Del cinismo de Fox y Calderón al fortalecimiento de la democracia: Lo que dejó la histórica consulta popular en México

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Por Cecilia González.

«Tenemos una cuenta grandota que nos deben», dice en un video Rosa Medina, del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, ahí donde en 2006 Enrique Peña Nieto ordenó una represión que derivó en múltiples violaciones a derechos humanos, incluidos asesinatos, abusos sexuales y torturas. Entonces era gobernador del Estado de México. Luego llegó a presidente.

«Votamos por todo el daño que nos han hecho. No los perdonamos», añade la mujer al explicar la importancia de la consulta popular que se realizó el domingo en México y en la que, a pesar de la confusa pregunta que redactó la Suprema Corte de Justicia, se impuso un sentido: terminar con el pacto no escrito de impunidad que ha cubierto a los expresidentes mexicanos sospechados ya sea por corrupción (todos) o, en el caso de Felipe Calderón y Peña Nieto, señalados como responsables de crímenes de lesa humanidad en el marco de la infame guerra contra el narcotráfico, que sigue dejando un reguero de sangre.

«Pensé también en Rubén y Nadia, asesinados hace seis años a unas cuadras de esa misma mesa de votación, y en Regina, Goyo, Javier, Miroslava y en todas las víctimas de esta guerra que jamás pedimos. Pensé en las señoras de La Montaña de Guerrero y la miseria frente al inmoral despilfarro de los hospitales abandonados. Marqué SÍ», escribe Daniela Pastrana, fundadora de la red Periodistas de a Pie, para explicar su voto.

«Por las y los que ya no están, por las y los que vienen, por verdad y justicia, pero eso sí, compañeras y compañeros, no bajemos la guardia, el día de hoy es punto de partida, no de llegada, el camino por andar aún es largo», advierte Alina Duarte, una de las promotoras de la consulta.

«Las 756 comunidades de originarios se pronunciaron por el ‘SÍ’ como respuesta a la pregunta de si están o no de acuerdo en que se haga lo necesario para apoyar a que se cumplan los derechos, de las víctimas y sus familiares, de verdad y justicia», revela por parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional el Subcomandante Galeano, antes mundialmente conocido como el Subcomandante Marcos.

Son apenas algunas de los testimonios de las más de 6,6 millones de personas que votaron a favor de «emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas».

O sea: de investigar y juzgar a los responsables, principalmente a los expresidentes.

Por el caudal de votos, es el ejercicio de democracia participativa más importante que ha ocurrido en México. Pero como sólo votó el 7 % del padrón y se requería el 40 % para que fuera vinculante, es decir, de cumplimiento obligatorio, la oposición mediática, empresarial y partidaria aprovechó para calificarlo como «un fracaso».

Así que, para ellos, el hecho de que millones de personas salgan a votar y fortalezcan la democracia, es un fracaso. Lo dicen sin ningún pudor. Algunos, incluso haciendo alarde de cinismo.

Cuentas pendientes

«Fracasó la consulta popular: solo participó entre 7 y 7,74%, según conteo del INE. Ahora sabemos de qué tamaño es la 4T: un microorganismo», se mofó Vicente Fox. Incluso, para alardear de su condición de intocable, posteó un video meme en el que él, Peña Nieto y Calderón cantan a coro: «You can’t touch this».

Sí, es el expresidente que reconoció que en 2006 intervino de manera indebida para que Calderón le ganara a López Obrador. El mismo que ha estado involucrado en múltiples escándalos de corrupción, ya sea por los nunca aclarados fondos para su campaña o por su acelerado enriquecimiento, el de su esposa Martha Sahagún y los hijos de ella, quienes fueron beneficiarios de millonarios contratos con el Estado durante su Gobierno; y por el opaco financiamiento de la fundación que creó después de dejar la presidencia.

«Fracasó la consulta popular», se ufanó también Felipe Calderón.

Sí, el expresidente que inició una irresponsable guerra que ha dejado un saldo de más de 80.000 desaparecidos, más de 350.000 asesinados, cientos de miles de desplazados; decenas de ciudades controladas por el narcotráfico; miles de fosas comunes en donde han sido amontonados de manera ilegal cuerpos sin identificar.

El mismo que humilló a las víctimas llamándolas «daños colaterales», que avaló montajes televisivos para presumir los falsos éxitos de su guerra, que anunció «enfrentamientos» que, en realidad, habían sido masacres cometidas por las fuerzas de Seguridad o por el Ejército. El mismo que ahora dice que nada sabía de la complicidad de su exsecretario de Seguridad Genaro García Luna con el Cártel de Sinaloa. ¿Y el escándalo de Odebrecht? ¿Y la ‘Estela de Luz’, el monumento a la corrupción calderonista? ¿Y los 49 niños y niñas muertos en el incendio de la guardería ABC?

Fuera del poder, Fox y Calderón se reconvirtieron en tuiteros cínicos, vulgares y bravucones. Sin haber rendido nunca cuentas claras, hoy se ríen y desprecian a los 6,6 millones de mexicanos que votaron para que ellos sean juzgados.

No se podía esperar mucho más, si durante sus gobiernos se burlaron de todo un país con plena impunidad, no hay razón alguna para que hoy muestren respeto por un evento democrático.

Pugnas

Como suelen confundir sus deseos con la realidad, la oposición aseguró eufórica que el escaso nivel de participación demostró la debacle total del Gobierno de López Obrador, ya que era principal promotor de la consulta.

Para sustentar su argumentación comparan lo incomparable: la afluencia en las anteriores elecciones presidenciales o legislativas. Tienen mucha capacidad para construir realidades paralelas. Algunos, incluso, ya vaticinan que esto es apenas un anticipo y que una inmensa mayoría votará en marzo de 2022 para que el presidente deje el cargo antes de tiempo.

Las lecturas radicalizadas y fantasiosas son resultado de la polarización que anida en el país desde hace ya largo tiempo, y que hoy se personaliza en quienes apoyan y repudian a López Obrador. Todo se dramatiza.

En este panorama, dudoso favor hicieron voces como la del expresidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Luis Carlos Ugalde, quien directamente llamó a no votar en la consulta. ¿En serio? ¿Quién fuera la máxima autoridad del órgano que debe velar por la democracia, hizo campaña por la antidemocracia? Pues sí.

Por el contrario, pese a su permanente y profunda confrontación, López Obrador y el presidente del INE, Lorenzo Córdova, coincidieron en valorar la trascendencia de una consulta que permite empoderar a la ciudadanía en la toma de decisiones.

La diferencia, no menor, es que López Obrador sigue acusando al INE de haber boicoteado la consulta por no promoverla, por reducir y ocultar las casillas de votación. Y Córdova sigue explicando que se hizo lo que se pudo con los millonarios recortes presupuestales.

El debate sobre una consulta que no implicaba en automático el inicio de juicios contra nadie continuará con conclusiones a modo, pero más allá de las simpatías y antipatías políticas, lo importante es que millones de ciudadanos se interesaron, se involucraron, participaron, votaron. Ojalá cada vez sean más.

Tomado de RT/ Foto de portada: INE México.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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