Cuba: El reciclaje de la fruta

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Por Ramón Torres

Para nadie es un secreto: desde que los Estados Unidos emergieron como potencia imperialista, han querido literalmente “tragarse” a Cuba. Aquella teoría de inicios del siglo XIX de “la fruta madura” no era otra cosa que la manifestación muy bien pensada de sus deseos de que cuando la Isla estuviera apta para comérsela, entonces entrarían en acción.

Su política en cuestión data de 1823, cundo el presidente norteamericano John Quincy Adams formulaba:

“(…) hay leyes de gravitación política, como leyes de gravitación física, y Cuba, separada de España, tiene que gravitar hacia la Unión, y la Unión, en virtud de la propia ley, no iba a dejar de admitirla en su propio seno. No hay territorio extranjero que pueda compararse para los Estados Unidos como la Isla de Cuba.

Esas islas de Cuba y Puerto Rico, por su posición local, son apéndices del Continente Americano, y una de ellas, Cuba, casi a la vista de nuestras costas, ha venido a ser de trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de nuestra Unión».

La historia esa de “fruta madura” no tenía nada que ver con “madurez” política. Por eso, cuando en 1898 el país estaba a punto de alcanzar su emancipación de España, los americanos decidieron volar el acorazado Maine con gente incluso de ellos mismos, y así meterse en la guerra y arrebatarnos la independencia.

De veras que han sido multirreincidentes en la cuestión. Sin pudor, no dejaron entrar al Ejército Libertador a Santiago de Cuba, y solo lo permitieron después que fue desarmado. Sin lugar a dudas, lo tenían todo pensado.

Luego vino la primera intervención y la Enmienda Platt, donde los yanquis se arrogaban el derecho de arbitraje en esta Isla, porque todavía, según ellos, no estaba tan madura la fruta para autodirigirse.

La segunda intervención fue solicitada por el propio presidente Tomás Estrada Palma, el primero de otros tantos impuestos, y cada vez que Norteamérica siente que estamos siendo nosotros mismos, se cree que puede venir y dictarnos normas y conductas.

Durante muchos años no han parado en sus intentos de provocar y desestabilizar, sobre todo, después de que nos deshicimos de su tutela: Girón, Camarioca, Mariel, los balseros, hoy mismo…, siempre han estado presionando, provocando, pretendiendo que nos fajemos entre nosotros mismos, ya que no les ha dado la cuenta con ese mecanismo de la “fruta madura”.

No nos llamemos al engaño: el principio sigue siendo el mismo. Por eso la solución ha de estar entre nosotros desde adentro, sin darle la más mínima
posibilidad a nadie que quiera decirnos cómo debemos funcionar ni perfilar nuestro proceso interno. La fruta nunca estará lo suficientemente madura para ese “protector” externo que hace 200 años quiere digerirnos.

Tomado de Somos Jóvenes / Foto de portada: Adán Iglesias.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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