Terrorismos paralelos de un 11 de septiembre

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Por Orlando Oramas León (*)  / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

El 11 de septiembre evoca para Estados Unidos una fecha signada por el mayor ataque terrorista contra ese país, pero resulta una jornada en el que tal flagelo marca la historia de otros países, en particular Chile y Cuba.

Mucho antes del derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, los servicios secretos estadounidenses estaban detrás del golpe de Estado en igual fecha, pero de 1973, contra el gobierno constitucional del presidente Salvador Allende en Chile.

Desde aquel día, y con la complicidad de Washington, las hordas pinochetistas asesinaron a mansalva e instauraron una dictadura que no pocos tildaron de fascista.

Más de tres mil personas fueron asesinadas o desaparecidas, entre ellas el excanciller Orlando Letelier, que paradójicamente murió en Washington víctima de una bomba colocada en el auto que lo transportaba.

Aquel crimen cumple este septiembre 45 años y gobiernos estadounidenses demoraron casi dos décadas para  desclasificar un informe en el cual la Agencia Central de Inteligencia reconoció que el propio Pinochet  ordenó la muerte de Letelier. Ese atentado se considera el primer acto terrorista cometido por un gobierno extranjero en la capital estadounidense.

 Tanto la CIA como el Buró Federal de Investigaciones (FBI) señalaron como  ejecutores directos a Guillermo Novo Sampol, José Dionisio Suárez Esquivel, Virgilio Paz Romero y Alvin Ross, con amplio prontuario de actos terroristas contra Cuba, ejecutados desde Estados Unidos.

Cuatro años después, el 11 de septiembre de 1980, fue ametrallado dentro de su auto, en una concurrida avenida de Nueva York, el diplomático cubano Félix García.

Eduardo Arocena, el asesino confeso y plantilla de la Agencia Central de Inteligencia, recibió en junio último el beneficio de la excarcelación por «razones de salud». Cumplía dos cadenas perpetuas por numerosos delitos, incluidos dos asesinatos y  más de 30 explosiones.

Durante los ataques terroristas en Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001 murieron dos  mil  977 personas en Nueva York, Washington y en las afueras de Shanksville, Pensilvania.

Pero dos años antes una Demanda del Pueblo de Cuba contra el gobierno estadounidense señalaba a la Casa Blanca por hacer del terrorismo de Estado un instrumento de su política hacia la isla caribeña.

El 2 de noviembre de 1999, tras poco más de cinco meses, se dictó la sentencia del expediente número 88 de ese año, perteneciente a la Sala Segunda de lo Civil y Administrativo del Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana. Los demandantes fueron organizaciones sociales y de masa que representaban a casi la totalidad de la población cubana.

El demandado no se presentó y fue declarado en rebeldía.

La sentencia condenó a Estados Unidos a reparar los daños humanos provocados por sus acciones terroristas, responsables de la muerte de 3478 personas. También a compensar por lesiones y discapacidades permanentes a otros dos mil 99 ciudadanos. El tribunal fijó un monto total y único a pagar de 181.100 millones de dólares.

Larga resultó la lista de agresiones terroristas contempladas en la sentencia y que enlutaron y ensangrentaron a la ínsula caribeña. La más mortífera, entre muchas, resultó el derribo en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo, frente a las costas de Barbados.

Fue en octubre de 1976, un cuarto de siglo antes de que el gobierno de George W. Bush iniciara lo que denominó como la guerra contra el terrorismo y, con ella, la invasión a Afganistán.

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Caracol. 

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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