Mujeres Al Sur: Día Internacional del Detenido-Desaparecido

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Conmemoramos este 30 de agosto, Día Internacional del Detenido-Desaparecido con las voces de nuestra Patria Grande, que nos llega desde Mujeres al Sur, ¿Dónde Están? es una nueva serie de Podcast que honra la Memoria de las y los Detenidos-Desaparecidos de innumerables luchas de Nuestra América.

Es un homenaje a sus vidas y sueños, a la resistencia y el amor de sus familiares para que el Nunca Más recupere su verdadero significado de Verdad y Justicia.

Esther, Ana María y Anita – Argentina

«Mi nombre es Ana Fernández, llevaba menos de tres meses en la panza de mi mamá, Ana María Careaga, cuando fue secuestrada en una céntrica esquina porteña y trasladada a un Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio, donde fue brutalmente torturada. Tenía 16 años. Nadie sabía dónde estaba. Estaba desaparecida.

Mi abuela Esther Ballestrino la buscaba con desesperación, ninguna autoridad daba respuestas. Junto a otras madres cuyas hijas e hijos también habían desaparecido decidieron unir fuerzas para resistir frente a lo más terrible que puede vivir una madre, iniciando un movimiento que sería imparable, las Madres de Plaza de Mayo.

El 30 de septiembre mi abuela recuperó a su hija, lastimada y desnutrida, pero con su panza de casi siete meses. Pese a todos los pronósticos yo me aferraba a la vida. Madre e hija, panza mediante, se fundieron en un abrazo infinito e insuficiente, inundado de lágrimas y de amor. Un abrazo que nunca alcanzó. La ignominia genocida persistía.

Mi abuela mujer solidaria y luchadora, nos puso a salvo y volvió con las madres… “Hasta que aparezcan todos…” dijo.

La secuestraron, la desaparecieron, la arrojaron con vida al mar en los macabros vuelos de la muerte. El mar devolvió esos cuerpos y fue enterrada como NN. Mientras, la familia la buscaba.

Mi mamá la buscó incansablemente, como mi abuela la había buscado a ella. Sus restos fueron identificados en el año 2005 por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Hoy, sus hijas, sus nietxs y sus bisnietxs, continúan reivindicando su ejemplo.»

Escucha el Podcast de Anita Fernández aquí

🇦🇷 Argentina: https://bit.ly/3keIJlL

Ana María Careaga es hija de Esther Ballestrino y Raymundo Careaga.

Esther Ballestrino nació en Paraguay en enero de 1918. Se recibió de maestra normal y luego de doctora en bioquímica y farmacia. Muy joven organizó del Movimiento Femenino del Paraguay y fue su primera secretaria. Se radicó en Buenos Aires en 1947 donde continuó sus labores de solidaridad con los Paraguayos exiliados por su oposición a la dictadura de Stroessner. Se casó en Argentina con Raymundo Careaga también paraguayo y tuvo tres hijas. Esther y su esposo adherían al Partido Revolucionario Febrerista (PRF) de Paraguay.

En 1976 dos de sus yernos Manuel Carlos Cuevas e Ives Domergue desaparecieron, y en 1977 su hija Ana María fue desaparecida. Esther comenzó a trabajar con otras madres de detenidos-desaparecidos, fue una de las principales fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. Colaboró con Familiares y con la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

Continuó este trabajo aún después que su hija Ana María retornara del campo de concentración El Atlético, donde fue vilmente torturada durante cuatro meses aunque estaba embarazada. Ana María y sus hermanas se refugiaron en Brasil y luego en Suecia, y aunque Esther fue con ellas luego regresó. Las otras madres le pidieron que se fuera, ya que ya había encontrado a su hija y su labor era muy peligrosa. Pero ella contestó «¿Y los otros? Mi obligación es estar acá. Voy a seguir hasta que los encontremos a todos.»

Esther fue secuestrada el 8 de diciembre de 1977 junto a 11 familiares de desaparecidos que se reunían en la Iglesia de Santa Cruz, después de ser señaladas por Alfredo Astiz, un oficial de la Marina que había infiltrado a las Madres haciéndose pasar por familiar de desaparecido.

La operación fue realizada por el Grupo de Tareas 3.3.2,  formado por oficiales y suboficiales militares que dependían del Servicio de Inteligencia Naval –SIN- de la Marina de Guerra Argentina, dedicados al secuestro, tortura y robo de bienes de los detenidos ilegales. Esther, junto a las dos madres y los familiares fue llevada a la ESMA – Escuela de Mecánica de la Armada-. Fue asesinada en uno de los “vuelos de la muerte” y enterrada como NN en el cementerio de General Lavalle.

En 2005 el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de cinco personas, entre ellas las tres Madres de Plaza de Mayo: Esther Ballestrino de Careaga, Azucena Villaflor de De Vincenti y María Eugenia Ponce de Bianco.

Ana María Careaga era militante de la Juventud Guevarista. Fue secuestrada el 13 de junio de 1977, a los 16 años de edad, cuando tenía un embarazo de menos de tres meses, fue llevada al Centro Clandestino de Detención –CCD- “Club Atlético”. Fue liberada el 30 de septiembre del mismo año. Se exilió en Suecia, donde el 11 de diciembre nació su hija Anita.

Ana María fue encapuchada, desnudada, golpeada, le aplicaron descargas eléctricas en el cuerpo, en la vagina, en el ano, fue colgada de los brazos y piernas, le colocaban bolsas de plástico en la cara, y la quemaron con cigarrillos. Después de los primeros días fue colocada en un pasillo, maniatada y encapuchada.

En su testimonio señaló el especial ensañamiento que empleaban con los prisioneros de ascendencia judía, acompañados permanentemente de la transmisión de discursos de Hitler. Relató el modo en que se realizaban los traslados, los prisioneros eran llamados por el número que tenían asignados, debían dar un paso al frente, girarse y colocar la mano sobre el hombro del compañero o compañera que tuvieran delante, y, avanzar al destino que todos intuían.

«La Argentina durante la dictadura fue un país sembrado de campos de concentración. Buscaban la despersonalización (a los detenidos los llamaban por una letra y un número) y el aislamiento total absoluto. El método por excelencia era el interrogatorio y la tortura. Estando en esas circunstancias lo único que querés es morirte, porque no te podés defender ni hacer nada. Ellos lo saben, fíjate el grado de sofisticación y avance que tenían, que te decían sin que vos les diga nada ´nosotros sabemos que te querés morir, pero no te vamos a dejar para seguir torturándote.´ Te decían que tenían todo el tiempo del mundo porque nadie sabía dónde estabas», cuenta Ana María.

En un trabajo de investigación posterior y junto a otros sobrevivientes del Club Atlético, ha podido reconstruirse la lista de detenidos-desaparecidos y también la de los represores que actuaron en dicho campo, calculándose en 1500 los prisioneros que pasaron por ese centro clandestino de detención; de los 300 sobrevivientes están contactados entre sí 220.

Ana María Careaga, narra su impresión sobre el proyecto de recuperación del Centro Clandestino de Detención Club Atlético: «Cuando comenzaron las excavaciones y vinimos acá, ninguno de nosotros tomó conciencia de la dimensión de esto. Ese día nadie pensó que era como levantar una tapa y encontrarse con eso tan intacto. El grado de impunidad era tal, que plantaron la columna que sostiene a la autopista dentro de un cuartito de un campo de concentración. Cuando cuento mi testimonio siento que no hay palabras para la muerte. Tengo a mi mamá y a mi cuñado desaparecidos.

