Los otros Budas de Bamiyán

Compartir

Por Pablo Ignacio de Dalmases.

Hace veinte años el mundo asistió estupefacto a la irresponsable iconoclastia de los talibanes afganos que, basándose en una interpretación arbitraria de los textos sagrados del Islam, destruyeron uno de los monumentos capitales y más representativos no sólo de ese país asiático, sino de la cultura universal. Me estoy refiriendo a los Budas de Bamiyán, cuya demolición aún hoy sigue constituyendo una lastimosa muestra de hasta dónde puede llegar el sectarismo y la incultura.

Lamentablemente lo que entonces ocurrió con aquel tesoro arqueológico se repite en numerosos países, como fue el caso del Museo Nacional de Irak, tras la destitución de Sadam Hussein y la invasión norteamericana. De ello se van haciendo eco personas, sobre todo periodistas, que consiguen tener conocimiento de tales latrocinios y pueden denunciarlos, aunque no siempre con la publicidad, el eco, o la repercusión que merecerían.

Pues bien, séame permitido echar mi cuarto a espadas y denunciar una lamentable depredación cultural producida recientemente en El Aaiún, capital del Sáhara Occidental pero que en la actualidad, y como es bien sabido, permanece bajo la administración “de facto” de Marruecos. Durante la época española se creó en esa ciudad una emisora de radio que ofrecía programación bilingüe, puesto que emitía en árabe-hassanía y español para atender debidamente a los dos colectivos de oyentes.

Una de las funciones más importantes que asumió dicha emisora fue la recuperación y conservación del patrimonio literario y folklórico saharaui que, habida cuenta del carácter históricamente nómada de dicha sociedad, se fundamenta en la tradición oral. Con el propósito de que con la desaparición de muchos ancianos a los que se consideraba sus depositarios conspicuos no se echasen a perder aspectos tan fundamentales de la cultura local, se promovió un trabajo ímprobo de peinado de todo el territorio para grabar testimonios, canciones, leyendas, bailes y un largo etcétera y crear de ese modo un archivo sonoro de incalculable valor.

Ejecutor eficacísimo de esa tarea fue un personaje singular desparecido hace poco tiempo. Se llamaba Sidati Selami y era ciego, circunstancia que no le impedía moverse por el desierto como pez en el agua y trabajar en las duras condiciones de aquellas tierras llevando a cuestas un pesado magnetófono que manejaba con suprema habilidad. Gracias a su quehacer incesante, Radio Sáhara consiguió con creces el objetivo que se había propuesto.

Siempre me había preguntado qué es lo que pasó con ese inmenso patrimonio sonoro cuando España abandonó vergonzosamente el Sáhara. ¿Se había salvado trasladándolo a territorio nacional? ¿O se dejó abandonado a la nueva administración ocupante? Me acaba llegar la respuesta en forma de un vídeo casero en el que se ve a Sidati, poco antes de su fallecimiento, realizando una visita al edificio, ahora en ruinas, en el que estuvo instalada la emisora y descubrir descorazonado aquel valiosísimo archivo abandonado, deteriorado y desperdigado por el suelo. Todavía pudo recuperar alguna cinta que le sirvió para comprobar desalentado que justamente pertenecía a aquel trabajo que estuvo realizando durante años.

Hay una vieja estrategia que todas las potencias ocupantes que en el mundo ha habido conocen de sobras y aplican a rajatabla. Para dominar a un pueblo hay que destruir, o al menos borrar o difuminar, su personalidad, conseguir que olvide las peculiaridades esenciales de su cultura: su idioma propio, sus formas de vida, sus tradiciones, sus usos y costumbres, incluso sus paisajes, como está ocurriendo el Sáhara Occidental donde la administración “de facto” procura ir desdibujando la huella española que los saharauis han asumido también como un elemento más de su identidad nacional.

Las cintas magnetofónicas de Radio Sáhara, destruidas y abandonadas en un edificio abandonado y en demolición, son mucho menos llamativas que la destrucción de los Budas de Bamiyán. Pero tan importantes o más  para los saharauis que aquellas esculturas para los afganos. 

Tomado de Catalunya Press/ Foto de portada: CNN. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Dejanos tu comentario

A %d blogueros les gusta esto: