Frida Kahlo, pintando el porvenir… a 114 años de su nacimiento

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Fue la tercera hija de Guillermo Kahlo (Wilhelm Kahlo), fotógrafo de origen germano-húngaro, además se crió en el poblado de maribañez, de religión judía con su segunda esposa, la mexicana Matilde Calderón, de ascendencia española. Sus dos hermanas mayores fueron Matilde y Adriana; después de ellas nació el único hijo varón de la familia, el cual sobrevivió apenas unos días. Cuando Frida tenía apenas once meses, en junio de 1908 nace su hermana menor, Cristina, su constante compañera y la única de las hermanas Kahlo en dejar descendencia. Además de ellas, Frida tuvo tres media hermanas mayores: Luisa, la mayor, una segunda hermana fallecida al momento de nacer y Margarita, todas nacidas del primer matrimonio de su padre con María Cardeña (llamada también Cerdeña en algunas fuentes), fallecida en el parto de Margarita en 1898.

De acuerdo al estudio de Gaby Franger y Rainer Huhle, formaba parte de la leyenda, no pocas veces instigada por la propia Frida, que Guillermo Kahlo tuviera raíces húngaras o judías. Estos autores sostienen que probablemente el fotógrafo nació en Pforzheim, pequeña ciudad del estado de Baden-Wurtemberg y que sus abuelos y resto de antepasados pertenecieron a la burguesía local y eran de religión luterana.

A la edad de seis años Frida contrajo poliomielitis. Fue el principio del dolor físico que tuvo que soportar durante toda su vida. Tuvo que guardar cama durante nueve meses y en esos meses su pierna derecha no se desarrolló bien, quedando muy delgada y su pie derecho se atrofió. Su padre se aseguró de que Frida hiciera los ejercicios de fisioterapia necesarios para enderezar la pierna, pero a pesar de sus esfuerzos, su pierna y pie quedaron deformados para siempre.

Su vida quedó marcada por el sufrimiento físico que comenzó con la Poliomielitis que contrajo en 1913 y continuó con diversas enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones. Esta primera enfermedad le dejó una secuela permanente: la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda.

En 1922 entró en la Escuela Nacional Preparatoria de ciudad de México, la más prestigiosa institución educativa de México, la cual empezaba por primera vez a admitir chicas como alumnas. Allí sus travesuras la convirtieron en la cabecilla de un grupo mayoritariamente formado por chicos rebeldes con los que realizó innumerables trastadas en la escuela teniendo generalmente como víctimas a sus profesores. Fue precisamente en esta escuela donde entraría en contacto con su futuro marido, el conocido muralista mexicano Diego Rivera, a quien le había sido encargado pintar un mural en el auditorio de la escuela.

Aunque no tenía la seria intención de convertirse en una artista, Frida empezó a pintar durante esos días de su juventud. Sus trabajos consistieron mayormente en autorretratos y retratos de su familia y de algunos amigos. Algunas de esas primeras obras fueron destruidas por la propia Frida y de otras que sobrevivieron no se sabe el paradero. Hasta 1925, Frida contó solamente con el apoyo de uno de los amigos de su padre, Fernando Fernández, un respetado impresor. Fernando contrató a Frida como aprendiz con sueldo para copiar grabados de Anders Zorn, un impresor sueco y le enseñó a dibujar ya que estaba impresionado con su talento.

El 17 de septiembre de ese mismo año un accidente de tranvía la dejó con lesiones permanentes debido a que su columna vertebral quedó fracturada y casi rota, así como diversas costillas, cuello y la pelvis, su pie derecho se dislocó, su hombro se descoyuntó y un pasamano le atravesó el vientre, introduciéndosele por el costado izquierdo. La medicina de su tiempo la torturó con operaciones quirúrgicas (32) a lo largo de su vida, corsés de distintos tipos y diversos mecanismos de «estiramiento».