La desaparición no tiene figuras, no podés hacer el duelo, no tiene respuestas, no tiene palabras, nunca terminás de elaborarlo. Uno, al tener un familiar desaparecido, tantas veces se pregunta ¿dónde estará? ¿qué le estarán haciendo? ¿cómo estará? ¿qué habrá pensado? ¿cuándo se lo llevaron? ¿qué le hicieron? Son preguntas que nunca te podés contestar. Es tremendo cuando veo a los familiares que miran para abajo y dicen acá estuvo mi hijo o mi padre. Esto es parte de la memoria y de la lucha por la justicia. Con la verdad sola no alcanza, tiene que haber fin de la impunidad. Es una deuda pendiente del conjunto de la sociedad argentina.»

Ana María es Lic. en Psicología, psicoanalista, investigadora y docente de la Universidad de Buenos Aires –UBA-. Actualmente, Ana María ocupa el cargo de directora ejecutiva del Instituto Espacio para la Memoria (IEM).

Aun caminan conmigo

(Teresa Parodi)

Aun caminan contigo,
Aun caminan conmigo,
Los que nunca se fueron,
Los que nunca se han ido.

Hasta el fin de los tiempos,
Los desaparecidos,
Los compañeros nuestros,
Nuestros seres queridos.

Van contigo y conmigo.
No contaban con eso,
No han desaparecido,
No pudieron con ellos,
Ni pudieron contigo.

Aun están con nosotros,
Todavía más vivos,
Nunca desaparecen
Los desaparecidos.

Ellos saltan las rejas,
Ellos salen del río,
Y derriban los muros,
Van contigo y conmigo.
Más allá del silencio,
Más allá del olvido,
Los compañeros nuestros,
Nuestros seres queridos

Dos cubanos también fueron víctimas de las desapariciones durante la dictadura militar argentina

Dos cubanos también fueron víctimas del secuestro y desaparición forzada durante la dictadura militar argentina. Eran diplomáticos de la Embajada de la República de Cuba en Argentina. Fueron secuestrados a pocas calles de la sede diplomática el 9 de agosto de 1976.

Jesús Cejas Arias y Cresencio Galañena Hernández tenían 22 y 27 años respectivamente. Fueron torturados en el Centro Clandestino de Detención y Tortura -CCDT- Automotores Orletti que operaba bajo el mando de la Operación Cóndor.

Cuba los buscó sin descanso por 36 años. En los años 2012 y 2013 aparecieron sus cuerpos dentro de tanques metálicos de 200 L rellenos de cemento, en la localidad de San Fernando, Buenos Aires.

El equipo Argentino de Antropología Forense -EAAF- identificó sus restos que fueron trasladados a Cuba donde recibieron el homenaje de su pueblo en Pinar del Río y Sancti Spíritus.

Dos agentes de la CIA participaron en las sesiones de tortura, Michael Townly que prestaba servicios para la DINA de Pinochet y el terrorista cubano americano Guillermo Novo Sampol.

En el año 2012 apareció en excavaciones de la Municipalidad de San Fernando el cuerpo de María Rosa Clemente de Cancere de 31 años, empleada de la embajada. María Rosa era maestra, trabajaba en la Escuela anexa a la Embajada donde estudiaban los niños de los diplomáticos cubanos. Fue secuestrada el 3 de agosto de 1976.

Entre agosto de 1976 y marzo de 1978 fueron secuestrados y desaparecidos 11 argentinos y algunos de sus familiares, que trabajaban o mantenían vínculo con la Embajada y la Oficina Comercial de Cuba en Buenos Aires.

Lorena -Chile

«Mi nombre es Lorena Pizarro Sierra. Desde el 11 de septiembre de 1973, mi familia vivió en la clandestinidad. Mis padres eran dirigentes del Partido Comunista y fueron perseguidos desde ese mismo día del golpe de estado cívico militar en Chile.

Para intentar aislarnos del horror, jugábamos a cambiarnos los nombres. Ellos se pusieron: Ulises y Ángela, sus segundos nombres. También cambiaron de fisionomía… Sabían que en cualquier momento podían ser secuestrados.

Cuando la persecución fue permanente nos pusieron al cuidado de familiares. El 15 de diciembre de 1976 desapareció mi papá Waldo Pizarro Molina. Yo tenía diez años de edad, mi hermana doce y mi hermano trece.

Waldo Pizarro Molina.

Mi mamá, Sola Sierra, tuvo la sabiduría de decirnos lo que pasaba desde el inicio. Nadie, merece sentir ese dolor… que interrumpe la niñez. Te destruye porque no logras dimensionar tanta maldad. Y no comprendes porqué nunca más supiste de ese papá que tanto amaste.

Yo imaginaba que mi papá estaba en una celda con una puerta de fierro sentado en una silla. Temía mucho que lo mataran. Una noche soñé que lo torturaban. Al despertar me di cuenta que ya no estaba en su celda. Aunque la evidencia era absoluta, tardé años en decir: mi papá está muerto.


Sola Sierra, esposa de Waldo, fundadora de la organización que nucleó a las madres, esposas e hijas de Desaparecidos.

Con la desaparición forzada se inicia una situación de mucho dolor, una etapa de persecución permanente. Desde la desaparición de mi papá, al nacimiento de mi primera hija transcurrieron casi 11 años, entonces mi mamá volvió a sonreír. En ese tiempo ella organizó la lucha por la verdad y justicia, dándole un sentido político.»

Escucha a Lorena en el enlace del Podcast

 
Lorena Pizarro Sierra.

La familia de Lorena tuvo que asentarse en un barrio alejado de la ciudad. El  juego que los padres propusieron a sus hijos de cambiarse los nombres era una forma de preservarlos de la dictadura de Pinochet, que recuerda a la gran película italiana “La vida es bella” en la que el protagonista inventa un juego para salvar a su hijo de los horrores del nazismo dentro de un campo de concentración. Chile también lo fue.

El recuerdo que tienen de su padre es que era un hombre moderno, respetuoso y de una inteligencia enorme.

Sola Sierra, madre de Lorena y sus hermanos organizó a las Madres, Esposas e Hijas de Detenidos y Detenidas Desaparecidos en una agrupación de la que fue su presidenta hasta julio de 1999. Donde se sentían acompañadas por personas que compartían el mismo dolor. Fuera de ese espacio no podían hablar de Desaparición porque sus vidas corrían peligro.

Allí conoció Lorena a su esposo, que fue preso político. Cuando nacieron sus hijas, Camila y  Vania asumieron criarlas con amor a la vida y con acciones que le dieran sentido a la lucha de sus abuelos. “Darnos el derecho de ser feliz es la acción más revolucionaria que podemos hacer” dice Lorena, presidenta de de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Chile (AFDD Chile).

Matilde –Uruguay

«Soy Matilde Severo Barreto, nací en Bella Unión departamento de Artigas, en Uruguay. Vengo de familia cañera, de luchas sindicales. Con la dictadura en Uruguay mis hermanos se refugiaron en Argentina. Y pronto, los identificaron con el Movimiento de Liberación Tupamaros. Fueron perseguidos y capturados.

El 20 de abril de 1978 a las dos de la madrugada, el ejército irrumpe la casa de mi hermana Marta Beatriz y su compañero Jorge Martínez. Hacía 45 días había dado a luz a Verónica. Los acompañaba Rosa Álvarez, tía de mi cuñado, para ayudarlos con la bebé. Con ellos también vivía Carlitos, el menor de nosotros, tenía 16 años de edad. Cuatro días después, el 24 de abril de 1978, capturaron a Ary, mi hermano mayor, y a su esposa Beatriz Anglet.

