Leales siempre, querido Eusebio

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Por Yuris Nórido

Las cenizas del historiador Eusebio Leal reposan junto al sepulcro de su madre, en un hermoso jardín habanero. Fue su voluntad, expresión de un amor y un respeto que no conoció nunca altibajos. «Por mi madre devoción eterna, agradecimiento encarecido, admiración sin sombra» —le comentó un día a este cronista, al final de una entrevista.

Fue su madre, Silvia Spengler, la fuente primera de sus empeños. Ella le inculcó el valor de la decencia. Y esa fue su lucha vital. Una y otra vez la recordaba. Tenía la certeza de que sin ella otro hubiera sido su camino.

El niño que nació el 11 de septiembre de 1942, en La Habana de sus amores, supo desde el principio que el trabajo y el amor eran el verdadero camino a la felicidad y la realización personal. Enseñanza también de su madre. Y siempre se afianzó en la lealtad. A sus héroes, a su historia, a su pueblo.

La obra inmensa de Eusebio Leal lo eterniza. Él se hizo símbolo de una ciudad que lo idolatra y que ha hecho suya una frase que es declaración de principios: Leales a Leal.

Tomado de Cubasí/ Video de Cubadebate/ Foto de portada: Desmond Boylan/AP

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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