Israel Borrajero: Paradigma de la Anatomía Patológica cubana

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Por Flor de Paz (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

“Hemos perdido a uno de los grandes de la medicina cubana de todos los tiempos. Profesor de profesores, incansable docente y trabajador. Aún después de la octava década de su vida, no existía una lámina de anatomía patológica de su laboratorio que no fuera evaluada y examinada a través de esa mirada plena de sabiduría. Su legado queda en todas las generaciones de tantos alumnos que formó”, escribió en su muro de Facebook el neurofisiólogo clínico, Doctor Calixto Machado, al referirse al reciente fallecimiento del Profesor Israel Borrajero Martínez, a los 91 años de edad.

Una entrevista con el experto, realizada en 2015, cuando todavía estaba al frente del Departamento de Anatomía Patológica del Hospital Hermanos Ameijeiras, deja entrever al hombre sencillo, de hablar pausado, que albergaba en sí a un sabio de la Anatomía Patológica. En dicho diálogo alertaba cómo las facilidades tecnológicas deben acompañarse, necesariamente, de la eficacia en la preparación de las muestras a analizar, porque son las personas las “piezas” clave en el funcionamiento de toda máquina.

En aquel momento, el Ameijeiras y el Instituto de Oncología habían asumido la responsabilidad de poner en marcha un programa nacional para dar cobertura a todos los pacientes necesitados de estudios inmunohistoquímicos con equipos automatizados, cuyo propósito es despejar dudas que el patólogo no puede resolver con otras técnicas al diagnosticar tumores de mama y linfomas malignos, lesiones de alta incidencia en Cuba. 

Para la inmunohistoquímica automatizada —insistía el Profesor Borrajero— es preciso que en los centros asistenciales de origen las muestras sean preparadas con la calidad requerida, de lo contrario, va a ser muy difícil realizar el análisis con la nueva tecnología.

En los procesos tumorales la clave del mejor tratamiento está en el diagnóstico preciso.  Para conseguirlo, los oncólogos requieren de pruebas clínicas, imagenológicas y quirúrgicas; pero, sobre todo, de estudios anatomo-patológicos.

La inmunohistoquímica, uno de ellos, se basa en la reacción antígeno anticuerpo que se provoca a partir de anticuerpos específicos, fabricados para los antígenos que hay en la célula.

Su capacidad para ofrecer un resultado confirmatorio y caracterizador del padecimiento en cada paciente lo ha convertido en un medio analítico recurrente.  “Porque no todos los casos ni todos los cánceres son iguales ni tienen la misma conformación estructural en su orden genético, características inmunohistoquímicas y bioquímica molecular”, afirmaba el Profesor, también miembro de la Academia de Ciencias de Cuba.

 

La biopsia: Un manantial

Cada vez es más amplia la información que puede obtenerse de una muestra de tejido biológico extraída del paciente mediante la biopsia. Su utilidad redunda en el conocimiento del origen de las enfermedades y en el surgimiento de nuevas contrapartidas terapéuticas.

Así, a la constatación del diagnóstico patológico también es esencial poder llegar mediante tecnologías dirigidas al estudio de los procesos a nivel de estructuras moleculares, como la doble hélice del ADN. Por ese camino, que conduce a la llamada medicina personalizada, se orienta la atención oncológica cubana.

“La inclusión de estas nuevas perspectivas en la asistencia al paciente, reconceptualiza las bases de la Anatomía Patológica, al sustentarlas en la información molecular y específica del tumor de cada persona y no solo en las peculiaridades clínicas del paciente. Gracias al influjo de la biología molecular ha podido conocerse que la denominación cáncer de mama, por ejemplo, no implica un solo tipo de tumor, sino una diversidad de ellos”, añadió el experto.

“En el Ameijeiras esta tecnología está montada y se aplica en procesos tumorales malignos que requieren de una exactitud imposible de obtener mediante la inmunohistoquímica, porque cuando las técnicas de patología molecular son utilizadas se añaden elementos aún más novedosos que van al estudio de las características y estructura molecular de la célula y de sus alteraciones internas, particularizando en elementos genéticos”.

Imitar al sistema inmune

Los anticuerpos o biomarcadores son las sustancias que permiten la realización del estudio inmunohistoquímico. De acuerdo al mecanismo inmunológico general, todas las células tienen antígenos (estructuras proteicas capaces de producir una respuesta de anticuerpo en condiciones adecuadas).

“Como respuesta inmune, un antígeno es capaz de generar un anticuerpo que le es propio o específico. La precisión en el diagnóstico tiene lugar debido a esa reacción particular que ocurre entre uno y otro. A partir de estas interacciones pueden ser concebidas sustancias medicamentosas. Tal es el principio de la terapéutica que se está desarrollando en el Centro de Inmunología Molecular (CIM): hacer más específica la determinación antigénica de los tumores para poder elaborar anticuerpos bien definidos que vayan y ataquen”.

Transformar el cáncer avanzado en una enfermedad crónica, compatible con años de calidad de vida, mediante la generación de anticuerpos monoclonales y vacunas terapéuticas, es el propósito fundamental para el que trabaja dicha institución científica.

(*) Periodista cubana especializada en temas científicos y Directora de Cubaperiodistas.

Foto de portada: Archivo ACN.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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