Se los llevaron encapuchados luego de saquear la casa. Sabemos que estuvieron recluidos en el Centro Clandestino de Detención Pozo de Quilmes. Testigos aseguran que los cinco familiares Severo Barreto estaban en malas condiciones y que la última vez que los vieron habían sido trasladados: eso significaba la muerte.

Rosa Álvarez fue liberada a los 19 días. La hija recién nacida de Marta fue entregada por los secuestradores a una vecina chilena, mi madre pudo recuperarla tres meses más tarde.

En el juicio el juez dijo a la señora que la tenía: ‘a usted le parece poco que a esta mujer le llevaron toda la familia y todavía le quiere sacar la única nieta que le dejaron’.

Vale la pena hablar, decir, demandar… Mi testimonio metió en la cárcel en 2007 a Gregorio Álvarez, jefe de la dictadura. No vamos a aflojar hasta saber ¿Dónde están?»

Escucha a Matilde en el enlace del Podcast

🇺🇾 Uruguay: https://bit.ly/38deHJH

Matilde con la foto de su hermano Carlos Severo Barreto en una Marcha del Silencio junto a sus hijos.

La desaparición de la familia Severo Barreto puso en evidencia la ejecución del Plan Cóndor en América Latina. El testimonio de Rosa Álvarez fue decisivo para demostrar la participación de las dictaduras uruguaya y argentina en el secuestro, tortura y desaparición de esta familia.

La periodista y escritora argentina Stella Calloni, la mayor investigadora sobre el tema, denuncia en su libro “Operación Cóndor. Pacto criminal” que fue diseñado desde Washington y se aplicó a través de la doctrina de Seguridad Nacional de los Estados Unidos con el apoyo de las dictaduras de Chile, Argentina y Paraguay.

En los años 90 se encontraron en Paraguay los archivos del terror que documentan la articulación coordinada entre los servicios de inteligencia de las dictaduras de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay para el exterminio de militantes y dirigentes políticos latinoamericanos. La contrarrevolución cubana y los servicios secretos de Francia en la década de los años 70, fueron parte de esta organización clandestina que puso en práctica el Terrorismo de Estado con la anuencia y participación permanente de Estados Unidos.

Matilde integra Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos. Han pasado 43 años y seguirá exigiendo justicia hasta encontrarlos.

Mariana Chutá – Guatemala

En busca de Ismael, una historia de tantas

“-¿Tu esposo cómo se llama?.

Ismael Asijtuj Oxi, es un señor blanco, gordo, alto.

-Se fue.

-Hay otro señor que es Siriac Asijtuj, un señor delgado…

-Se fue.

-Otros es bajito, moreno… Se llama Maximiliano Asijtuj

-También se fue.

-Y el menor, que se llama Panchito.

-Él, llorando se fue.”

Así fue la última conversación en la que Mariana Chutá supo de Ismael, su esposo. Habían pasado semanas desde su secuestro y el de otros familiares. Junto a otras mujeres había acudido cada día al campamento del ejército donde supuestamente los mantenían. Querían saber de ellos, reclamar su liberación. Un militar se compadeció de sus constantes viajes y le dijo que ya no estaban. Se habían ido. Cuatro décadas después siguen sin regresar.

El 27 de marzo de 1984, a las seis de la mañana, un grupo de militares irrumpió en la casa de Ismael Asijtuj Oxi y Mariana Chutá. Eran tiempos difíciles en Guatemala. Desde los años 70 la guerra azotaba al país. Los movimientos sindicales, campesinos y de pueblos originarios -más organizados que nunca- reclamaban sus derechos a través de la movilización, las protestas y las huelgas. Más de cincuenta mil personas fueron secuestradas por el ejército. La mayoría no apareció.

“Llegaron los ejércitos, dieron los buenos días y dijeron que solo venían a preguntar el nombre de mi esposo. Él les dijo cuál era. Entonces, le pidieron que los acompañara, que solo le harían algunas preguntas y luego regresaría a la casa. Ellos mismos le ataron las dos manos a la espalda y lo llevaron a los bajos del cerro, a la orilla de un río que llamamos Teculchillá. Fueron secuestrados cuatro hombres en la misma hora, todos de la familia”, cuenta Mariana.

Junto a otras mujeres, fue hacia el río, al sitio donde concentraron a Ismael y a los otros hombres atados. Querían saber por qué se los llevaban, cuál era el motivo, qué habían hecho.

“Me dijeron: ´´Señora, váyase a su casa. Porque si no te lo vamos a matar aquí«. Cuando llegamos a la mitad del camino, nos balearon, echando chorros de balas”.

Un par de horas después se dirigieron al Destacamento del Ejército hacia donde los habían trasladado. “A mitad de camino, una señora nos dijo que teníamos que apurarnos, porque nuestros esposos ya habían llegado allá. Estábamos en el medio del campo, cerca del pueblo, pero no había carros. Así que tuvimos que caminar cuatro kilómetros”.

Al llegar, les dijeron que allí no podían entrar. Les dieron varias versiones: que no habían llevado a ningún detenido, que estaban en el lugar equivocado, que no tenían nada que hacer allí. No se rindieron.

“Empezamos a viajar todos los días. Regresamos varias veces, llevamos a nuestros hijos, que eran muy pequeñitos. Yo tenía una de tres años, otra de un año y esperaba la tercera nena. Llegábamos a las siete de la mañana al Destacamento, con hambre, no teníamos dinero. No nos atendían, nos decían que nuestros esposos nos habían abandonado, que se habían ido con otras mujeres, que estaban muertos, que no sabían nada”.

Varias semanas después, un militar se compadeció de ellas. “Le dio pena que estuviéramos viajando todos los días, porque allí ya no estaban nuestros familiares, se habían ido. Llegaron el martes 27 de marzo al Destacamento y el jueves se fueron. A las 11 de la noche llegó un carro oscuro y se fueron”.  No supo más.

Mariana se reinventó: aprendió a leer, sacó adelante a sus hijas, se formó como Promotora de Salud. Pero nunca detuvo la búsqueda de Ismael y sus otros seres queridos. Cuarenta años después, siguen desaparecidos.

Escucha el Podcast de Mariana Chutá en este enlace

 

“Las mujeres han sido las encargadas de liderar las búsquedas de personas desaparecidas durante la guerra en Guatemala”. Dice en su ensayo Katia Orantes periodista e investigadora guatemalteca.

“Ellas se han dejado las fuerzas, el tiempo y la vida en encontrar a sus esposos, padres e hijos durante las últimas décadas”.

Las historias de alguna de estas mujeres aparecen aquí.

Cuando íbamos al Palacio Nacional llevábamos piedras en nuestras bolsas y le dábamos golpes al piso con la esperanza de que si nuestros familiares estaban detenidos en los sótanos nos escucharan y supieran que los estábamos buscando”

 Aura Elena Farfán

La búsqueda de las víctimas de desaparición forzada durante el conflicto armado en Guatemala ha sido un camino recorrido principalmente por mujeres. Ellas han entregado su vida para intentar encontrar a sus hijos, padres, hermanos, esposos. Buscarlos ha supuesto ver cuerpos destrozados, a la espera de que alguno de los cadáveres sin identificar fuera el de su familiar, con el riesgo constante de ser ellas las siguientes desaparecidas.

Las búsquedas en Guatemala empezaron con “Los 28 desaparecidos”. Aunque es conocido con este nombre, fueron 35 las personas desaparecidas entre el 2 y el 5 de marzo de 1966, en el oriente y el sur de Guatemala.

Raúl Figueroa Sarti, escritor, editor asegura que las familias de estas personas y la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de la Universidad San Carlos de Guatemala (Usac) presentaron desde entonces más de 500 Recursos de Exhibición Personal o Habeas Corpus y no tuvieron respuesta de las autoridades.

