Clara Zetkin, una mujer que creyó que el sueño de un mundo sin excluidos era posible

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Clara nació el 5 de julio de 1857 en Wiederau, Alemania, hija de un maestro rural de Sajonia.

Estudió magisterio en Leipzig y, desde muy joven, mantuvo contacto con las juventudes del Partido Socialdemócrata alemán. Su relación con los revolucionarios rusos propició su matrimonio con un joven exiliado de esa nacionalidad: Ossip Zetkin. Cuando Bismarck prohibió el Partido Socialdemócrata en 1881, Clara Zetkin decidió exiliarse por imposición propia, y pasó la mayor parte de la década en Suiza y París.

Allí escribió y distribuyó literatura clandestina, y también conoció a numerosos líderes socialistas internacionales. Casi diez años después, y tras participar en el congreso fundacional de la Segunda Internacional Socialista en 1889, regresó a Alemania y, desde Stuttgart, editó el periódico de mujeres socialistas Die Gleichheit («Igualdad»), que se publicó entre 1892 y 1917, e intentó la reorganización de la sección femenina del partido.

En 1907 colaboró en la fundación del Congreso Internacional Socialista de Mujeres,. En 1910, en el contexto de otra conferencia de mujeres socialistas celebrada en Copenhague, propuso que el 8 de marzo fuese el Día Internacional de la Mujer, resolución que quedó aprobada desde entonces.

Amiga personal de Lenin y de la escritora y activista revolucionaria Rosa Luxemburgo, Zetkin organizó la primera conferencia internacional de mujeres contra la Primera Guerra Mundial (1915); fue co-fundadora de la Liga Espartaquista en 1916 y se unió al nuevo Partido Comunista de Alemania en 1919, en el seno del cual llegó a ser miembro del Comité Central.

En 1920 cuando ella tenía 63 años de edad es elegida Diputada en el Reichstag donde mantiene su puesto hasta 1933. Sus intervenciones siempre fueron admiradas en especial cuando en 1932 se opuso rotundamente a la criminal ideología de Adolf Hitler.

Fue elegida para la presidencia de la Tercera Internacional en 1921, pero a partir de entonces pasó cada vez más tiempo en Moscú, especialmente a raíz del auge del nacionalsocialismo. Clara se exilia en Rusia en 1933 cuando Hitler toma el poder. Más tarde en ese país es nombrada presidenta de la Junta Internacional de Mujeres.

El 20 de junio de 1933, a la edad de 76 años, murió en un sanatorio de Archangelskoje, cerca de Moscú. Su cuerpo fue sepultado en las murallas del Kremlin. Clara fue una de las precursoras del feminismo, incansable en su lucha a favor de la paz en el mundo. Las mujeres de hoy deben mucho a su valor, inteligencia y valentía.

Tomado de Acercándonos/ Foto de portada: Archivo El Confidencial.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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