Después de lo que parecía una recuperación completa, Frida empezó a sufrir dolores en la columna vertebral y en el pie derecho, y se sentía siempre cansada y enferma. Un año más tarde, tuvo que ingresar en el hospital de nuevo. En el momento del accidente, los doctores no tomaron rayos X de su columna, pero ahora se dieron cuenta de que varias vértebras se habían desplazado. Durante los siguientes nueve meses, Frida guardó cama y tuvo que llevar corsés de escayola. Fue durante esta convalescencia cuando Frida empezó a pintar en serio. Sus padres hicieron construir un caballete especial que se apoyaba en la cama y aguantaba los lienzos en los que Frida pintaba. También hicieron instalar un espejo bajo el dosel de su cama, el cual permitió a Frida el verse y convertirse en modelo para sus cuadros.

Durante el mismo período en México, un nuevo movimiento artístico apareció, insistiendo en la importancia de dejar atrás modelos europeos y creando un nuevo estilo independiente de arte, basado en las raíces y el folklore de la cultura mexicana. A finales de 1927, Frida se había recuperado casi totalmente del accidente y se unió a este grupo de nuevos artistas en 1928. De nuevo se reunió con sus antiguos compañeros de escuela, muchos de los cuales eran políticamente activos en la universidad. En 1928, un compañero de escuela, Germán del Campo, la presentó a un grupo de jóvenes que estaban en contacto con Julio Antonio Mella, un cubano exiliado en México fundador del Partido Comunista de la mayor de las antillas. Su amante era la fotógrafa Tina Modotti, y fue a través de ella cómo Frida conocería formalmente al hombre más importante de su vida (o como ella lo calificó una vez «el segundo gran accidente de mi vida» )… Diego Rivera (1886-1957).

Frida había conocido a Rivera anteriormente en la Escuela Nacional Preparatoria, donde Diego había pintado un mural en 1922. Ella fue de nuevo a ver al entonces famoso artista en el Ministerio de Educación Publica, donde él estaba trabajando en otro mural. Frida admiraba a ambos, al artista y al hombre y quería su opinión acerca de su arte. Rivera estaba muy impresionado y la animó a continuar con su trabajo. La gran impresión de Diego se extendía también a la mujer, y se convirtió en un frecuente huésped en la casa de Kahlo. Asimismo, incluyó una imagen de Frida en uno de sus murales en el Ministerio de Educación Publica.

Diego era miembro del Partido Comunista Mexicano en aquellos días, y en 1928 Frida también se unió al Partido. En 1929 abandonó el Partido cuando Rivera fue expulsado por sus opiniones contra la linea política del momento. El 21 de Agosto de 1929, en una simple ceremonia en el Ayuntamiento de Coyoacán, Frida y Diego contrajeron matrimonio. Ella tenía 22 años y el 42. La madre de Frida no aprobaba esta unión; dijo que Diego era demasiado viejo, demasiado gordo y todavía peor, un comunista y un ateo. El padre de Frida ofreció menos resistencia a la unión, de decía que entendía que Diego gozaba de una confortable situación financiera que permitiría costear los elevados gastos médicos de su hija. Algunos de los amigos de Frida estaban pasmados por su elección, mientras que otros lo vieron como una manera de desarrollar su carrera artística. La pareja se mudó inicialmente a un apartamento en la Ciudad de México, pero después de un tiempo se mudaron a Cuernavaca, donde Diego estaba trabajando en un nuevo mural.

A principios de 1930, Frida se quedó embarazada por primera vez. Desgraciadamente, tuvo que sufrir un aborto terapéutico ya que el feto estaba en una posición incorrecta. Como resultado del accidente de autobús de 1925, la pelvis de Frida estaba fracturada en 3 sitios y los médicos le dijeron por entonces que probablemente nunca podría tener hijos.

En Noviembre de 1930, la pareja se mudó a los Estados Unidos durante cuatro años. Su primera parada fue en San Francisco, donde le habían encargado a Diego el pintar unos murales en la Bolsa de San Francisco así como en otros edificios públicos. Albert Bender, un agente de seguros y coleccionista de arte ayudó a procurar un visado de entrada para Diego, el cual había sido inicialmente denegado debido a su afiliación con el Partido Comunista.

