la seguridad va de la mano de la confianza, siendo ambas condiciones los cimientos fundamentales que le dan solidez a las instancias bancarias dentro de estas dinámicas financieras globales.

En este sentido, desde al menos principios del siglo XX, el Banco de Inglaterra ha ofrecido servicios de custodia de oro a bancos centrales extranjeros y clientes gubernamentales, lo que permite a los bancos centrales tener acceso a la liquidez del mercado del oro de Londres cuando consideren necesario y también hacer las transacciones propias de este activo.

Bajo estos principios de confiabilidad y seguridad, el Banco de Inglaterra se convirtió en uno de los dos mayores custodios de oro del mundo, estando casi a la par del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Por ejemplo, el Banco Federal Alemán tiene 432 toneladas de oro almacenadas en el Banco de Inglaterra, y las almacena allí para poder cambiar oro por moneda extranjera en los centros de comercio de oro en el extranjero en un corto espacio de tiempo.

En adelante con este escrutinio teórico, la realidad refleja ominosas circunstancias. El Estado venezolano se encuentra hoy inmerso en un entramado de acciones ajenas al derecho internacional, en específico, al secuestro de las 32 toneladas de oro venezolano por parte del Banco de Inglaterra, y que el próximo 19 y el 21 de julio este caso dará paso a otra fase del proceso judicial.

ORIGEN DE LA TRAMA

En estas sagas sobre el oro, aparece en nuestra memoria el funesto asedio occidental a Libia en el gobierno de Muammar Gaddafi, en tiempos donde él decidió la repatriación del oro libio para crear, en un futuro próximo, la moneda panafricana. Se llevó a cabo el mismo manual injerencista, aplicaron una serie de «sanciones» y congelaron activos para cortar los modos de financiamientos de ese país, con la falsa excusa de que sus reservas serían usadas para pagar mercenarios.

Este punto se ata con la acertada decisión, en 2011, del presidente Hugo Chávez al ordenar el inicio del proceso de repatriación del oro venezolano a las bóvedas del Banco Central de Venezuela (BCV), llegando el último cargamento un año después, puesto que los procesos de gestión y traslado no son inmediatos.

Para ese entonces, Nelson Merentes fungía como presidente de la máxima entidad bancaria venezolana y explicaba que «unas 50 toneladas del mineral permanecerán en bancos extranjeros para que Venezuela pueda continuar manejando activos en otros países». Cualquier república necesita mantener cuentas abiertas en el extranjero para realizar operaciones financieras internacionales, debido a que el oro podría pignorarse como garantía o venderse en el sitio de acopio en el extranjero, sin la necesidad de ser transportado.

Por supuesto, parte de esa cantidad que permanecía en el exterior correspondía a las barras de oro depositadas como reserva en el Banco de Inglaterra, supuestamente uno de los principales custodios de oro del mundo y que, según sus políticas, entienden que las reservas oficiales son tanto un activo nacional importante como una herramienta crucial de política monetaria y cambiaria para los países.

Años después en Estados Unidos, bajo la administración de Barack Obama, se promulgó la Ley de Defensa de Derechos Humanos y Sociedad Civil de Venezuela en 2014, que dio apertura al repertorio de «sanciones» en contra de Venezuela, y es la Orden Ejecutiva 13850 de noviembre 2018 que amenaza con bloquear a cualquiera que intente participar en las actividades o programas del sector aurífero de la República Bolivariana.

En paralelo, durante el mismo mes se desarrollan las reuniones de la delegación de alto nivel del BCV y del Ministerio de Finanzas con el Banco de Inglaterra con el fin de solicitar acceso al oro venezolano para llevar a cabo los procesos de repatriación de 11 toneladas de ese valioso mineral, ya que el BCV, honrando sus compromisos, había pagado determinados préstamos para liberar la garantía: el oro.

