El fantasma se muda

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Por José Luis Méndez Méndez (*)/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

El inexistente fantasma, que nunca habitó en los confines de la Embajada de los Estados Unidos, en La Habana, se ha mudado a Austria, para, igual que supuestamente lo hizo en Cuba, molestar a funcionarios y familiares con enfermedades.

Durante años estudios científicos involucraron a especialistas de alta calificación de Cuba, Estados Unidos, Canadá  y de otros países, quienes concluyeron la no existencia de causas para los supuestos ataques y las consecuencias derivadas de ellos.

El espectro, que se siente pero nadie ha visto de dónde viene hasta ahora, lo han bautizado como “Síndrome de La Habana”, nombre que perderá por su intempestiva aparición en Viena. Ya no será un arma secreta empleada para diezmar funcionarios estadounidenses, ni pretexto para reducir personal como medida de protección. Tendrán que buscar ahora a quien endilgarle el fenómeno mutante.

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El gobierno de Estados Unidos reconoció que está investigando una serie de incidentes de salud en la capital austriaca que involucran a sus diplomáticos y otro personal administrativo, similar a lo que sucedió entre 2016 y 2017 en la capital de Cuba.

Según indicó Washington, desde que el presidente Joe Biden asumió el cargo en enero, más de 20 funcionarios estadounidenses en Viena han presentado síntomas parecidos a los que se dieron originalmente en La Habana, donde decenas de diplomáticos comenzaron a padecer una misteriosa enfermedad cerebral, aunque la objetividad y los resultados científicos confirman las incoherencias y los rejuegos políticos de Estados Unidos contra Cuba, sobre todo, en el tema de las supuestas afectaciones de salud provocadas a diplomáticos estadounidenses en La Habana

El síndrome, que tampoco tiene explicación, pero los científicos estadounidenses dicen que lo más probable es que sea causado por radiación de microondas dirigida. Neurólogos y médicos de varios países como el Reino Unido, Alemania y el propio Estados Unidos cuestionaron las conclusiones del informe que respaldaba la versión del gobierno norteamericano sobre los supuestos daños causados a 26 de sus diplomáticos en la Isla.

Diplomáticos estadounidenses en La Habana se quejaron de síntomas que van desde mareos, pérdida del equilibrio, pérdida de audición y ansiedad hasta algo que describieron como «niebla cognitiva». Una de las preferencias del duende malcriado es que sus ataques solo afectan a los estadounidenses.

El gobierno de Estados Unidos difamó a las autoridades cubanas al culparlas de llevar a cabo «ataques sónicos», lo que no ha podido demostrar y solo sirvió para un aumento de la tensión entre las dos naciones y la salida de la mayoría de los funcionarios acreditados en la Isla, así como el cierre de la sección consular estadounidense, con los daños y perjuicios que ocasiona esta medida.

Un aparente estudio académico estadounidense de 2019 encontró «anomalías cerebrales» en los diplomáticos que habían enfermado. Se han reportado desde entonces casos de la condición citada en otras partes del mundo, como China, pero los funcionarios estadounidenses dicen que las cifras en Viena son mayores que en cualquier otra ciudad aparte de La Habana.

Intriga la forma en que se dio a conocer la noticia desde esa capital europea, tildada por la BBS News Mundo como “uno de los centros del espionaje mundial”. ¿Qué tiene de especial Viena? Tiene mucho para enganchar. Es, antigua y moderna a la vez; es gastronomía, su mezcla de culturas genera una gran variedad de platos procedentes de todas las cocinas del mundo, sus deliciosos pasteles y un buen café completan la oferta; es música, cuna de grandes compositores como Strauss, Beethoven o Mozart, pero ¿será que con suspicacia la agencia de prensa asocia al caprichoso duende viajero con el repulsivo mundo de las agencias de inteligencia de Estados Unidos? ¿Qué relación se insinúa entre funcionarios dedicados a la diplomacia afectados y la inteligencia universal que supuestamente se práctica en esa ciudad?

Los “casos” en Viena salieron a la luz por primera vez en la revista New Yorker, confirmados después por el Departamento de Estado, que dijo que los estaba investigando.

Reuters citó una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Austria que decía que estaba «trabajando con las autoridades estadounidenses para llegar al fondo de esto». En junio, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, anunció una amplia revisión de las causas de la enfermedad.

Por la forma de moverse el espectro, que afecta a funcionarios y agentes de Estados Unidos, algunas agencias de prensa han cuestionado si la dudosa enfermedad es real o consecuencia de histeria colectiva. Son más de 200 funcionarios estadounidenses, destacados en Cuba, China y Austria y sus familiares quienes sufren síntomas como mareos, zumbidos, vértigo y migrañas, molestias que habrían desarrollado cuando trabajaron en las embajadas de Estados Unidos en  esos países, ha ocurrido tanto en la administración republicana de Donald J. Trump, como en la demócrata de Joe Biden.

La investigación sobre el tema ya ha sido cerrada hasta por el Buró de Investigaciones Federales de Estados Unidos, pero se retoma una y otra vez para intentar justificar una política injusta e ilegal, que perjudica a ciudadanos estadounidenses. ¿Qué hará la administración demócrata con relación a Cuba, ahora que el fantasma se ha mudado?

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Alexandre Meneghini/ Reuters

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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