Orlando Letelier, víctima de Cóndor

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Por José Luis Méndez Méndez (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

Se cumplen cuarenta y cinco años del asesinato del antifascista chileno Orlando Letelier del Solar, víctima de la Operación Cóndor, que  ha sido estudiada durante años en muchos países, pero aún persisten secretos que poco a poco son develados por investigadores, quienes sumergidos en miles de documentos han podido escudriñar  y encontrar datos ocultos de esta terrible transnacional del crimen creada en América Latina y que extendió sus tentáculos de muerte por varios países.

Hallazgos recientes establecen, que mucho antes de la llamada reunión constitutiva  de este engendro criminal realizada en Santiago de Chile a finales de noviembre y los primeros días de diciembre de 1975, con la participación de representativos de las Inteligencias de los países fundadores, ya se coordinaban operaciones punitivas allende a sus fronteras.

Después en la reunión ejecutiva efectuada entre el 31 de mayo y el 2 de junio de 1976, en Santiago de Chile se había llegado a un acuerdo para que los países integrantes se sumaran a una estructura de Cóndor, denominada “Teseo”, encargada de consumar su tercera fase, consistente en eliminar en cualquier país a los sentenciados como enemigos. Allí, Uruguay estuvo de acuerdo en operar en París, Francia, también con la decisión de financiar las operaciones de forma colectiva, así como seleccionar y enviar a dos hombres a Buenos Aires en septiembre de ese año,  para su entrenamiento durante dos meses por oficiales de la llamada DINA exterior.

En esta reunión, se había decidido actuar contra miembros de la Junta de Coordinación Revolucionaria, JCR, que agrupaba a organizaciones de varios países que enfrentaban a las dictaduras del Cono Sur, radicados en Francia.

La dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay, se resistió a integrarse a este grupo punitivo localizado en la sede del Batallón 601 de la Inteligencia de la Argentina en Buenos Aires. En 1977, aún los militares argentinos seguían presionando, en cada reunión de coordinación de Cóndor, a sus pares paraguayos para participar en esta cacería contra los objetivos seleccionados por “Teseo”.

En el encuentro de Cóndor en Buenos Aires, en diciembre de 1976, la delegación paraguaya ratificó su decisión de no incorporarse a la caza fuera de sus fronteras, añadió que no desearía que en reuniones de Cóndor, que se celebraran en Asunción, se trataran detalles de operaciones de “Teseo”, pero seguiría proporcionando información sobre los grupos de “subversivos”, que se movieran por el país. La delegación paraguaya alegó a sus homólogos argentinos, que los forzaban a participar, que Paraguay era un país pequeño, con un servicio de inteligencia joven e inexperto en ese tipo de operaciones y con pocos recursos.

Los argentinos les ofrecieron asesoría, propusieron crear una unidad de “Teseo”, solo para Paraguay, con operaciones dentro de sus fronteras, si se unían. Las presiones siguieron y lo cierto es que más allá de esta aparente resistencia, los servicios paraguayos tuvieron una participación activa en los preparativos para el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier del Solar, en septiembre de 1976, en la capital de Estados Unidos.

La verdad acerca de los responsables del asesinato Letelier, estalló, casi un cuarto de siglo después de los hechos cuando, el 18 de septiembre de 2000, un informe de 21 páginas de la CIA dirigido al Congreso confirmaba, por primera vez, que el máximo responsable de la conspiración era Manuel Contreras, el jefe de Inteligencia de la DINA, la policía secreta de la dictadura de Augusto Pinochet.

El “terrorista mimado” de Contreras, Michael Townley, un norteamericano que supuestamente era a la vez agente de la DINA y colaborador activo de la CIA, y Armando Fernández, un oficial del ejército chileno y también agente de la DINA, entraron ilegalmente a Estados Unidos —con pasaportes paraguayos autorizados por el dictador Alfredo Stroessner, tras un pedido especial de Pinochet— para reunirse con las principales figuras de la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas CORU, integrada por grupos extremistas de origen cubano y convenir una colaboración.

Los terroristas de origen cubano Guillermo Novo y su hermano Ignacio, ambos cabecillas del fascista Movimiento Nacionalista Cubano, MNC,  le aseguraron personalmente su apoyo y les encargaron a sus matones proveer todo el material y la asistencia necesarios.

El 19 de septiembre de 1976, Townley y los terroristas de origen cubano José Dionisio Suárez Esquivel y Virgilio Paz Romero, prepararon el artefacto explosivo y  se dirigieron a la casa de Orlando Letelier en Bethesda, Maryland, donde Townley colocó la bomba bajo el auto del activista social chileno.

El martes 21 ocurría el asesinato por la mano de Suárez Esquivel, que accionó el mecanismo detonador. El en momento murieron desmenbrados el líder chileno, la joven estadounidenses de 26 años Ronni Moffitt y su esposo Michael recibió heridas que le dejaron secuelas físicas y mentales.

El mercenario Townley avisó inmediatamente a los hermanos Novo que “algo” había ocurrido en el distrito de Columbia en pleno centro de la capital de Estados Unidos y abandonó el país el 24 para regresar a su refugio seguro en Chile.

La CIA también reveló que sabía con antelación de las intenciones asesinas de Contreras quien, además de director de la DINA, aparecía en la nómina de la Inteligencia norteamericana y dejó que los planes homicidas siguieran su curso. Entretanto, Townley fue extraditado desde Chile en 1978, y estuvo encarcelado apenas a cinco años en Estados Unidos, mientras hacía arreglos con la Fiscalía estadounidense para negociar sus delitos y  colaboraba como informante con el FBI, para esclarecer el crimen. Fue finalmente liberado y hoy vive con otra identidad al amparo del programa de protección de testigos estadounidense, a pesar de sus numerosos crímenes, como la licencia para matar que los golpistas chilenos le otorgaron para operar en territorio norteamericano, que después lo acogió para sorpresa de la humanidad.

Hoy, tras más de cuatro décadas del horrendo asesinato, otros planes similares a Cóndor, se siguen fraguando diversos crimines, golpes de Estado, ejecuciones extrajudiciales, eliminación de líderes sociales y otras violaciones de las normas de convivencia internacional que sugieren la existencia de conspiraciones internacionales entre gobiernos como el escandaloso y doloso, además de fraudulento caso de los envíos de pertrechos bélicos para la represión en Bolivia tras el golpe de Estado en 2019, por los gobiernos de Argentina y Ecuador o las presiones contra el recientemente electo gobierno peruano para hacerlo inviable.

 

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Orlando Letelier junto a Salvador Allende/  Archivo AP. 

 

 

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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