Durante su estancia en San Francisco, Frida conoció al Doctor Leo Eloesser, un importante cirujano y se inició una amistad que duraría hasta la muerte de Kahlo. Frida confiaba en él en todo lo que se refería a asuntos de salud y durante toda su vida consultaría su consejo médico. En Junio de 1931, Kahlo y Rivera volvieron brevemente a México y entonces viajaron a Nueva York, donde Rivera había sido invitado a asistir a una exposición retrospectiva de sus trabajos. En 1932 se mudaron de nuevo, esta vez a Detroit, donde encargaron a Rivera el pintar un mural para el Detroit Institute of Arts. En Detroit, Frida quedó embarazada de nuevo; enseguida informó al Dr. Eloesser y él recomendó que se pusiera en contacto con un médico en el hospital Henry Ford. Aunque el Dr. Eloesser animó a Frida a continuar con el embarazo en lugar de abortar, Frida no estaba convencida.

En una carta al Dr. Eloesser, Frida escribió que Diego no estaba interesado en tener hijos y también estaba preocupada por posibles complicaciones durante el embarazo. El doctor en Detroit recomendó a Frida el llevar a término el embarazo ya que sería mejor que un aborto. Frida estaba muy excitada con la idea de tener un hijo y decidió seguir adelante con el embarazo, incluso con los problemas que tendría que sobrellevar.

El 4 de Julio, Frida sufrió un aborto espontáneo y perdió el bebé que tanto deseaba. Fue una experiencia muy traumática para ella y pasó los siguientes 13 días en el hospital.

Frida volvió a México brevemente en Septiembre de 1932, cuando su madre falleció durante una operación en la vesícula biliar.

En Marzo de 1933, los Rivera volvieron a Nueva York para quedarse allá nueve meses, ya que le encargaron a Diego pintar un mural en el Rockefeller Center. Después de vivir en Estados Unidos durante casi 3 años, Frida añoraba México y quería volver a su país, pero Diego estaba entusiasmado con Estados Unidos y quería permanecer allá. Este desacuerdo causó serios problemas entre la pareja. A finales de 1933, Rivera fue despedido por pintar la cara de Lenin en uno de los trabajadores dibujados en su mural. A pesar de su entusiasmo por Estados Unidos, cedió a los deseos de Frida y en Diciembre de 1933 la pareja volvió a México. A su regreso, compraron una nueva casa (Casa Estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo) en San Ángel, por entonces un suburbio de la Ciudad de México. Frida estaba ansiosa por empezar a pintar de nuevo, ya que había trabajado muy poco durante su último año en Estados Unidos. Pero el destino le jugó una mala pasada y sus ambiciones fueron destrozadas de nuevo por problemas de salud. En 1934 Frida quedó embarazada de nuevo y experimentó muchas complicaciones. Como en el pasado, el embarazo tuvo que ser abortado, enviándola de vuelta al hospital. El mismo año sufrió la primera operación en el pie derecho y tuvieron que amputarle cuatro dedos de los pies que tenían gangrena.

Estos fueron años difíciles para Frida. Además de sus problemas de salud estaba teniendo un montón de problemas en su matrimonio con Diego. En 1935 Frida descubrió que su esposo había tenido asuntos amorosos con otras mujeres durante su matrimonio, estaba manteniendo una relación sentimental con la hermana más joven de Frida, Cristina. Frida estaba terriblemente dolida por la relación. Abadonó la casa común y se mudó a un apartamento en el centro de la Ciudad de México. Una vez allá se procuró asesoría legal con vistas a un posible divorcio. Al mismo tiempo, conoció al escultor americano Isamu Noguchi y mantuvieron una relación amorosa.

En un esfuerzo por huir de sus problemas, Frida viajó a Nueva York con dos amigas y a finales de 1935, una vez que Rivera rompió su relación con la hermana de Frida, volvió a San Ángel. Pero Rivera no cejó en sus infidelidades y Frida empezó a tener sus propias aventuras amorosas, no sólo con hombres, sino también con mujeres. En 1936 Frida sufrió otra operación en el pie derecho.

Ese mismo año Frida se involucró de nuevo en política. Cuando la Guerra Civil estalló en España, junto con otras mujeres fundó un comité de solidaridad para ayudar a los Republicanos españoles. Sus relaciones con Rivera aparentemente mejoraron durante esos días. Rivera admiraba al político ruso Leon Trotsky y cuando éste fue expulsado de Rusia y Noruega, la pareja elevó una petición al gobierno Mexicano para que le concediera asilo político a él y y su esposa en México. La petición de asilo fue concedida.