La Comisión para el Esclarecimiento Histórico estableció que durante el conflicto armado en Guatemala 45 mil personas fueron víctimas de desaparición forzada.

Uno de los primeros registros de organizaciones de búsqueda se tiene a principios de los años setenta. Familiares de 17 personas desaparecidas formaron el Comité de Familiares de Desaparecidos y solicitaron de forma colectiva al Ministerio de Gobernación información sobre el paradero de sus familiares.

Juanita Loza, una de sus representantes era madre del periodista desaparecido Juan Luis Molina Loza. El Archivo Histórico de la Policía Nacional guarda el registro de denuncias, recursos de exhibición personal, cartas a las autoridades y de todas las respuestas negativas que recibieron los familiares.

Juanita Loza.

En su desesperación por encontrar a su hijo, el 9 de marzo de 1971, después de pasar muchas noches sin dormir, Juanita Loza decidió que tenía que hacer algoSin decir nada a nadie, escribió un cartel en una cartulina que apoyaba en su barbilla y que llegaba hasta la cintura y caminó hacia el Parque Central de Ciudad de Guatemala.

Silenciosa y decidida, se plantó delante del Palacio Nacional y desplegó su cartel. “Soy la madre del Lic. Infieri Juan Luis Molina Loza, hoy entro en ayuno permanente hasta que el gobierno ponga interés en que mi hijo aparezca, Marzo 9 de 1971”, decía el letrero.

Pocas horas más tarde, agentes de la Policía Nacional le arrancaron el cartel de las manos. Fue capturada, acusada de estar “loca”. La llevaron al Hospital Neuropsiquiátrico Miguel M. Molina, en la zona 7 de Ciudad de Guatemala. Ella misma era voluntaria en ese hospital. El médico que la recibió dijo a los oficiales: “Si esta señora está loca, yo estoy más loco, así es que pueden encerrarme a mí también”.

Doña Juanita no se cansó de buscar a su hijo. Tampoco tuvo respuesta de las autoridades.

***

A principios de los años ochenta, la violencia se recrudeció en Guatemala y las desapariciones forzadas fueron cada vez más recurrentes.En las comunidades, las mujeres empezaron a organizarse para buscar a sus familiares.En Ciudad de Guatemala, la sede de la Catedral Metropolitana fue el punto de reunión. Antes, las personas se veían en las morgues, en hospitales. La mayoría eran mujeres. Muchas de ellas, 40 años después, continúan la búsqueda de sus desaparecidos.

Otras sufrieron consecuencias graves. María del Rosario Godoy de Cuevas vivía en Ciudad de Guatemala. Tenía 24 años y era dirigente del Grupo de Apoyo Mutuo GAM. Durante la búsqueda de su esposo, Ernesto Cuevas Molina, fue asesinada junto a su hermano, Maynor René, de 21 años, y su hijo, Augusto Rafael. El niño tenía dos años.

Los tres encontrados en el vehículo de Rosario, con señales de violencia que no coincidían con un accidente de tráfico. Desde la desaparición de Ernesto Cuevas Molina, el 15 de mayo de 1984, hasta que la mataron, María del Rosario no dejó de buscarlo.

***

Blanca Rosa Quiroa López tiene 75 años y lleva 36 buscando a sus familiares desaparecidos. Son seis en total. Entre ellos, su hijo Oscar David Hernández Quiroa. Era Bombero y desapareció en la capital de Guatemala el 23 de febrero de 1984. Blanquita, como la conocen, se dejó sus rodillas y parte de su vida en la búsqueda no sólo de sus familiares, sino de miles de guatemaltecos, víctimas de desaparición forzada. Es una de las fundadoras del Grupo de Apoyo Mutuo y de la Asociación de Familiares de Detenidos de Guatemala (Famdegua).

Blanca Rosa Quiroa López.

El día que se lo llevaron, empezamos a buscar en hospitales, sanatorios privados, en las cárceles, en la morgue. Al día siguiente fuimos a poner la denuncia al Departamento de Investigaciones Técnicas (de la Policía Nacional). Un hombre nos preguntó a qué íbamos y le mostramos la foto de Oscar. Él, con tono irónico, dijo: ‘Ahhh es el bomberito’, y comentó que la G-2 se lo había llevado”, cuenta Blanca.

La mujer recuerda cómo, acompañada de la foto de su hijo, buscaba en las cárceles y en los cuerpos de bomberos. En todos dejaba una foto esperando que alguien lo reconociera: “Buscaba por todos lados, de lunes a viernes. Pasé casi cuatro meses sin dormir, porque en la noche cocía frijol, lavaba, hacía limpieza, planchaba y al día siguiente salía a las cinco de la mañana”. “Mi esposo me decía: ‘No vaya, ya no vaya’, pero era una misión, era una angustia terrible, y era todos los días. Yo llegué a pesar 85 libras en ese tiempo”.  

Blanca dice que “buscando, fue que empezamos a conocernos con otros familiares, con algunas personas nos encontrábamos todos los días. Al principio sólo nos mirábamos, no decíamos nada, ninguno hablábamos por temor”. Empezaron a reunirse en la Catedral, en donde se hacía una misa al mes por los desaparecidos, y poco a poco se organizaron. Primero en el GAM. Luego crearon Famdegua.  

Blanquita nunca abandonó la búsqueda de su hijo. Ella y Aura Elena Farfán —quien inició la búsqueda de su hermano Ruben Amilcar Farfán en 1984—, investigaron desde Famdegua otros casos de familiares que se acercaron a ellas y les contaron su historia.

Uno de estos casos fue el de la masacre de Las Dos Erres. Luego de la investigación, lograron realizar la exhumación y llevar a juicio a los responsables, que fueron condenados a un total de 6.030 años de prisión por las 201 muertes. En el proceso también lograron ubicar a varios niños que habían sido robados durante la masacre.

La desaparición forzada es uno de los crímenes más horrendos sobre la tierra. Cuando una persona muere, siempre es doloroso, y aunque sea de forma violenta, uno puede enterrarlo, pero con la desaparición no. No están entre los vivos y tampoco entre los muertos. Es un ciclo de vida que no terminó. Todos estaban sanos. El duelo continúa porque no lo hemos encontrado, ni entre los vivos ni entre los muertos”, dice Blanquita.

En Comalapa, Rosalina Tuyuc iniciaba la búsqueda de sus familiares. Cuenta cómo se involucró: “Mi camino para la búsqueda de los detenidos desaparecidos comienza a partir de la desaparición de mi padre, Francisco Javier Tuyuc. Él fue secuestrado y desaparecido por los militares en el 82. Luego la desaparición forzada de mi esposo Rolando Gómez Zots, en el 84. Desde ese entonces, iniciamos con la esperanza de encontrarlos en algún lugar, porque no es posible que hayan desaparecido de la faz de la tierra, al menos que los hayan tirado en el mar”.

Rosalina Tuyuc.

Durante el proceso de búsqueda, se creó el Comité Nacional de Viudas de Guatemala (Conavigua). Rosalina narra cómo empezaron el trabajo de exhumación en cementerios clandestinos: Al principio, con el apoyo de antropólogos de Estados Unidos, de Argentina y Chile, para que nos ayudaron a hacer las exhumaciones”.

“En ese entonces vino a Guatemala el doctor Clyde Snow (creador de los equipos de Antropólogos Forenses de América Latina) y creó el primer equipo de antropólogos forenses de Guatemala. Ahí surge el deseo de muchas mujeres para localizar a los familiares desaparecidos y así es como yo me empiezo a involucrar en este trabajo”.

