Che Guevara: Instantáneas de una ruta emancipadora

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Por Daína Rodríguez González y Amanda Terrero Trinquete.

La labor de quienes estudian e investigan la historia busca desenterrar los hechos de la memoria colectiva. Hablamos del arduo y complejo trabajo de rescatar la verdad.

Las fuentes documentales poseen un valor incalculable en este tipo de búsqueda, pues la multiplicidad de documentos creados en un determinado contexto aporta información que confirma y profundiza los conocimientos que existen sobre el mismo, y constituye evidencia de verdad. La labor del investigador, semejante a la del arqueólogo, hurga en lo cotidiano, lo pragmático, lo logístico de un espacio físico para, a partir de ahí, ir abriéndose paso, poco a poco, detalle a detalle, como por capas, hasta llegar a la esencia del momento, el contenido, el significado; casi como si de una película se tratara.

En este sentido, la documentación producida por el Che o sobre él a lo largo de su vida abre múltiples posibilidades al estudio de su pensamiento. Por eso, el propósito esencial del Centro de Estudios Che Guevara desde su creación como Archivo Personal del Che, ha sido el resguardo, ordenamiento, conservación y publicación de estos fondos documentales. Esta labor ha permitido conocer con mayor profundidad momentos de su vida, en los que circunstancias de diversa índole —como la condición de clandestinaje, por ejemplo― han dificultado la reconstrucción histórica de los hechos.

En estos casos el investigador debe recurrir a la simbiosis entre documentos de diferente tipología dentro del universo documental —como pueden ser los escritos y las fotografías― para entretejer una narración más sustancial de un acontecimiento desde la naturaleza propia de cada documento.

Así sucede con la etapa de la vida del Che que va de 1965 a 1967, es decir, desde su salida hacia el Congo belga con la identidad de Ramón Benítez, pasando por su estancia clandestina en Tanzania y Praga, su regreso de incógnito a Cuba y la llegada a Bolivia como Adolfo Mena. El secreto y compartimentación con que se desencadenaron estos hechos hace que solo tiempo después y gracias a la huella documental con que él mismo fue registrando sus vivencias y pensamiento, pueda trazarse un itinerario fidedigno de su vida durante este periodo.

I. Preparativos

Los preparativos de la guerrilla en el Congo marcan el inicio de una nueva etapa en la vida del Che. A partir de entonces sus acciones se entretejen con la idea de la lucha necesaria contra el imperialismo y en aras de la emancipación de los pueblos del mundo. Así lo expone en su Mensaje a la Tricontinental. Así comienza este itinerario.

“Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!»

“Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria”.

Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental

II. El Congo

De las vivencias del Congo quedan como registro documental sus estudios sobre temas militares, sus cartas familiares y algunos relatos de gran valor narrativo que, en lectura cruzada con las fotografías de la vida del campamento, la convivencia con la población nativa, los entrenamientos y el paisaje imponente de los alrededores del lago Tanganica, permiten reconstruir este periodo que tiene como síntesis —independientemente del fracaso―, el Epílogo de sus Pasajes que no es sino el compromiso de continuar la ruta de la liberación de los pueblos.

De la acción al pensamiento y viceversa, el itinerario continúa.

“El Congo es el escenario de la más cruel y enconada lucha de liberación, por tanto, el estudio de esta experiencia nos podrá dar útiles ideas para el futuro. “A diferencia de América Latina, donde el proceso de neocolonización se ha producido en medio de violentas luchas de clases y la burguesía autóctona ha participado en la lucha antiimperialista antes de su capitulación final. África ofrece la imagen de un proceso planificado por el imperialismo; muy pocos son los países que han obtenido su independencia de lucha armada, todo ha transcurrido con una suavidad de mecanismo aceitado, en su conjunto.  (…) “Podemos decir, haciendo un análisis somero, que América Latina en su conjunto ha llegado a un punto en el que la lucha de clases se agudiza y la burguesía nacional ha capitulado totalmente frente al poder imperialista, de tal manera que su porvenir, a corto plazo histórico, es el de una lucha de liberación coronada por una revolución de tipo socialista”. / Epílogo. Pasajes de la Guerra Revolucionaria. Congo

III. Tanzania

Tras la salida abrupta del Congo belga, llega de manera clandestina a Tanzania. Son tiempos que imponen descanso, pero tratándose del Che es descanso fecundo. El pensamiento no se detiene y, por ende, el estudio tampoco, es el momento oportuno para continuar por la ruta de la filosofía, esta vez con experiencias de primera mano que permiten nuevas apropiaciones y guían el camino hacia nuevos conocimientos.

Un autorretrato y una carta reveladoras de su vocación intelectual, bastan para encerrar la esencia de este alto en el camino.

