Público digital para los estadios de Tokio

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Cuando hace tres días el grueso de la delegación olímpica cubana aterrizó en Tokio casi enseguida comprobó una verdad que resurge en cada jornada: el escaso espíritu olímpico en una ciudad que está a menos de una semana de convertirse en el epicentro del deporte mundial.

En las calles apenas existen elementos que anuncien la cita estival, y en medio del tradicional ir y venir de los tokiotas solo aparecen algunos suvenires sin mucha demanda.

Quizás la decisión de cerrar la puerta de los estadios para el público contribuyó a restarle interés a un evento que ya tenía la desaprobación de más del 75 por ciento de los habitantes del país. Tal vez, la declaración de un nuevo estado de emergencia en la ciudad ante el alza de casos de COVID-19 estrechó aun más las opciones de los entusiastas. Sin embargo, Japón no se da por vencido.

Una de las últimas iniciativas divulgadas aquí para mantener en alto la emoción que siempre se espera durante unos juegos es la de utilizar la tecnología para llevar a los aficionados hasta cada instalación. Lo anunció el mismísimo Thomas Bach durante una de sus primeras conferencias de prensa tras llegar a la capital japonesa al frente del Comité Olímpico Internacional. “No queremos que los atletas se sientan solos en los estadios”, aseguró.

Como parte de este proyecto, el Comité Organizador le ha pedido a los fanáticos de todo el mundo que graben un video de seis segundos con muestras de apoyo hacia los deportistas. Las imágenes serán proyectadas en las pantallas gigantes de las instalaciones y pretenden acortar las distancias impuestas por la pandemia.

Asimismo, se usarán sonidos grabados durante la cita de Río 2016 para simular la presencia de espectadores dentro de cada instalación. Según el propio Bach, la idea es que los competidores “sientan que están en un estadio olímpico rodeados de espectadores y seguidores».

Para apoyar en ese propósito está previsto colocar mapas del mundo dentro de las instalaciones, de forma tal que los deportistas puedan ver cuántas personas siguen en ese momento su competencia, así como desde qué países están al tanto de sus actuaciones. De igual modo, un grupo de “privilegiados” podrán encontrarse con familiares y amigos luego de terminar sus pruebas.

Sin embargo, desde ya está claro cuánto se extrañarán el abrazo de los campeones con sus fanáticos en el graderío, o el coro ensordecedor, o los aplausos en masa cuando los pide un atleta.

No obstante, la detección en la Villa Olímpica de dos atletas confirmados con la COVID-19, la presencia de otros positivos dentro de personas vinculadas a los juegos y el alza de casos diarios entre la población tokiota se combinan para justificar la prudencia.

Mientras tanto, Japón continúa enfrascado en que estos nos sean los juegos del silencio, aunque el eco del grito de la victoria o el llanto de la derrota tengan eco en gradas vacías que intentan no dejar morir el espíritu olímpico.

Tomado de Cubadebate/ Foto de portada: Reuters.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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