Cuba: Bloqueo para recordar (II)

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Por José Luis Méndez Méndez (*) /Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Un abultado baúl guarda las memorias del bloqueo genocida más prolongado de la historia, aplicado por el país más poderoso de la tierra contra una pequeña e irredenta isla por más de seis décadas, donde más del 70 % de su población ha vivido, crecido y muerto acompañado de las privaciones impuestas por la guerra económica estadounidense. Niños carentes de alimentos suficientes, medicinas que les preserven la vida y de acceso al bienestar en los primeros años de sus vidas, incluido lo lúdico.

En su interior hay miles de evidencias que demuestran cómo tema migratorio ha sido manipulado por distintas administraciones, que han intentado derrocar el proceso político cubano. Lo han dirigido acorde con sus intereses, cuando quisieron enfrentar a la familia cubana contra la Revolución, urdieron la criminal Operación Peter Pan, que obligó a más catorce mil niños a emigrar solos y crearon un abismo de tiempo que los separó de padres y familiares, convertidos en una diáspora dispersa por Estados Unidos, con destinos inciertos y a merced de todo tipo de riesgos, que dejaron secuelas indelebles en sus víctimas.

Lo han empleado para crear tensiones a lo interno del país, han prometido otorgar visas de inmigrantes, que se han quedado solo en promesas. Mientras arreciaban el bloqueo, cortaban el otorgamiento para generar malestar en los cubanos e inducirlos a la emigración ilegal, peligrosa y desordenada, para después selectivamente admitirlos o no, repatriarlos a la Isla para comenzar un nuevo ciclo. En ocasiones, utilizaron el chantaje de la “bomba migratoria” al declarar que una salida masiva hacia Estados Unidos de emigrantes cubanos constituía una amenaza para su seguridad nacional y en consecuencia se adjudicaban el derecho a tomar medidas coercitivas.

En 2004, la administración de George W. Bush, creó la llamada Comisión de Asistencia para una Cuba Libre, que impuso nuevas sanciones contra Cuba. Dos años después en 2006, ese engendro perverso adoptó otro informe que recrudeció las restricciones contra la Isla. Una vez más el tema migratorio fue maniobrado. Se limitó al mínimo los viajes de los cubanos residentes en Estados Unidos a la Isla. Todos los habitantes de Estados Unidos pueden viajar a su país de origen cuantas veces quieran, menos los cubanos. La prohibición para ellos entre 2004 y 2009, hizo que solo pudieran viajar catorce días cada tres años, en el mejor de los casos, tenían que conseguir una dispensa especial del Departamento del Tesoro, para poderlo hacer excepcionalmente. Esta restricción tenía como propósito enrarecer las relaciones entre los cubanos de  ambas orillas del Estrecho de la Florida, tenía como efecto colateral el cortar el envío de remesas, que según su concepción daba “oxígeno” al gobierno cubano en pleno reconocimiento a que la intención republicana era estrangularlo financieramente.

Para poder viajar había que demostrar que al menos un miembro de la familia vivía en Cuba. No obstante, la administración republicana de Bush redefinió a su antojo el concepto de familia, que se aplicó exclusivamente a los cubanos. Así, los primos, sobrinos, tíos y otros parientes cercanos ya no formaban parte de la familia. Solo los abuelos, padres, hermanos, hijos y cónyuges lo eran según la nueva definición. Por ejemplo, un cubano que residía en Estados Unidos no podía visitar a su tía en Cuba, ni enviarle una ayuda económica a su primo.

Los cubanos que cumplían todos los requisitos para viajar a su país de origen, además de tener que limitar su estancia a dos semanas, no podían gastar allá más de 50 dólares diarios estipulados para ellos. Los ciudadanos o residentes estadounidenses podían mandar una ayuda financiera a su familia, sin límite de importe, menos los cubanos que no podían mandar más de 100 dólares al mes entre 2004 y 2009.

No obstante, si un cubano de la Florida deseaba mandarle dinero a su madre que calificaba para por ser miembro directo de la familia según la nueva definición, pero era imposible si la madre militaba en el Partido Comunista. Se llegó a pretender conocer anticipadamente, quién ingeriría una aspirina procedente de Estados Unidos.

Los turistas estadounidenses pueden viajar a China, declarado principal rival económico y político de Estados Unidos, también a Vietnam, país agredido por Washington por más de quince  años, o a Corea del Norte, que posee el arma nuclear y que amenaza con usarla, pero no a Cuba que, en su historia, jamás ha agredido a Estados Unidos. Todo ciudadano estadounidense que viole esta prohibición se arriesga a una sanción que puede alcanzar 10 años de prisión y 1 millón de dólares de multa. No puede hacer turismo y para viajar durante la administración de Barack Obama, tenía que solicitar un permiso, que podía calificar o no entre las categorías de viajeros autorizados según el motivo del viaje, limitando así sus derechos ciudadanos constitucionales de poder viajar libremente.

