De vuelta a Miami con apagón

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Dijeron que serían cientos de embarcaciones las que partirían de Miami, Florida, pero se redujo a una pequeña flotilla que regresó hoy a su punto de origen sin que sus luces las vieran en La Habana.

Algunas agencias de prensa tildaron de exitosa la aventura, no es de extrañar, son las mismas que están a la vanguardia de las tóxicas campañas contra Cuba.

Pese a las advertencias de las autoridades al otro lado del estrecho de la Florida, unos cinco barcos tripulados por cubanoamericanos se lanzaron al mar la víspera con el objetivo de acercarse a las costas de la isla.

La aventura fue en pretendida muestra de apoyo a quienes promovieron los disturbios del pasado 11 de julio, devenidos desórdenes públicos y vandalismos.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, expresó en un tuit la clara postura de su país sobre la provocación tras conocer que la flotilla de medios navales desde Estados Unidos iba rumbo a la zona próxima a la frontera de territorio marítimo nacional.

“Advierto al gobierno de Estados Unidos que actúe con seriedad para evitar incidentes que no convienen a nadie”, escribió el Ministro de Relaciones Exteriores en su cuenta de Twitter.

Las embarcaciones partieron con retraso del puerto de Bayside, Miami, apenas 24 horas después que el presidente Joseph Binden anunciara sanciones contra autoridades e instituciones cubanas por presuntas violaciones a los derechos humanos durante los recientes disturbios.

Al parecer era parte del guion preelaborado porque la administración Biden dijo que para el tema Cuba haría consultas con los cubanoamericanos de Miami (los más conservadores sin dudas) y justo eso hizo antes de imponer sanciones.

Incluso al hablar en entrevista con la televisora MSNBC, el secretario de Estado, Antony Blinken, opinó que ‘no ve ninguna respuesta de Cuba’ para que alivie las 243 medidas coercitivas adoptadas por el republicano Donald Trump durante su mandato (2017-2021).

No obstante, Biden habló ahora de crear grupos de trabajo para estudiar tema prohibición de remesas familiares y el eventual aumento de personal diplomático en su embajada en La Habana.

Los cubanoamericanos que reclaman un acercamiento entre los dos países y que votaron por el demócrata en las elecciones de noviembre de 2020 bajo la promesa de un cambio de política hacia Cuba, al menos más cercana a la última etapa del mandato de Barack Obama, se sienten traicionados.

No entienden que seis meses después de acceder al Despacho Oval todavía Biden plantee que seguirán estudiando lo que de un plumazo podría resolver.

Para esa otra parte de odiadores, negados los puentes de amor que por estos días intenta construir el profesor Carlos Lazo entre los pueblos de Estados Unidos y Cuba, el día Cero está ahí.

Pero en la Isla viven la tranquilidad característica, esa que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que quienes estimularon lo ocurrido pretenden robar, y convocó a ponerle corazón a la obra común, un corazón tan grande como las dificultades que atraviesa un país al que más de 60 años de bloqueo no han podido asfixiar.

Mientras, la “flotilla”–otro show más en el circo de los anticubanos del sur de la Florida-, pasó sin ruidos ni luces avistadas en el Malecón de la Habana.

Los que aúpan las campañas de descrédito, mentiras y tergiversaciones y también sus alucinados en Miami tendrán que cambiar los titulares.

Tomado de Prensa Latina

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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