En Enero de 1937 Leon Trotsky y su esposa, Natalia Sedova llegaron a Tampico, México. Frida los fue a recibir y se convirtieron en residentes de la «Casa Azul» en Coyoacán, en donde vivieron hasta Abril de 1939. Al poco tiempo de su llegada, Kahlo y Trotsky mantuvieron un romance secreto que finalizó en Julio de 1937.

En 1938 los Rivera fueron anfitriones de otro huésped importante: uno de los líderes del Surrealismo, el francés André Breton y su esposa, Jacqueline Lamba. Breton también simpatizaba con las ideas políticas de Trotsky y había viajado a México para conocerle. Cuando Breton vió las pinturas de Frida quedó muy impresionado. Organizaría un año más tarde una exposición de los trabajos de Frida en París, en 1939.

En Octubre de 1938 Frida viajó a Nueva York para preparar su exposición en la Galería de Julien Levy. El año anterior había participado en una exposición colectiva en México, pero esta exposición iba a ser su primera en solitario.

Frida pintaba principalmente para su satisfacción personal, nunca pensando en las opiniones del público acerca de su trabajo. Se quedó sorprendida al saber que a la gente le gustaban sus cuadros y estaban dispuestos a comprarlos. El verano siguiente, el actor Edward G. Robinson compró cuatro de sus cuadros por $200 cada uno. 

La exposición de Nueva York fue un gran éxito y recibió críticas muy favorables de la prensa. La mitad de sus pinturas en la exposición se vendieron. Recibió encargos para nuevos trabajos y entre sus clientes se encontraban: A. Conger Goodyear, Presidente del Museo de Arte Moderno de Nueva York y Clare Boothe Luce, editora de la revista Vanity Fair.

Frida estaba muy excitada con su nueva fama porque le daría independencia económica de Rivera y mas libertad. Empezó a coquetear con sus admiradores, y se embarcó en una apasionada relación amorosa con el fotógrafo Nickolas Muray.

En Enero de 1939 Frida viajó sola a París para una exposición de su trabajo, patrocinada por André Breton. No obstante cuando Frida llegó, encontró que no se habían hecho arreglos para la exposición prometida. Con la ayuda del pintor Marcel Duchamp, la galería Renou et Colle aceptó mostrar la exposición. El 10 de marzo de 1938, la «Mexique» exposición abrió y los trabajos de Kahlo se mostraron junto con otras obras Mexicanas de los siglos XVIII y XIX, fotografías tomadas por Manuel Álvarez Ravo, esculturas pre-columbinas provenientes de la colección privada de Rivera y otros objetos de arte folklórico.

Frida no estaba impresionada ni con París ni con sus habitantes. Después de conocer a algunos de los amigos surrealistas de Breton, Frida sintió disgusto por los artistas parisinos. En una carta a su amigo Nickolas Muray en Febrero, Frida expresó con intensidad su desagrado por Europa y sus habitantes. 

A pesar de su limitado éxito en París, recibió comentarios favorables de los críticos. Una pintura de su exposición en París, «Autorretrato – El Marco» se convirtió en la primera obra de un artista mexicano del siglo XX adquirida por el Museo del Louvre.

Dos días después de que se clausurara la exposición en París, Frida partió hacia Nueva York. Después de una breve estancia volvió a su casa en México. Su relación con Rivera se había deteriorado y en el verano de 1939 se separaron volviendo Frida a la Casa Azul con sus padres. Hacia finales de ese año Diego y Frida solicitaron el divorcio que se concretó el 6 de Noviembre de 1939. Fue Rivera quien insistió en la separación que afectó emocionalmente mucho a Frida. Intentó desesperadamente el ahogar sus penas bebiendo y sumergiéndose en su trabajo, pero como Frida dijo «mis penas saben nadar». Ella no deseaba depender económicamente de Rivera nunca más y vio su carrera como pintora como su futuro medio de vida.