El bloqueo asfixia a las finanzas cubanas en todo el mundo. En abril de 2007, el banco Bawag, vendido al fondo financiero estadounidense, cerró las cuentas de un centenar de clientes de origen cubano, aplicando así de modo extraterritorial la legislación estadounidense en un tercer país.

En el mismo año, el banco Barclays ordenó a sus filiales de Londres que cerraran las cuentas de dos empresas cubanas: Havana International Bank y Cubanacán, después de que la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (Office of Foreign Assets Control, OFAC) del Departamento del Tesoro ejerciera presiones y amenazas sobre ese entidad bancaria.

En julio de 2007, la compañía aérea española Hola Airlines, que tenía un contrato con el gobierno cubano para transportar a pacientes que padecían enfermedades oculares en el marco de la Operación Milagro, tuvo que poner  término a sus relaciones con Cuba,  cuando solicitó al fabricante estadounidense Boeing, que realizase reparaciones en un avión, se le exigió como condición previa romper su contrato con la isla del Caribe y precisó que la orden procedía del gobierno de Estados Unidos.

El 16 de diciembre de 2009, el banco Credit Suisse recibió una multa de 536 millones de dólares del Departamento del Tesoro por realizar transacciones financieras en dólares con Cuba.

En junio de 2012, el banco neerlandés ING recibió la mayor sanción jamás dictada desde el inicio del estado de sitio económico contra Cuba en 1960. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro sancionó a la institución financiera con una multa de 619 millones de dólares por realizar, entre otras, transacciones en dólares con Cuba, a través del sistema financiero estadounidense.

Es tan obcecada la política hostil de Estados Unidos contra Cuba, con fundamentos irracionales, que incluso su persecución prioriza intereses de su seguridad nacional. Tras las solicitudes de Max Baucus, senador del  estado de Montana, el Departamento del Tesoro admitió haber realizado, desde 1990, solo 93 investigaciones relacionadas con el terrorismo internacional, que ha afectado repetidamente a Estados Unidos y causado muerte y daños a sus nacionales. Mientras, en el mismo tiempo efectuó otras 10.683 indagaciones para impedir que los estadounidenses ejerzan su derecho de viajar a Cuba.

En un informe, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos (United States Government Accountability Office (GAO) apunta que los servicios aduaneros (Customs and Border Protection. CBP) de Miami realizaron inspecciones  sobre el 20% de los pasajeros procedentes de Cuba en 2007 con el fin de comprobar que no importaban tabaco, alcohol o productos farmacéuticos de la Isla. En cambio, el promedio de inspecciones fue solo del 3% para todos los demás viajeros, incluido aquellos procedentes de países de riesgo relacionados con el terrorismo internacional. Según el GAO, este enfoque sobre Cuba reduce la capacidad de los servicios aduaneros para llevar a cabo su misión, que consiste en impedir que los terroristas, criminales y otros extranjeros indeseables entren en el país.

Con el objetivo de limitar la cooperación médica cubana con decenas de países, Estados Unidos prohíbe toda exportación de equipos médicos a países destinados a utilizarse en programas a gran escala, mientras la mayor parte de la tecnología médica mundial es de origen estadounidense. Así, el carácter extraterritorial de las sanciones limita fuertemente el comercio internacional de Cuba con el resto del mundo.

Así, las sanciones económicas también tienen un impacto dramático en el campo de la salud. Cerca del 80% de las patentes depositadas en el sector médico provienen de las multinacionales farmacéuticas estadounidenses y sus subsidiarias y Cuba no puede tener acceso a ellas. El Alto Comisariado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas subrayó que las restricciones impuestas por el bloqueo han contribuido a privar a Cuba de un acceso vital a los medicamentos, las nuevas tecnologías médicas y científicas, aún en los terribles momentos de la pandemia.

El rechazo al bloqueo ha sido desde más de tres décadas mundial, sucesivamente en la ONU, la inmensa mayoría de los países han votado en la Asamblea General por su eliminación, pero sucesivas administraciones han ignorado ese reclamo.

Los expresidentes James Carter y William Clinton han expresado varias veces su oposición a la política actual de Washington. “No he dejado de pedir pública  y privadamente la eliminación de nuestro bloqueo económico contra el pueblo cubano, el levantamiento de todas las restricciones financieras, comerciales y de viaje”, declaró el ex mandatario Carter tras su segunda estancia en Cuba en marzo de 2011. Para Clinton, la absurda política de sanciones contra Cuba ha sido un fracaso total.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos, que representa el mundo de los negocios y a las más importantes multinacionales del país, también ha expresado su oposición al mantenimiento de las sanciones económicas. En 2021, durante la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 184 países condenaron, por 28 vez consecutiva, el prolongado bloqueo.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Yaimi Ravelo/ Resumen Latinoamericano. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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