México y Cuba reverencian su historia de hermandad

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Por Yaima Puig Meneses / René Tamayo León.

Un tributo «a la solidaridad sostenida, invariable, apasionada y firme» que siempre Cuba encuentra en México, rindió el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su discurso en ocasión del desfile cívico-militar por las celebraciones del aniversario 211 del inicio de la gesta independentista del hermano país.

El mandatario cubano fue invitado de honor del presidente Andrés Manuel López Obrador para los festejos de la fecha, una parada militar que involucró a unos 15.000 efectivos militares de todas las armas de las fuerzas armadas y personal civil, quienes desfilaron por cerca de tres horas en la plaza de El Zócalo.

Díaz-Canel agradeció la posición histórica que ha mantenido la nación mesoamericana respecto a la Isla, y en especial los pronunciamientos de López Obrador en los últimos meses, cuando Cuba ha estado bajo el fuego de una guerra total. Esta «solidaridad de México con Cuba ha despertado en nuestro pueblo una mayor admiración y el agradecimiento más profundo», dijo.

«Gracias por la oportunidad que nos das de traer el abrazo agradecido de Cuba a tus hermosas celebraciones patrias por aquel Grito de Dolores que tanto afán libertario despertó en nuestra región hace más de 200 años», expresó Díaz-Canel.

«Entre todos los hermanos que nos dio Nuestra América, México cuenta, por muchas razones, como uno de los más entrañables para Cuba», sentenció, cuando recordó a «notables cubanos que dejaron su sangre y sus nombres en la historia de México».

Subrayó que «fue México el primer país en reconocer nuestra lucha armada y en abrir sus puertos a los barcos con la bandera de la estrella solitaria», una postura que «aprobó el Congreso (mexicano), lo sentenció Juárez y lo agradeció Carlos Manuel de Céspedes».

Díaz-Canel exaltó a su vez el papel de los mexicanos en nuestras luchas por la independencia en el siglo xix. Ellos –expuso– «brillaron en los campos de Cuba y sus proezas inspiraron a la tropa y a cuantos oyeron hablar de ellas».

Recorriendo los nexos centenarios entre ambas naciones, recordó que aquí se conocieron Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, por intermedio de su hermano Raúl. «Aquí se entrenaron y organizaron su expedición los jóvenes de la Generación del Centenario (…). No olvidaremos nunca que, gracias al apoyo de muchos amigos mexicanos, zarpó el yate Granma de Tuxpan, Veracruz, el 25 de noviembre de 1956».

Fiel a sus mejores tradiciones –señaló– México fue el único país de América Latina que no rompió relaciones con Cuba revolucionaria cuando fuimos expulsados de la OEA por mandato imperial.

Sobre su participación como invitado de honor en las celebraciones por el aniversario 211 del Grito de Dolores, expresó que lo hacía «consciente de que es un reconocimiento a los lazos históricos y de hermandad existentes entre México y Cuba.

«La decisión de invitarnos tiene un valor inconmensurablemente mayor, en momentos en que sufrimos los embates de una guerra multidimensional, con un bloqueo criminal, recrudecido oportunistamente, con más de 240 medidas, en medio de la pandemia de la covid-19 que tan dramáticos costos tiene para todos».

Dirigiéndose personalmente a López Obrador, Díaz-Canel le expresó: «Permítame decirle, Presidente, que Cuba recordará siempre sus expresiones de apoyo, su permanente reclamo por el levantamiento del bloqueo y porque se convierta el voto anual de Naciones Unidas en hechos concretos, algo que su país ha cumplido de forma ejemplar para con nuestro pueblo»

Tiempo de hermandad

En un discurso estremecedor, el Presidente mexicano evocó por su parte la historia patria y habló también de amistad, singularidades, respeto mutuo y compromisos.

Justo este 16 de septiembre México conmemora un nuevo aniversario del Grito de Dolores en el año del bicentenario de la Independencia, y por esas singularidades de la historia, destacó el mandatario López Obrador, «la fecha que más celebra el pueblo de México es la del inicio, la del Grito y no la de la consumación de la Independencia nacional».

A los mexicanos, dijo, nos importa más el iniciador, Hidalgo, que Iturbide, el consumador, porque el cura era defensor del pueblo raso y el general realista representaba a los de arriba y solo buscaba ponerse la diadema imperial.

«Hidalgo fue otra cosa. A él le tocó con Allende, Aldama, Jiménez y otros dirigentes populares enfrentar a la oligarquía dominante y proclamar la abolición de la esclavitud», valoró.

En sus palabras quedó el homenaje al cura, de quien destacó que «nada en su personalidad lo distanciaba de ser un revolucionario y no se andaba por las ramas». Era un hombre profundamente humano, un auténtico cristiano, apuntó.

Tras un recorrido por la historia a través de sus ideas, López Obrador destacó la singularidad de conmemorar la gesta «con la participación del Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien representa a un pueblo que ha sabido, como pocos en el mundo, defender con dignidad su derecho a vivir libres e independientes, sin permitir la injerencia en sus asuntos internos de ninguna potencia extranjera. Ya he dicho y repito: podemos estar de acuerdo o no con la Revolución Cubana y con su Gobierno, pero el haber resistido 62 años sin sometimiento, es una indiscutible hazaña histórica».

Por su lucha en defensa de la soberanía de su país, valoró, el pueblo de Cuba merece el premio de la dignidad, y esa isla debe ser considerada como la nueva Numancia, por su ejemplo de resistencia, y pienso que por esa misma razón debiera ser declarada patrimonio de la humanidad.

En un gesto de profundo apoyo y extrema valentía, en nombre de su Gobierno, llamó respetuosamente al Gobierno de Estados Unidos a levantar el bloqueo contra Cuba, «porque ningún Estado tiene derecho a someter a otro pueblo, a otro país. Es preciso recordar lo que decía George Washington: “las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos”».

«Dicho con toda franqueza, se ve mal que el Gobierno de Estados Unidos utilice el bloqueo para impedir el bienestar del pueblo de Cuba con el propósito de que este, obligado por la necesidad, tenga que enfrentar a su propio Gobierno. Si esta perversa estrategia lograse tener éxito –algo que no parece probable por la dignidad a que nos hemos referido–, repito, si tuviera éxito, se convertiría en un triunfo pírrico, vil y canallesco. En una mancha de esas que no se borran ni con toda el agua de los océanos».

Es mejor el entendimiento, el respeto mutuo y la libertad sin condiciones ni prepotencia, dijo refiriéndose a la búsqueda de la reconciliación entre Cuba y Estados Unidos, en la cual debe «ayudar la comunidad cubano-estadounidense, haciendo a un lado los intereses electorales o partidistas».

«Hay que dejar atrás resentimientos, entender las nuevas circunstancias y buscar la reconciliación. Es tiempo de la hermandad y no de la confrontación».

Tomado de Granma / Fotos: Alejandro Azcuy  Domínguez.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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