“Me desplacé hacia la ciudad a raíz de todas las muertes, ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones que había en Comalapa, y aquí en la ciudad desapareció mi esposo. Empecé a buscarlo en hospitales, con los bomberos, la Policía”, dice Rosalina.

Cuando supo de la desaparición de su padre, pensó que estaría en el antiguo Destacamento Militar de San Juan Comalapa en Chimaltenango. A pesar de que consiguieron hacer la exhumación con el apoyo de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG), Rosalina dice que “lastimosamente no encontramos a mi padre, pero se encontraron más de 200 osamentas. Tenía la esperanza de encontrarlo. Con cada fosa que se abría, abría una esperanza y con cada fosa que se cerraba, se cerraba otra vez esa esperanza. Y así han transcurrido todos estos años, con la esperanza de encontrar a los desaparecidos. Dicen que el tiempo todo lo borra. Para nosotros no, yo creo que el tiempo nunca borra”.

Rosalina señala que en Conavigua han trabajado más de 100 fosas clandestinas. Las más grandes han sido los antiguos Destacamentos Militares de Zacualpa, San José Poaquil, Comalapa y San Pedro Jocopilas.

Flavio Montufar, quien fue parte del Equipo de Antropología Forense de Guatemala, el primer equipo de antropólogos promovido por el doctor Clyde Snow, recuerda que la primera exhumación que realizaron fue la del esposo de María López. “El nombre del esposo no lo recuerdo. Él era Ajq´ij, o sacerdote maya, y vivía en el cantón San José Pachó, en la aldea Lemoa, en Santa Cruz del Quiché. Su don era comunicarse a través del tambor”.

Doña María empezó a tener sueños en los que su esposo, tocando su tambor, le decía a ella que lo buscara. A través de la iglesia, la contactaron con Conavigua y al mismo tiempo logró ganarse la confianza de algunos patrulleros que le dijeron dónde podía estar”. Aunque no lograron identificar al esposo de María, su perseverancia y determinación fue lo que llevó a realizar esta primera exhumación, en la que recuperaron los restos de 25 personas en cinco fosas.

Relata Flavio, que la violencia aumentó en junio de 1981. “Uno de los aspectos que me llamó la atención fue la creatividad y cómo las mujeres empezaron a prepararse para lo peor. Ellas empezaron a bordar sus rebozos. Muy escondido bordaban su nombre entre todas las figuras. También bordaban fajas con hebilla de cincho con los nombres de sus esposos. A veces aparecían cuerpos de mujeres no identificadas y este nombre podía servir después para una identificación oficial”.

Las mujeres se involucraban desde la búsqueda de ubicación de las fosas. Las que tenían familiares estaban durante toda la exhumación y aportaban detalles sin miedo. Ellas no ocultaban nada. Los hombres eran más cautelosos para dar información. Ellas ayudaban a encontrar las fosas, llevaban comida para los arqueólogos y acompañaban durante todo el proceso de exhumaciones”, dice Flavio.

Mayarí de León, hija del poeta guatemalteco Luis de León, nombre literario de José Luis de León Díaz, tenía 17 años cuando su padre desapareció el 15 de mayo de 1984. “Yo no estaba en Guatemala cuando mi papá desapareció, pero mi mamá se movilizó a presentar un Recurso de Exhibición. Lo buscó en todos lados: cementerios, morgues, hospitales. Ella fue quien realizó la búsqueda”. Mayarí se ha encargado de mantener vivo el legado de su padre.

Mayarí de León, hija del poeta guatemalteco Luis de Lión.

Transformó su casa en la Casa Museo Luis de León, en San Juan del Obispo, en el departamento de Sacatepéquez. Ahí enseña a las niñas y niños parte de la vida y el legado del poeta.

Antes  de la pandemia de COVID-19, las tardes en la casa museo se transformaban en una escuela en donde corrían decenas de niñas y niños que recibían talleres de música, literatura y pintura.

***

La lista de mujeres que han dedicado su vida a la búsqueda de personas desaparecidas en Guatemala es tan larga como la de los 45 mil desaparecidos. Mujeres como Blanca, Juana, Aura Elena, María del Rosario, Rosalina, Mayarí. Como Emma Theissen, Sara Poroj, Maria Emilia García o Marylena Bustamante. Muchas de ellas ya no están y cientos continúan con la esperanza de encontrar a sus familiares.

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En septiembre del 2019 Estela Carlotto presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, visitó Pueblo de Dios. Con sus 88 años, Estela llegó a Guatemala a principios de agosto, invitada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), con una agenda repleta de compromisos y reuniones con organizaciones relacionadas con la memoria y la búsqueda de desaparecidos de Guatemala. Estela se reunió día tras día, con personas que buscan a sus hijos, a sus nietos robados, pero también a sus padres, abuelos, tíos y primos desaparecidos por el Ejército durante la guerra.

Estela Carlotto presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo en Guatemala.

El CICR organizó la expedición, con periodistas y organizaciones, que llevó a De Carlotto al encuentro con los vecinos de una comunidad creada por el dolor.

Francesco Panetta, director de comunicación del CIRC explica que “la decisión de traer a una representante de las Abuelas de la Plaza de Mayo respondió a la necesidad de visibilizar una realidad que lamentablemente es desconocida para muchos. Que en Guatemala existe un número enorme de familiares de personas desaparecidas a lo largo del conflicto armado que todavía no han recibido respuesta del paradero de sus seres queridos”. Panetta explica que la idea es que alguien de una organización con un peso tan grande a nivel internacional  como De Carlotto, que “ha logrado posicionarse y tener una voz muy fuerte”, pueda servir para lograr lo mismo en Guatemala.

Guatemala es el país de Latinoamérica con mayor número de desaparecidos de un conflicto armado. Claro, es el segundo después de Colombia, pero si se considera la densidad poblacional y el lapso de tiempo en el que los desaparecieron, se puede decir que es el mayor país”, recuerda Panetta. El miembro del CIRC da algunos datos: “De la estimación de 45 mil desaparecidos, alrededor de 5 mil han sido encontrados. De estos, unos 4 mil fueron encontrados por organizaciones forenses. Obviamente hablamos de fallecidos. Y unos 900 encontrados en vida y reunificados. Estamos hablando de niñez desaparecida. Solo el año pasado fueron 45. Son unos hallazgos increíbles que muchas veces pasan desapercibidos”.

Junto con el CICR, la Liga Guatemalteca para la Higiene Mental —una de las organizaciones que trabajan por reencontrar a desaparecidos durante la guerra en Guatemala— trabajó en la gestión de algunos de los encuentros con De Carlotto.

Pueblo de Dios se eligió por lo emblemático de su historia —esa comunidad creada de la violencia— y porque, para la organización, explica Marco Antonio Garavito, su director, Pueblo de Dios “es el punto de convergencia” de los casi 40 casos de familiares que buscan a sus desaparecidos en la zona de San Martín Jilotepeque”.

Pueblo de Dios está escondido, entre  montañas. No aparece en ningún mapa, ni en los registros de las instituciones de Gobierno. Está en el municipio de San Martín Jilotepeque, en el departamento de Chimaltenango. Para llegar, se debe cruzar la cabecera, salir de la carretera asfaltada y avanzar unos diez minutos —si se cuenta con un buen vehículo— entre el traqueteo de los baches y la polvareda que se levanta en un camino de terracería.

Pueblo de Dios nació en uno de los años más cruentos de  la guerra, en 1983. Después de perder a sus esposos —algunos asesinados cerca de sus viviendas, otros desaparecidos y nunca encontrados— varias mujeres se vieron obligadas a escapar de sus casas para salvar la vida.

Huyeron de aldeas más o menos cercanas, de San Martín Jilotepeque. Acompañadas de un sacerdote, que las ayudó a gestionar unos terrenos, llegaron a un lugar llamado Tenamit Ajab. Levantaron casas de adobe y lámina a lo largo de un cerro y edificaron una iglesia en lo alto. Después, con el tiempo, llegaron otras personas. Algunas, también obligadas por la guerra. Otras, solo necesitaban un sitio donde vivir. Hoy, según los cálculos de los vecinos, unas 300 personas habitan el lugar.

Un  mural de unos 30 metros de largo da la bienvenida a la entrada de la comunidad: “¡Quemaron nuestro tronco, cortaron nuestras ramas, se llevaron nuestros frutos, pero no pudieron arrancar nuestras raíces! Colonia Pueblo de Dios.

El miércoles 7 de agosto de 2919, fue día de fiesta. El suelo del salón comunal de Pueblo de Dios se cubrió  de hojas de pino. Un brasero, expelía el humo blanco espeso del incienso. Buena parte de la comunidad y algunos miembros de organizaciones no gubernamentales, unas 50 personas en total, se reunieron adentro, bajo el techo de lámina.

Al fondo del salón, sonriente, descansa sentada una mujer de pelo blanco. Su bastón se apoya en la pared. Saluda a toda persona que entra. Es Estela de Carlotto. Su nombre es bien conocido en Argentina, en donde la mujer es un símbolo de la lucha contra su última dictadura y los crímenes de ésta. Estela de Carlotto es la presidenta de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo, la organización creada en 1977 (un año después del inicio de la dictadura) con el fin de buscar a las niñas y niños robados en esa época por el mismo gobierno militar.

 “Muy buenos días, queridos amigos. Me paro porque soy docente, he sido maestra y no puedo hablar si no estoy mirándolos, reconociéndolos” dice Estela.

“Hace 42 años que estamos caminando. Y vamos a seguir caminando mientras tengamos vida, lucidez. Voy a cumplir 89 años, uso bastón, pero el bastón no me impide caminar. Mientras mi cerebro funcione, mi corazón lata por esta lucha, voy a seguir buscando lo que falta. Treinta mil desaparecidos”.

“Desaparecidos. El término, hoy reconocido y utilizado en multitud de países, no existía ni Argentina ni en otros países —aunque, claro, sí existieran desaparecidos—hasta que se comenzó a utilizar en la década de los ochenta, para hablar de esas personas a las que la dictadura argentina había desaparecido”.

Latinoamérica fue víctima de dictaduras o gobiernos asesinos, que en vez de defender a su pueblo como le corresponde por ley, los victimizaron, los destruyeron, los mataron. Les quitaron todo lo que podía ser su felicidad, que era nada más y nada menos que vivir en paz”. Estela da una clase de historia y Pueblo de Dios escucha un relato en el que las vecinas y vecinos se reconocen en la misma lucha por encontrar a los desaparecidos y a los niños, hoy hombres y mujeres a los que también robaron su identidad.

Es necesario que el mundo conozca los horrores vividos por el pueblo de Guatemala y se exija verdad y justicia.

[Lee también: La Plaza de Mayo llega a Pueblo de Dios]    

Candelaria – Colombia

El porvenir se forja con ideas, trabajo y mucha, mucha lucha muchacho!!»

Pedro Movilla

«Mi nombre es Candelaria Nurys Vergara, esposa de Pedro Julio Movilla Galarcio, desaparecido el 13 de mayo de 1993, mientras llevaba a nuestra hija más pequeña a su escuela. La avenida Primero de Mayo con 68, en la ciudad de Bogotá, fue el último sitio donde supimos que estuvo. Desde esa noche comenzó la angustia cuando ninguno de los dos aparecía. Afortunadamente, una vecina había recogido a la niña, pero de Pedro nunca más tuvimos noticias.  La denuncia la hemos hecho en la Fiscalía, en la Procuraduría, en la Defensoría del Pueblo, fuimos a Medicina Legal y a muchos sitios durante estos años tal como consta en el expediente el Doctor Reinaldo Villalba, abogado de Derechos Humanos del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo –Cajar-  que, desde ese momento, acompaña nuestro caso.

Los principales responsables de la desaparición de Pedro son las Fuerzas Militares de Colombia, incluso encontramos en sus archivos cómo lo seguían por ser considerado un insurgente. Su único delito era no estar de acuerdo con la institucionalidad por todas las arbitrariedades y la violación de Derechos Humanos que se cometen en este país.

En Colombia no se ha dado ningún avance, por eso acudimos a las instancias internacionales como  la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –CIDH- y en este momento el proceso está en la Corte Interamericana.

¿Qué cómo recordamos nosotros a Pedro? Con mucho amor. Fue una persona que quería mucho a nuestros hijos y a mí. Nos dejó llenos de amor. Era una persona maravillosa.»

Escucha aquí a Candelaria en el Podcast de @MujeresAlSur

🇨🇴 Colombia:  https://bit.ly/3ydAUlj

Las voces de sus hijos:

“Gracia infinitas,

Es el resultado de un gran trabajo de resistencia contra el olvido y contra la impunidad y en pro de la búsqueda de la verdad. Agradecida con el Colectivo de abogados  y con mi madre amada, quienes siguen adelante con la exigencia de que el Estado diga que hicieron con nuestro padre Pedro Julio Novilla.

Cada vez que veo su rostro en un recuadro, en un mural, en un periódico, honro su vida y su decisión de creer y buscar una sociedad justa. Y el corazón me palpita de emoción porque sé que vive en cada uno de los que lo recordamos; vive en cada uno de los que lo retratamos; vive en cada uno de los que llevamos su rostro en un recuadro, en una camiseta a cada lugar, a cada marcha; vive en cada uno de los que entonamos su nombre en una canción, en una poesía, en una obra de teatro, en un documental, en una noticia para el periódico; y su lucha vive en cada uno de los que han escrito su nombre, su historia y su vida en expedientes judiciales para que la pregunta de ¿Dónde está Pedro Movilla? transcienda más allá del miedo y logren que su voz y su rostro no se pierda en el silencio de la impunidad.

Gracias infinitas, gracias madre mía y compañera de Pedro Julio Movilla Galarcio, por encontrar y mantenerte al lado de todas las personas que hacen posible que lo recordemos y que sigamos exigiendo justicia”.

Jenny Movilla

“Mi padre era un hombre que no descansada, ni se cansaba de lucha por su proyecto de país. Dedicó cada minuto de su vida a la lucha por un proyecto socialista de nación y eso le tomaba mucho tiempo. El mayor atributo que tenía mi padre era el amor su gente. Y de ese amor derivan sus otras virtudes: su honestidad, entrega y su valentía, su confianza en la victoria fina. Resumiendo todo eso en una palabra hermosa que lo define ¡era un revolucionario verdadero!»

Carlos Julio Movilla

Pedro Movilla era militante del Partido Comunista Marxista Leninista de Colombia –PCML-, sindicalista y líder popular. De gran formación política y cultural, escribía cuentos que hoy son parte de canciones y obras de teatro. Su teléfono estaba intervenido por los organismos de seguridad que lo seguían de forma permanente. Fue interceptado por paramilitares que lo detienen y desaparecen.

Tenía 41 años y era padre de tres hijos. Para su esposa Candelaria la búsqueda de la verdad ha sido también reconstruir la memoria de Pedro como ser humano y conocer en mayor profundidad su compromiso político. Había muchos aspectos que no se conocían sobre él, los cuentos que escribió, las ciudades a las que fue  por sus actividades, los sindicatos con los que trabajó.

