¿Qué dejó el reciente “debate” del Parlamento Europeo sobre Cuba?

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Por Claudia Pis Guirola

Titulares de numerosos medios de prensa reflejan informaciones relacionadas al debate promovido por el Parlamento Europeo sobre lo que los impulsores decidieron llamar la situación política y los derechos humanos en Cuba.

Celebrado este martes e insertado en su Asamblea Plenaria, el intercambio dejó tras sí varias evidencias que bien pueden conducir hacia –al menos– tres conclusiones que nadie sería capaz de contradecir.

En primer lugar, las muestras de solidaridad hacia Cuba, protagonizadas por un importante número de eurodiputados, denota el prestigio ganado por la nación caribeña a partir de una profunda historia de colaboración hacia todos los rincones del mundo, sin tener en cuenta nada más que el sentido humanista y el respeto por la vida ponderados por la Revolución.

Destacan, en ese sentido, las intervenciones del parlamentario Fernando Barrena, quien resaltó las graves consecuencias a todos los niveles que sufre Cuba a causa del bloqueo económico, financiero y comercial que Estados Unidos, pese a haber sido condenado 27 veces por las Naciones Unidas.

También Manuel Pineda apuntó a que Cuba respeta los derechos humanos, no solo de su pueblo, sino que es ejemplo de solidaridad internacional con otras naciones y subrayó que hace un año, en el peor momento de la pandemia de COVID-19, las brigadas médicas cubanas llegaron a Italia para colaborar en su enfrentamiento.

Además, previo a la celebración del debate, el capítulo irlandés de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad llamó a sus legisladores a oponerse a la maniobra que se gestaba contra Cuba.

En lugar de sumarse a lo que se perfilaba como una clara agresión a la soberanía cubana, pidieron abogar por una acción concertada e internacional para poner fin al bloqueo estadounidense.

Asimismo, el Partido Comunista de Irlanda denunció que los eurodiputados promotores del debate nunca se han interesado por los derechos del pueblo cubano, ni han alzado la voz para condenar el bloqueo económico contra los 11 millones de cubanos, independientemente de la ideología que abracen.

Como segunda conclusión resalta el hecho de que la injerencia extranjera continúa siendo una realidad que se manifiesta de disímiles maneras en el actual contexto político y Cuba es aún el objetivo de maniobras de toda índole que pretenden distorsionar su realidad e influir en su destino.

Era imposible que la Eurocámara no se manifestara sobre el bloqueo, de manera que en su propuesta de resolución incluyeron pedir que se ponga fin a esa política genocida, así como solicitar al nuevo gobierno de Estados Unidos que retire a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo y retomar la senda promovida por el expresidente Barack Obama en función de relaciones bilaterales normalizadas.

Sin embargo, de igual manera expresa su solidaridad con los miembros del Movimiento San Isidro y con quienes ellos llaman activistas y defensores de los derechos humanos y la libertad de expresión en Cuba; piden poner fin a una supuesta persecución de manifestantes y que inicie un proceso de diálogo con los miembros del mencionado movimiento.

A lo largo de estos meses, sobre todo después del 27 de noviembre de 2020, el pueblo cubano ha estado al tanto de lo que se agazapa detrás del mal llamado movimiento de San Isidro; sabe quiénes son sus patrocinadores y con qué intenciones ponen su dinero a circular en las calles de La Habana.

Fomentar la disidencia malsana, la división y el enfrentamiento, el malestar y la crisis civil en un país que siempre ha luchado por mantener la unidad de todos sus ciudadanos es el fin de esas personas a quienes el Parlamento Europeo denomina activistas sociales.

Por ello, como última conclusión, pero no menos importante, destaca la clara visión de los diplomáticos cubanos, formados bajo un sistema de relaciones internacionales que defiende el respeto y la tolerancia entre todas las naciones en función de la Paz, pero que de igual manera comprende la independencia del país como el bien más preciado.

La víspera a celebrarse el debate, la embajada de Cuba en Bruselas denunció el doble rasero del Parlamento Europeo y su intención de entorpecer las relaciones entre la mayor de las Antillas y la Unión Europea, y socavar la implementación entre ambos del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación, con lo que oportunamente calificó como artimaña ultraderechista.

Aunque en la resolución emitida por la Eurocámara figura reiterar su apoyo al Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación y al enfoque de la Unión de compromiso crítico con Cuba para ayudar al país en su modernización, también expresan que ese compromiso se orienta a abordar abiertamente sus desacuerdos.

Definitivamente, y quizás radique aquí una cuarta conclusión, habría que ver si a lo que ellos llaman desacuerdos no son más que insatisfacciones que el sistema neoliberal y la Casa Blanca siguen siendo incapaces de solucionar frente a la pujanza de un país de pie, que trabaja para sí y para el mundo y no se permite ser objeto de caprichos ajenos.

Tomado de ACN/ Foto de portada: istock

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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