Ese proceso se vio retrasado de forma adrede, a petición del exsecretario de Estado Mike Pompeo y el exasesor de Seguridad Nacional John Bolton, quienes presionaron a sus homólogos del Reino Unido para aislar a Venezuela de sus activos en el extranjero. A la fecha, el diario británico The Times publicaba que «el Banco se ha negado a entregar las barras de oro, por un valor de 420 millones de libras esterlinas».

El parlamentario británico Andrew Lewer dirigió una carta al Banco de Inglaterra pidiendo que ni siquiera aceptaran la reunión con las autoridades venezolanas. Además, sin sorpresa alguna, también se les unía al mandato de presión los conocidos peleles de la élite política estadounidense, Julio Borges y Carlos Vecchio, quienes dirigieron una carta al banco inglés en la que expresaban su rechazo a la repatriación de esos activos.

En consecuencia, la escalada al saqueo de los recursos y activos del Estado venezolano por parte de una facción política de la oposición daba inicio en 2019, año en el que el Banco Central de Venezuela (BCV) ingresa a la lista de «sancionados» por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros de Estados Unidos (OFAC, por siglas en inglés).

LÍNEA DE TIEMPO DE LA DISPUTA POR EL ORO SECUESTRADO

El panorama conspirativo sobre el oro venezolano en manos del Banco de Inglaterra trae a colación la publicación reciente del libro The World for Sale, bajo la pluma de los periodistas de investigación Javier Blas y Jack Farchy, cuya obra revela la complicidad entre el exgobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney y sir Alan Duncan para congelar los activos de Venezuela.

Según ese libro, Duncan promovía la propuesta al Banco de Inglaterra de crear un falso argumento legal para negar la propiedad legítima del oro a Venezuela al reconocer al autoproclamado en una plaza, Juan Guaidó, como titular dizque legítimo de los activos de Venezuela.

A partir de ese momento, se desencadenaron algunos hechos que trastocaron las actividades financieras del Estado venezolano.

Entre noviembre y diciembre 2018: El BCV realizó otra operación de liquidez que terminó con el depósito que totalizaba las reservas en el Banco de Inglaterra a 32 toneladas de oro. Se recuerda que en medio de este interín el proceso de repatriación se estaba frenando para ganar tiempo.

Enero 2019: Al instante de la risible autoproclamación, la siguiente acción de Guaidó, portavoz de los planes de la administración estadounidense, fue anunciar que tomaría el control de los activos de Venezuela. Par de días después, el Departamento de Estado estadounidense anunció que le otorgó una certificación a Guaidó para el control de bienes, activos y propiedades del gobierno venezolano en cuentas bancarias en Estados Unidos.

También en enero 2019: Guaidó envía una carta a Theresa May, quien era la Primera Ministra británica, y al gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, solicitando que no se entregue el oro al gobierno venezolano. Esta era otra maniobra, como bien señala el libro de Blas y Farchy, que forzaba la imposición de fundamentos que se tradujeron en una pantomima legal para cubrir las espaldas de lo que venía a las autoridades del Banco de Inglaterra.

Febrero 4 de 2019: De forma predecible, Jeremy Hunt, el entonces secretario de Asuntos Exteriores británico, declaraba que Reino Unido reconocía a Juan Guaidó como «presidente interino constitucional de Venezuela» hasta que se puedan realizar «elecciones libres».

Marzo 2019: Ya el terreno estaba más que abonado. El Banco de Inglaterra notifica al Estado venezolano que no dará acceso al oro, según ellos siguiendo el pedido de Guaidó cuando en realidad el teatro ya estaba armado. En respuesta a la retención de los activos, la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó para RT que «en el caso de Europa, donde han sido congeladas las cuentas venezolanas, ya nosotros hemos iniciado acciones concretas jurídicas, hemos contratado abogados para la defensa de nuestros intereses y específicamente en el tema del oro que está secuestrado en el Banco de Inglaterra».

