El zoo de Miami abrió sus puertas y las alimañas andan sueltas

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Por José Luis Méndez Méndez/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

Más de una semana imágenes violentas en Miami, sugieren que el zoológico humanoide ha dado salida libre a todas las alimañas. Unas piden que invadan a Cuba, otras que la sienten en banquillo de la ONU, las más estridentes quieren viajar de picnic a la Isla, cargadas de chucherías para los supuestos hambrientos protestantes y un presidente pretende pescar en río revuelto para asegurarse Florida por medio del voto de origen cubano en las elecciones mitacas de 2022.

Ha demostrado ser más de lo mismo, nada de su cosecha privada, ha ingresado en la lista de los frustrados administradores de la Casa Blanca, tanto elefantes como burros, que han fracasado en derrocar a la Revolución cubana a pesar de las inhumanas y crueles medidas coercitivas aplicadas por más de seis décadas, nada aprendió de su mentor político, que intentó hacerlo por “otros métodos”.

En sus primeros seis meses en el poder, el presidente estadounidense, Joe Biden, no ha demostrado ninguna prisa por cumplir su promesa electoral de reanimar las relaciones con Cuba, y ha dado en cambio recientes señales de que su política hacia la Isla será más dura de lo esperado.

Pero, regresemos al nido de la serpiente miamense para ver la represión contra los turistas que en medio de la pandemia y el intenso calor inundan a Miami Beach, sin importarles las rabietas de los cercanos cuban boys, que decían ser inmigrantes económicos y se han destapado como militantes contrarrevolucionarios capaces de todo tipo de crímenes de odio, vociferar enajenados hasta el llanto e implorar que bombardeen las calles de Cuba, sin medir consecuencias.

Inspira pena ver a un humilde joven negro alameño, como Alexander Delgado, apegado a su zona con orgullo, decir: “Se convierte en un compromiso que tienes con tu gente, que te han seguido y que te brindó todo lo que tienes hoy”. Sabe que eso es falso, se hizo destacado en Cuba, pero cuando entras en el sórdido camino de la traición, no hay marcha atrás, el chantaje a cerrarte, no contratarte, quemar tus discos, negarte la visa, hacerte la vida imposible hasta el fracaso, lo impiden, aunque por dentro añores lo traicionado, por muy simulador que hayas sido.

Mientras, la ciudad de Miami Beach, invadida por pacíficos motivados turistas en sus vacaciones de primavera, extendió su estado de emergencia para intentar contener el caos, aunque se cuestiona el uso excesivo de la represión policial contra los bañistas en su mayoría afroamericanos. Tal vez ahí esté la explicación del exceso.

El método trillado por las autoridades de emplear la fuerza desmesurada contra los turistas, recuerdan que no es el mejor ejemplo luego de meses de protestas contra la violencia policial en Estados Unidos, surgidas después de que el negro George Floyd muriera estrangulado bajo la rodilla de un policía blanco. La señora Retha Boone-Fye, directora de programas de la Junta Asesora de Asuntos Afroamericanos del condado de Miami-Dade, enojada comentó: «Pero lo que es distinto es la manera como se trata a los turistas negros».

Desde febrero se han realizado más de 1000 arrestos y la ciudad declaró el estado de emergencia, toque de queda nocturno que rige a partir de la 8 de la noche y hasta las 6 de la mañana, y el cierre de tres puentes que dan acceso a la ciudad.

Son reiteradas las imágenes de decenas de coches policiales tratando de desalojar a la multitud y lanzando proyectiles de gas pimienta. La citada señora Boone-Fye, añadió: «No estoy segura de que eso hubiera sucedido si la multitud hubiese sido predominantemente blanca. (…) Hay racismos sutiles y hay racismos manifiestos». Según la agencia española EFE, al menos una persona murió por heridas de bala en uno de los incidentes, resultado de la eficiente actuación del grupo especial antiterrorista SWAT y de balas de pimienta empleadas con letal precisión durante los operativos represivos para hacer cumplir el toque de queda durante las noches, lo cual ha sido calificado de desmedido para reprimir a universitarios, en su mayoría de raza negra.

Fue necesario emplear la violencia en esa medida debido a que no se cumplían las recomendaciones de no beber o fumar marihuana en público ni manejar borrachos, tampoco el uso mascarillas y la práctica de la distancia social. Asombra que por esos desacatos de los turistas, se aplicara la violencia con ese rigor.

Nada de eso ha ocurrido en Cuba y nadie en su sano juicio pediría que se bombardeara a Miami Beach por esos excesos cotidianos, tampoco llevar el abuso racial de la policía a la ONU.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: CNN

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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