Omar García Velázquez – México

«Soy uno de los sobrevivientes del caso Ayotzinapa. Recuerdo el 26 de septiembre de 2014 clarito, como si fuera ayer. Nunca olvidaré la parte que me tocó vivir. Yo no iba en los camiones en los que desaparecieron mis 43 amigos, pero estuve en el grupo de estudiantes que auxiliaron a quienes estaban siendo atacados en Iguala.

Lo primero que supimos es que a uno de los jóvenes, Aldo Gutiérrez Solano, una bala le atravesó la cabeza cuando policías y miembros de un cártel atacaron y secuestraron a los 43 normalistas en esa ciudad mexicana, en el Estado de Guerrero. Desde entonces él está en coma.

Unos 30 chavos nos movilizamos y fuimos hacia Iguala para ofrecer una rueda de prensa y explicar lo que estaba sucediendo con nuestros compañeros.

Allí los militares volvieron a atacarnos a balazos y mataron a dos compañeros más. Todos los demás tuvimos que huir, brincar cercas y correr por calles y puentes hacia el bosque.

Huí junto con otros 25 colegas hacia una clínica para pedir auxilio, ya que varios estaban heridos. Uno ellos recibió un impacto de bala en la cara que le destrozó la mandíbula superior.

Y hasta allí llegó la policía a amenazarnos otra vez. Nos dejaron tranquilos luego de que un oficial recibiera lo que pareció ser una “llamada importante”.

Siete años después de aquella noche terrible, las familias y amigos de los 43 estudiantes  de Ayotzinapa, como los de otros miles que llevan años y décadas sin paradero conocido, no perdemos la esperanza de encontrarlos.

En 2014 se hablada de 23 mil personas desaparecidas en México. Hoy las cifras ascienden a 90 mil de hombres, mujeres y migrantes que no han vuelto a casa.

A pesar de esta crisis de derechos humanos, las familias no perdemos la esperanza de encontrar la verdad y la justicia.»

Escucha el Podcast de Omar García Velázquez 

🇲🇽  México: https://bit.ly/3gGxnpN

Omar García Velázquez, sobreviviente del caso Ayotzinapa.

No habrá impunidad

Con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador comenzó a vislumbrarse la posibilidad real de encontrar a los 43 alumnos de la “Normal Rural Isidro Burgos”.

En un comunicado emitido el 3 de diciembre de 2018 el presidente de México expresó: “Todas las dependencias del gobierno federal se pondrán a disposición de la investigación”.

Presidente Andrés Manuel López Obrador firma decreto para conocer la verdad sobre el caso Ayotzinapa.

En el Comunicado de Prensa 007 de la Presidencia de la República se estableció:

  • Tengan confianza, no le debo nada a ningún grupo de interés creado
  • Les aseguro que no habrá impunidad, ni en este caso, ni en ningún otro
  • Llegar a la verdad y hacer justicia no debilita las instituciones, las fortalece
  • Es el inicio de una política de Estado que pone en el centro a las víctimas

Con la firma del Decreto Presidencial para el Acceso a la Verdad en el caso Ayotzinapa, la nueva administración federal garantiza a madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal Rural “Isidro Burgos” que no habrá impunidad, trabas ni obstáculos para llegar a la verdad y hacer justicia.

Al encabezar la firma del decreto, el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló: “Con este decreto se ordena a todo el gobierno, en lo que corresponde el poder Ejecutivo, para que se preste todo el apoyo a ustedes, a la comisión que se va a integrar, para llegar a la verdad. Todo el gobierno va a ayudar en este propósito y les aseguro que no habrá impunidad, ni en este caso tan triste, doloroso, ni en ningún otro”.

No existirá ninguna traba u obstáculo en el desarrollo de las diligencias que estarán a cargo de la Comisión de la Verdad, misma que contará con amplias facultades: “Llegar a la verdad y hacer justicia no debilita a las instituciones, las fortalece.

Lo de los testigos es algo muy importante, garantizarles protección para que den a conocer con libertad todo lo que saben y llegar al fondo del asunto, que se esclarezca todo lo que sucedió, que se llegue a la verdad y que haya justicia”.

La Procuraduría General de la República (PGR) o, en su caso, la nueva Fiscalía General, es la encargada de constituir la Comisión de la Verdad, “pero vamos a estar nosotros pendientes, no nos vamos a lavar las manos. Habrá respeto a la autonomía, pero es un asunto de Estado, un asunto que nos importa mucho a todos los mexicanos, por eso cuenten con todo nuestro apoyo”.

Es el inicio de una política de Estado que pone en el centro de atención a las víctimas

El decreto  publicado  el 4 de diciembre de 2018 establece la creación de la Comisión de la Verdad, conformada por integrantes del gabinete del gobierno federal, así como madres y padres de los jóvenes desaparecidos y expertos. Trabajará de manera autónoma bajo la coordinación de la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, a cargo de Alejandro Encinas Rodríguez, quien señaló que este caso es “una de las más graves violaciones a los derechos humanos en la historia de nuestro país”.

Encinas informó que serán retomadas investigaciones de organismos de derechos humanos; del Alto Comisionado de Naciones Unidas; del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), así como la investigación trunca de la Procuraduría General de la República (PGR) de la administración anterior.

Se dará la instrucción a todas las dependencias del Ejecutivo federal para que faciliten la información que les sea requerida y que no se podrá clasificar como reservada la que tenga relación con violaciones a los derechos humanos o que obstruya la persecución de delitos.

Descarga Decreto DECRETO_AYOTZINAPA_versión DO

Descarga comunicado 007 AMLO Decreto Ayotzinapa, 03dic18

https://www.gob.mx/presidencia/prensa/caso-de-los-43-es-asunto-de-estado-no-habra-impunidad-advierte-lopez-obrador-al-firmar-decreto-para-acceso-a-la-verdad-en-caso-ayotzinapa

Aparecen sus restos

Los restos  óseos de Jhosivani Guerrero fueron identificados el 7 de julio de 2021 por las autoridades de México, en  Barranca de la Carnicería, Cocula, Guerrero. Suman sólo tres hasta ahora las víctimas identificadas. Siete años después de aquella masacre se desconoce el lugar donde se encuentran los otros 40 estudiantes, desaparecidos el 26 y 27 de septiembre de 2014.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se reunió en el Palacio Nacional, con los familiares de los 43 estudiantes normalistas. Junto a AMLO se encontraban Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación y  el Titular de la Unidad para el caso Ayotzinapa de la Fiscalía General Ómar Gómez Trejo.

 “La familia se enteró de la identificación a través de los funcionarios encargados de la investigación, no por los medios«, expresó Trejo, que envió su solidaridad a los padres y hermanos de Rodríguez Telumbre.

«Al resto de las familias de los 43 estudiantes desaparecidos y a los compañeros de Cristian les ratifico que mi compromiso moral, personal y profesional es con ustedes«.

Fiscalía General de la Republica Mensaje a los medios:

Vidulfo Rosales abogado de las familias de las 43 estudiantes informó en una rueda de prensa el hallazgo de los nuevos restos oseos.

El abogado que representa a los familiares explicó que para identificarlos trabajó un equipo del laboratorio de genética de la Universidad de Innsbruck, en Austria, que colabora en la investigación. Ellos identificaron una vértebra del joven estudiante Jhosivani Guerrero.

“Los restos son contundentes, son restos que como ustedes saben habían sido mandados a Innsbruck y que fueron hallados en la ‘Barranca de la Carnicería’, en un periodo de búsqueda que tuvo ocasión de noviembre de 2019 a la fecha, que se han estado realizando búsquedas y producto de esas búsquedas se encontraron esos hallazgos”,

Tres son los estudiantes identificados desde 2014, dos de ellos en el Gobierno de López Obrador que desde que llegó al poder en 2018 ordenó la investigación exhaustiva del caso hasta encontrarlos y enjuiciar a los responsables.