Marzo 19 de 2019: Siguiendo con lo dictado en la Orden Ejecutiva 13850 de noviembre 2018, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impone «sanciones» e incorpora a la lista OFAC a la Compañía General de Minería Venezolana, adscrita a la Corporación Venezolana de Guayana.

Abril 2019: El Departamento del Tesoro estadounidense anuncia la «sanción» al BCV. El secretario del Tesoro de Trump, Steven Mnuchin, dijo que esta designación inhibiría las actividades del BCV.

Todo lo hecho por el Banco de Inglaterra en complot con Washington es contrario a lo establecido por el ministerio de Hacienda inglés en 1997, al darle independencia a dicho banco sobre las políticas del Reino Unido. Esta condición generaba un atractivo en todo el catálogo de bancos mundiales que ofrecen los servicios financieros de esta índole, ya que las posibles tensiones políticas no se cruzarían con los acuerdos.

A todas luces, la intromisión del gobierno británico truncó la teórica decisión «independiente» del banco en cuestión.

Aunado a eso, el gobierno del Reino Unido muestra un total desprecio e irrespeto por los derechos soberanos del oro de Venezuela, y también el Banco de Inglaterra con sus acciones ha roto el acuerdo de custodia de almacenamiento de oro, principal compromiso que se adquiere al cerrar las negociaciones con esa instancia.

Los grandes medios de comunicación pintan la postura del banco inglés como si estuviera en el medio de un fuego cruzado entre dos fuerzas políticas porque, a según, es neutral. Es ostensible cómo cada paso hecho por la entidad inglesa correspondía a la ralentización de los procesos de repatriación para ganar tiempo en los planes de derrocamiento al gobierno de Venezuela, cortesía de Occidente, que aceleraron en 2019.

Hace ruido que un banco que ofrece esos exclusivos servicios ponga en riesgo su reputación, un factor vital en el mundo financiero, así que surgen las preguntas: ¿El oro depositado por más tiempo genera intereses para ese banco? ¿Cuál es el beneficio económico? Realmente, así como el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, la ganancia recae en la gestión de transacciones de oro, pero no por su almacenamiento.

Entonces, sin beneficio económico lo que seguía y sigue es un intento de obtener un saldo político que a la larga se convertiría en bocados económicos.

Pero con un error de cálculo, más la imagen de la carta Guaidó está desgastada, los planes no dieron los resultados esperados, a grandes rasgos, este año Venezuela cuenta con una nueva Asamblea Nacional, con nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral, con acuerdos importantes entre el gobierno y la oposición venezolana, y todo en marcha para las elecciones conjuntas para gobernadores y alcaldes de fin de año, son hitos que marcan nuevas variables en el acontecer de la realpolitik con respecto a Venezuela.

EL ROL DEL ORO Y LA DENUNCIA AL BANCO DE INGLATERRA

¿Por qué el oro es tan importante en esta disputa? Aparte del derecho soberano que posee Venezuela de reclamar el acceso a su oro y los manejos propios de ese activo como reserva en la esfera financiera, otros fundamentos orbitan alrededor de este importante mineral, los cuales refuerzan la posición legítima del Estado venezolano de recuperar sus activos ante esta situación extraordinaria, a saber:

El mismo Banco de Inglaterra, en su portal web, considera que el oro es un activo importante de las reservas de divisas. Y que ellos, al proporcionar supuestamente una custodia segura del oro, respaldan la estabilidad financiera internacional. Con el caso de Venezuela, esto cae en un pantano de dudas.

Las razones comunes por las que los bancos centrales tienen oro van desde la reserva de valor hasta el seguro financiero o la diversificación de los activos nacionales.

Cabe destacar, el oro es un tipo de reserva de emergencia que también se puede utilizar en situaciones de crisis o en una contingencia contra eventos imprevistos.

Otros atributos del oro es que, a falta de riesgo crediticio, le garantiza independencia a la política económica de cualquier país a nivel de pagos internacionales.

