Silvio Rodríguez: El odio es un inútil traste que nunca me ha hecho falta

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Nunca he disfrutado visitar sitios que no me agradan. Cuando niño, en mi barrio, iba a las casas de mis amigos donde la gente se trataba bien. Los hogares en que había griterías e insultos trataba de evitarlos. Nadie me dijo que me comportara así; yo solo fui decantando a donde ir y donde no. Debe ser por eso, que ahora, después de viejo no siento ganas ni curiosidad de meterme en sitios (reales o virtuales) donde pulula lo que no me agrada.

Hay que tener gandinga para vivir pegado a lo que no se quiere, solo para acosar, amenazar, e insultar a los que están a gusto allí. ¿Cómo puede convertirse eso en hábito de alguien? ¿Qué goce puede haber? No tengo dudas de que se trata de seres especiales, dotados de una versión muy particular de delo inasible.

Por mi parte,  no he aprendido a odiar ni a los que han condenado a mi pueblo a una tortura de seis décadas. No niego que eme repugna un gobierno gigantesco, dedicado a ensañarse con un país pequeño y pobre, que no renuncia a sus soberanía. Pero el odio es un inútil traste que nunca me ha hecho falta. La pequeña victoria que celebro en la privacidad de mis entrañas.

Que les aproveche.

Tomado del Facebook de Silvio Rodríguez

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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