Los problemas de salud de Frida reaparecieron, lo que no contribuyó a ayudar a mejorar su estado emocional. A finales de 1939 empezó a experimentar severos dolores en su espalda y desarrolló una infección aguda de hongos en su mano derecha. Contactó con su viejo amigo, el doctor Eloesser quién le aconsejó que fuera a visitarlo en San Francisco para seguir el tratamiento adecuado. Rivera se hallaba por entonces en San Francisco, trabajando en un mural.

El doctor Eloesser medió entre los dos para facilitar una reconciliación. En Diciembre, Diego le pidió a Frida que se casara de nuevo con él. Ella aceptó inmediatamente pero sólo bajo ciertas condiciones: 1) Ella se mantendría financieramente independiente con la venta de sus cuadros 2) Ella pagaría la mitad de los gastos de la casa y 3) no mantendrían relaciones sexuales. Diego la echaba a faltar terriblemente y aceptó voluntariamente los términos. Se casaron de nuevo el 8 de Diciembre de 1940, el día del cumpleaños de Diego. Poco tiempo después de su matrimonio, Frida volvió a México. En febrero de 1941 Rivera acabó su mural en San Francisco y volvió a México para estar con Frida.

En Abril de 1941, Guillermo Kahlo murió de un ataque al corazón, luego de el terrible hecho, Frida y Diego volvieron a Coyoacán para vivir en la Casa Azul.

Después de su segundo matrimonio, la vida de Frida se volvió menos complicada y más rutinaria; empezó a disfrutar de los simples placeres de la vida, y la nueva tranquilidad se reflejó en sus cuadros. En 1941, con la oposición de Stalin a Hitler, Frida de nuevo expresó sus simpatías por el Partido Comunista. Su trabajo Las dos Fridas, 1939, estaba ahora siendo reconocido en México y fue nombrada como miembro de comités, ganó premios y contribuyó a varias publicaciones. Su reputación alcanzó el punto culminante cuando después de la Exposición Internacional del Surrealismo que se inauguró el 17 de Enero de 1940 en la principal galería de arte privada en México, la Galería de Arte Mexicano, dirigida por Inés Amor. La contribución de Frida a la exposición fue «Las Dos Fridas». 

En 1942, Frida fue elegida miembro del Seminario de Cultura Mexicana, el cual estaba bajo la dirección del Ministerio de Educación Publica. La misión de esta institución, formada por veinticinco artistas e intelectuales era promover la cultura mexicana.

El mismo año, el antiguo «Colegio de Escultura» se convirtió en la «Escuela de Pintura y Escultura». Los estudiantes la llamaron «La Esmeralda» ya que se hallaba situada en la calle del mismo nombre. En 1943 fue nombrada parte del personal docente de esta escuela, donde daría una clase de pintura, doce lecciones por semana. Frida animó a los jóvenes estudiantes a buscar sus modelos e inspiración en la vida diaria de la cultura mexicana, así como en el folklore del país y a no seguir los modelos Europeos tradicionales.

Después de unos pocos meses, la mala salud la obligó a enseñar desde casa. De nuevo sufría agudos dolores en su espalda y pie derecho y le ordenaron descansar. Tenía que llevar un corsé de acero, que se convirtió en el sujeto de su cuadro de 1944 «La Columna Rota».

En 1944 empezó a escribir un diario personal, el cual se convertiría en una herramienta importante para entender a la mujer y su trabajo.

En Junio de 1946 Frida sufrió una operación en su columna. Un especialista de Nueva York había sugerido que su columna debía ser enderezada y ella estuvo de acuerdo. Desafortunadamente, la cirugía no tuvo éxito y Frida se sintió decepcionada, además de soportar terribles dolores.

En Septiembre de 1946 Frida ganó uno de los galardones anuales «Premio Nacional para el Arte y la Ciencia» por su cuadro «Moisés». Aunque todavía sufría dolores y se estaba recobrando de la cirugía. Frida hizo una aparición en la ceremonia y aceptó orgullosamente su premio. En 1948 se unió de nuevo al Partido Comunista debido a su fe en la Revolución y mejoras sociales.