Los jóvenes identificados son: Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, 19 de junio de 2020, Jhosivani Guerrero 7 de julio de 2021, ambos identificados por el equipo del laboratorio de genética de la Universidad de Innsbruck y confirmados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, y Alexander Mora cuyos restos son los únicos encontrados en octubre de 2014 en el río San Juan.

Identifican restos de uno de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa

Cae la versión del gobierno de Peña Nieto

Durante cinco años el expresidente Enrique Peña Nieto sostuvo el relato  que los estudiantes fueron detenidos por policías municipales y entregados al cártel Guerreros Unidos, y que este grupo fue  el que asesinó e incineró a los jóvenes en el basurero del municipio  de Cocula, y que los restos fueron arrojados al río San Juan.

Esa narrativa negaba  la posibilidad de hallar con vida a los jóvenes y llevar a juicio a los verdaderos responsables de los 43 estudiantes desaparecidos y quitaba toda la responsabilidad del Estado, fue sostenida por el expresidente hasta el fin de su gobierno.

El Equipo Argentino de Antropología Forense y el grupo de expertos de la Organización de Estados Americanos en México aseguraron que el basurero de Cocula no tenía la capacidad para una hoguera de semejante magnitud, para incinerar los cuerpos de 43 personas.

Los familiares de los estudiantes,  la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) corroboraron también que los cuerpos no pudieron ser quemados en ese lugar.

Lo que Peña Nieto llamó la “verdad histórica” se cayó a pedazos con el hallazgo de los restos de los jóvenes Christian Alfonso Rodríguez Telumbre y Jhosivani Guerrero durante el actual gobierno de López Obrador. No fueron incinerados en el basurero de Cocula ni arrojados al río San Juan.

La versión de Peña Nieto no fue la “verdad histórica” sino la mentira del encubrimiento, la impunidad y el pacto de silencio con los verdaderos responsables de la detención y desaparición de 43 jóvenes cuyos sueños eran ser maestros. Se le negó a sus madres, padres y familiares recuperar a sus hijos. Se ocultó la verdad a todo el pueblo mexicano y la comunidad internacional y se negó toda posibilidad de verdad y justicia.

 Comienzan los Arrestos

El 26 de septiembre de 2020 las autoridades mexicanas ordenaron el arresto de 80 personas relacionadas con el caso, entre miembros de grupos delictivos, efectivos de la Policía y agentes del Ministerio Público.

El presidente López Obrador pidió disculpas a las familias en nombre del Estado mexicano y anunció órdenes de arresto contra varios militares que no estaban vinculados a la masacre en la versión de Peña Nieto.

Fin a la impunidad

El Titular de la Unidad para el caso Ayotzinapa de la Fiscalía General Ómar Gómez Trejo afirmó: «Con este nuevo hallazgo la ‘verdad histórica’ se acabó. El caso sigue abierto. Con estas acciones hacemos patente que el compromiso de justicia y verdad serán cumplidos”.

A diferencia de lo que hizo el gobierno anterior, ahora se trabaja para contar con pruebas objetivas que soporten las nuevas líneas de investigación”.

«La Unidad a mi cargo no presentará resultados ni difundirá conclusiones que no cuenten con dicho sustento«, se realizará otro envío de restos a la Universidad de Innsbruck, de forma consensuada entre peritos de la Fiscalía y especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Afirmó que el hallazgo «da cuenta de que estamos actuando con toda la seriedad. Hemos roto el pacto de impunidad y de silencio que rodeaba Ayotzinapa«.

Las autoridades que lo antecedieron, recordó, anunciaron a las familias y a la sociedad que cerraban el caso, una decisión tomada con base en la manipulación de la información, la tortura de los presuntos responsables y el «control de una mentira», como la historia de la quema de cuerpos en el basurero de Cocula y el Río San Juan.

«Con esas acciones negaban a las familias su derecho a la verdad y la justicia. Les decían: ‘dejen de buscar porque ya encontramos la verdad’. Hoy les decimos esto no es así y nunca fue así”.

Trejo prometió a las familias que la búsqueda de sus hijos seguirá porque tienen todo el derecho a la verdad y a la justicia.

Orden de captura internacional a Tomás Zerón de Lucio, exdirector de la Agencia de Investigación Criminal del gobierno de Peña Nieto

El exdirector de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón de Lucio, huyó de México para evitar su captura por estar acusado de haber ocultado y alterado pruebas en el caso de los 43 de Ayotzinapa. Así lo denunció el fiscal general Alejandro Gertz  Manero, que solicitó a Interpol la emisión de ficha roja para detener y extraditar a Zerón de Lucio, Alejandro Gertz Manero, ventiló que solicitaron a la Interpol la emisión de ficha roja para la aprehensión por el caso Ayotzinapa; asegura que «se acabó la verdad histórica».

También dio por terminada la versión que ofreció el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que provocó una conmoción internacional.

«Se acabó la verdad histórica», dijo al referirse a una de las frases que marcaron el pasado sexenio.

La FGR, solicitó ante un Juez de Distrito de Procesos Penales Federales, 46 órdenes de aprehensión en contra de servidores públicos de diversos municipios del estado de Guerrero, esas solicitudes se unen a las ya obtenidas el pasado 10 de marzo, en contra de funcionarios de la PGR, entre ellos Tomás Zerón, quien huyó del país y que ya cuenta con orden de aprehensión y ficha roja de Interpol, para su localización y su extradición correspondiente”.

Las órdenes de arresto a distintitas fuerzas de seguridad  acusados de desaparición y delincuencia organizada, delitos que mencionó, no han sido investigados, ni judicializados en las diligencias que en su momento realizó la otrora Procuraduría General de la República.  

“En 2019, ya la nueva Fiscalía a través del Fiscal Especial en materia de Derechos Humanos, Sara Irene Herrerías, así como el Fiscal Especial para el caso Ayotzinapa, Omar Gómez Trejo, se iniciaron nuevas investigaciones, por diversos delitos que no habían sido tramitados y que no tienen obstáculo procesal para poderlos judicializar, ya que son fundamentalmente la desaparición de las víctimas y la delincuencia organizada”,

La investigación de lo que sucedió con los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa “Nadie la va a impedir, se va a hacer justicia; es un asunto de Estado” Andrés Manuel López Obrador, 17 de junio de 2021

🇦🇷   Argentina: https://bit.ly/3keIJlL
 
 
 
 
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Este trabajo fue posible gracias:

Colectivo de comunicadoras de Mujeres al Sur

Ana Silvia Fernández (Argentina)  Testimonio Argentina
Patricia María Guerra Soriano (Cuba) Testimonio Colombia
Julieta García Ríos (Cuba) Testimonio Chile y Uruguay

Ania Terrero Trinquete (Cuba) Testimonio Guatemala
Alejandra García Elizalde (Cuba) Testimonio México

Lisandra Ronquillo Urgellés (Cuba) Edición de Podcast

Yusmilis Dubrosky (Cuba) Diseño de identidad

Daylén Vega Muguercia (Cuba) Edición

Lizbeth Labañino Palmeiro (Cuba) Redes Sociales

Camila Maury Vázquez (Cuba) Redes Sociales
Graciela Ramírez Cruz (Argentina) Investigación e Infografía

Edición y montaje Yaimi Ravelo Roja – Resumen Latinoamericano-Cuba

Foto de portada: Getty Images.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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