Tanzania también trae el reencuentro y el amor.

«En este largo periodo de vacaciones le metí la nariz a la filosofía, cosa que hace tiempo pensaba hacer. Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método, es lo más antimarxista, pero, además suelen ser muy malos. La segunda, y no menos importante, fue mi desconocimiento del lenguaje filosófico (he luchado duramente con el maestro Hegel y en el primer round me dio dos caídas). Por ello hice un plan de estudio para mí que, creo, puede ser estudiado y mejorado mucho para constituir la base de una verdadera escuela de pensamiento; ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar». / Carta a Armando Hart

IV. Praga

La ausencia de fotografías del Che en Praga revela el extremo secreto de su estancia. Los documentos de ese periodo, sin embargo, son suficientes para reconstruir el escenario en que transcurren esos días: una habitación y libros. La filosofía se mantiene en el centro.

El tiempo le permite ordenar notas tomadas a lo largo de su vida y contrastar práctica y doctrinas desde la experiencia cubana. Van cobrando forma de libro los llamados papeles de Praga, publicados en 2006 con el título de Apuntes Críticos a la Economía Política.

Regresa a Marx y a Engels en un esbozo biográfico que se remonta a las notas tomadas en su temprana juventud en aquellos cuadernos filosóficos trashumantes, transcritos en México y enriquecidos durante el proceso de construcción de una sociedad nueva. Evoca a Marx desde su dimensión humana y, desde el presente, no puede sino pensarse en que esa es también la justa medida para su propia sobrevida.

«Ese ser tan humano cuya capacidad de cariño se extendió a los sufrientes del mundo entero, pero llevándoles el mensaje de la lucha seria, del optimismo inquebrantable, ha sido desfigurado por la historia hasta convertirlo en un ídolo de piedra. Para que su ejemplo sea aún más luminoso, es necesario rescatarlo y darle su dimensión humana». / Síntesis Biográfica de Marx y Engels.

V. San Andrés

«(…) me parece que, dada la delicada e inquietante situación en que te encuentras ahí, debes, de todas formas, considerar la conveniencia de darte un salto hasta aquí. Tengo muy en cuenta que tú eres particularmente renuente a considerar cualquier alternativa que incluso poner por ahora un pie en Cuba, como no sea en el muy excepcional caso mencionado arriba. Eso, sin embargo, analizado fría y objetivamente, obstaculiza tus propósitos; algo peor, los pone en riesgo. A mí me cuesta trabajo resignarme a la idea de que eso sea correcto e incluso de que pueda justificarse desde un punto de vista revolucionario. Tu estancia en el llamado punto intermedio aumenta los riesgos; dificulta extraordinariamente las tareas prácticas a realizar; lejos de acelerar, retrasa la realización de los planes y te somete, además, a una espera innecesariamente angustiosa, incierta, impaciente.

Y todo eso, ¿por qué y para qué? No media ninguna cuestión de principios, de honor o de moral revolucionaria que te impida hacer un uso eficaz y cabal de las facilidades con que realmente puedes contar para cumplir tus objetivos. Hacer uso de las ventajas que objetivamente significan poder entrar y salir de aquí, coordinar, planear, seleccionar y entrenar cuadros y hacer desde aquí todo lo que con tanto trabajo solo deficientemente puedes realizar desde ahí u otro punto similar, no significa ningún fraude, ninguna mentira, ningún engaño al pueblo cubano o al mundo. Ni hoy, ni mañana, ni nunca nadie podría considerarlo una falta, y menos que nadie tú ante tu propia conciencia. (…)» / Carta enviada por Fidel al Che en junio de 1966.


Fidel lo convence del regreso y comienza toda una operación encubierta que peligra por la cámara de Santiago Álvarez que, sin saberlo, registra para la posteridad el descenso del Che por la escalerilla del avión que traía a Cuba a los invitados de la celebración del 26 de julio.

Las jornadas de preparación en San Andrés son intensas, ya lo acompaña el grupo de hombres de lealtad y disposición probadas que irán con él en esta nueva etapa. La lucha está próxima, se impone el pragmatismo. La planificación ocupa la mente mientras los pies y el corazón se preparan para continuar el camino…

VI. Bolivia

«Hoy comienza una nueva etapa»./ Primeras notas del Diario de Bolivia. 7 de noviembre de 1966


Un autorretrato donde aún puede vérsele caracterizado como Adolfo Mena, documenta su llegada a la Paz, que no marca sino un nuevo comienzo como anota en la página del 7 de noviembre del cuaderno que conoceremos después como Diario de Bolivia.

El último punto de este itinerario es a la vez el inicio de un camino hacia la permanencia, hasta la victoria.

Tomado de Cubadebate/ Fotos: Centro Che Guevara.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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