La reserva de oro está destinada, entre otras cosas, a aumentar la confianza en la estabilidad del sistema financiero, siendo particularmente útil en tiempos de tensiones geopolíticas.
Ahora bien, el BCV busca repatriar 32 toneladas, eso equivale a más de 2 mil 500 lingotes de oro y esto no es una cantidad irrisoria.

Así que este episodio de confiscación de estos activos debería causar gran alarma en todas aquellas autoridades y expertos que forman parte tanto de los representantes de los bancos centrales del mundo como de las importantes instancias financieras internacionales, incluso a los profesionales de la London Bullion Market Association.

Por la negativa del Banco de Inglaterra, el Estado venezolano agotó todos los mecanismos diplomáticos para tener acceso al oro, incluso hubo la propuesta de que el mismo banco inglés ayudara a vender parte de las transacciones y no cambiaron la decisión. Incluso, en mayo 2020, el BCV acordó realizar las transferencias de esos activos al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para la compra directa de medicinas, alimentos y equipos médicos para enfrentar la pandemia, siendo una alternativa sin precedentes, cuya respuesta debía ser de imposible negación tomando en cuenta que el oro es una reserva de emergencia.

De seguro el Banco de Inglaterra tomó en consideración el pedido de Guaidó, como en 2019, ya que en enero de este año el economista opositor Francisco Rodríguez dio a conocer la misiva firmada por los abogados de Guaidó en el Reino Unido, en la que rechazaban la propuesta de usar parte de las reservas en oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra para la compra de vacunas contra el covid-19.

La negativa se mantiene, así que Venezuela tuvo que elevar el reclamo y denunció a esa instancia ante los tribunales británicos. Al principio, el Tribunal de Comercio falló en contra de la denuncia, ya que el juez Nigel Teare respaldó a Guaidó y le otorgaba el control de los lingotes de oro. Pero los representantes del BCV acudieron al Tribunal de Apelaciones y se anuló el veredicto de Teare en octubre 2020, ordenando una investigación más profunda antes de que cualquiera de las partes tenga acceso al oro en el Banco de Inglaterra.

De esta manera, el Tribunal de Apelaciones solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Reino Unido que aclare la situación. Zaiwalla & Co, el bufete de abogados que defiende al Estado venezolano en su legítimo reclamo, expresó que es cautelosamente optimista de que, si este caso llega al tribunal comercial, fallarán a favor del BCV.

Como dato adicional, Vanessa Neumann, pseudoembajadora en Reino Unido, se aparta del equipo de Guaidó en diciembre 2020 tras el fallo a favor del BCV, declarando que su renuncia se debía a dudas dentro de la oposición sobre el futuro de Guaidó como presidente del Parlamento. Esta semana, para PanAm Post, Neumann opinó sobre la actual situación: «Lo más probable es que el Tribunal se inhiba y no haya una decisión a favor de uno u otro».

Tras este recuento, este año, el proceso judicial está a la espera a la audiencia de apelación del clan de Guaidó para el venidero mes de julio. Venezuela tiene la expectativa de que habrá un juicio justo, pues la decisión enmarcada en la realidad política y legal es que hay un solo gobierno en funciones y un solo banco central venezolanos, propietarios legítimos de los depósitos de oro.

Tanto está en juego que este episodio para el Banco de Inglaterra representa una amenaza a la percepción internacional de las instituciones inglesas como libres de interferencia política, así como para la reputación de la máxima entidad bancaria en el extranjero como un custodio seguro de activos soberanos.

Este caso, que en la bibliografía reciente no se encuentra uno similar, suma a la serie de maniobras made in USA que se alejan de la normativa del derecho internacional público, y en cuanto a las reglas del juego del sistema financiero, el oro es el activo que da seguridad e independencia para llevar a cabo las transacciones internacionales en casos de asedio comercial y financiero como el que hoy vive Venezuela. He ahí el ataque quirúrgico al sector aurífero venezolano.

Tomado de Misión Verdad/ Foto de portada: Reuters

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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