A finales de los años 40, la salud de Frida estaba empeorando. En 1950 paso nueve meses en el hospital ABC de la Ciudad de México, donde sufrió más operaciones en la espalda. Después de una de sus cirugías, se desarrolló una infección la cual conllevó mas operaciones. En ese año sufrió siete operaciones. En noviembre, después de la sexta operación fue capaz de pintar de nuevo mediante un caballete especial montado en su cama. Se movía por la casa y los jardines en una silla de ruedas y podía caminar solo cortas distancias con el uso de muletas o un bastón. Mientras estuvo en el hospital ABC, su cirujano fue el Doctor Juan Farrill. Se convirtieron en grandes amigos y como muestra de aprecio, Frida pintó «Autorretrato con el retrato del Dr. Juan Farrill» para dárselo como regalo.

Como resultado de su inmovilidad, Frida pasaba la mayoría del tiempo en casa. Su relación con Diego se había vuelto «platónica» y sus relaciones mas íntimas eran ahora casi exclusivamente con mujeres.

Después de 1951, el estilo de Frida cambió. Su dependencia de los analgésicos estaba afectando seriamente su coordinación. Sus cuadros ya no tenían la precisión técnica y detalle que los caracterizó en el pasado.

En la primavera de 1953, la fotógrafa Lola Álvarez Bravo, una amiga de Kahlo, organizó la primera exposición en solitario del trabajo de Frida en México. La tarde de la inauguración, los doctores insistieron en que se quedara en cama. No obstante, Frida estaba determinada a no perderse el evento y, en la típica manera que la caracterizaba, acudió. Hizo arreglos para que llevaran su cama a la exposición y con el dolor calmado por analgésicos llegó más tarde en una ambulancia.

El dolor en su pierna derecha era ahora intolerable y en agosto de 1953 tuvieron que amputársela por debajo de la rodilla. Le construyeron una pierna artificial que le permitía caminar, pero la operación la sumió en un estado de depresión profunda. Cinco meses más tarde, se las arreglaba para caminar distancias cortas con la pierna artificial e incluso apareció unas pocas veces en público. Su estado de ánimo cambiaba desde la euforia hasta los más negros pensamientos de suicidio.

La última aparición pública de Frida fue el 2 de julio de 1954, cuando participó en una demostración para protestar por el derrocamiento del gobierno democrático del presidente de Guatemala Jacobo Arbenz por parte de la CIA.

Gravemente enferma con una neumonía, Frida Kahlo falleció durante la noche del 12 al 13 de julio de 1954, siete días después de su 47 cumpleaños. La causa del fallecimiento fue embolia pulmonaria, aunque los pensamientos suicidas expresados en su diario hicieron pensar a algunas personas que quizás se suicidó.

En la tarde del 13 de julio, su ataúd se colocó en el vestíbulo de entrada del Palacio de Bellas Artes velado por una guardia de honor. Rivera dio permiso para envolver el ataúd con una bandera roja estampada con la hoz y el martillo. Este acto causó mucha controversia, y el antiguo compañero de colegio de Frida, Andrés Duarte, se vio obligado a dimitir de su posición como director del Instituto Nacional de Bellas Artes. La guardia de honor se mantuvo un día y una noche. En la tarde del 14 de julio, más de 600 personas habían pasado por el Palacio de Bellas Artes para presentar sus últimos respetos. Seguido por una procesión de 500 personas, el ataúd se llevó por las calles hasta el crematorio. Allí, después de una última ceremonia de despedida fue incinerada de acuerdo con el deseo expresado antes de morir.

Las últimas palabras en su diario fueron: «Espero alegre la salida y espero no volver jamás».

Sus cenizas se hallan hoy en un jarrón pre-colombino en la casa que Frida compartió con Rivera. Un año después de su muerte, Rivera cedió la casa al gobierno mexicano para convertirla en un museo. Diego Rivera murió en 1957 y a su muerte cedió todos los derechos de su obra así como los de Frida Kahlo a la nación de México. El 12 de julio de 1958, la Casa Azul se abrió oficialmente como el «Museo Frida Kahlo».

Su familia sigue siendo una presencia en el mundo artístico hasta la fecha. También varios museos le han dedicado retrospectivas: el Instituto Nacional de Bellas Artes del ciudad de México (1977), el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago (1980), la Whitechapel de Londres (1982), la Tate Modern de Londres (2007), el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (2007), y el Museo Nacional de Colombia, Bogotá (2009).

Tomado de Acercándonos.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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