Cuba: La trova, el poder de Yaíma Orozco

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Por Patricia María Guerra Soriano, Lisandra Ronquillo Urgellés y Julieta García Ríos (*)/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

Yaíma Orozco Gálvez siempre tuvo a la trova dentro. Ese oficio de acariciar la guitarra y cantar poesía lo había moldeado desde la inconsciencia. Se graduó como maestra de Educación musical en el Instituto Superior Pedagógico “Félix Varela”, en la ciudad de Santa Clara, y luego, en el centro cultural El mejunje, descubrió su otra vocación.

Allí, cada jueves a las 11:00 p.m, hora de inicio de La trovuntivitis, Yaíma se sumergió en “un universo musical” que le resultó atractivo. Pasó de espectadora a trovera y casi de manera simultánea, a compositora. Fue una inyección de arte inspirador, de vida bohemia, de lirismo. Las letras y sus melodías se desenvolvieron y no han dejado de perseguirla desde entonces.

-¿Por qué la trova?

Siempre me llamó la atención esta manera de hacer la canción y me resultaba muy poderoso ver a un trovador con su guitarra solo en el escenario. La poética de la letra también es un estilo que prefiero por estar tan cercano a la poesía que tanto me gusta.

-¿Cómo llegaste a ese género?

Tuve la suerte de tener maestros de música que eran amantes de la trova como Raúl Cabrera, uno de mis primeros profesores que ya era, en ese momento, un trovador de Santa Clara, perteneciente a un proyecto que se llamó el trío “Enserie”. Roly Berrío y Levis Aliaga son para nosotros nuestros maestros.

De la mano de Raúl Cabrera me aprendí muchos temas de la trova tradicional, de la nueva trova. Él me inculcó el trabajo de voces y cómo cantar acompañada solamente por una guitarra. Todo eso fue conformando mi gusto hacia esta manera de hacer la canción.

Conocí a La trovuntivitis como parte del público. Luego, Alain Garrido, uno de los integrantes, me invitó a cantar a un concierto. Ese fue el primer paso. Sin darme cuenta comencé a hacer voces con los demás trovadores y un buen día, a componer. Fui muy feliz porque era lo que siempre había deseado y hasta ese momento no había florecido en mí la creación.

-¿Qué lugar ocupa en ti ese proyecto cultural?

Es el centro de mi vida. No solo estamos juntos en el escenario, sino que también somos como hermanos, nos apoyamos todo el tiempo. Formar parte de La Trovuntivitis ha sido también una manera, un estilo de vida que me hace estar en constante aprendizaje y me hace mejor persona.

-¿Alguien en tu familia está relacionado con el mundo de la música?

No. Mis padres son maestros. Pero mi hermana menor, Yaile Orozco, que también es trovadora, hace canciones para niños y trabaja con un grupo de teatro. Antes de nosotras no hubo artistas en la familia. Al parecer nacimos con el don de la Música.

-¿Qué persona influenció más en tu carrera artística?

Mi padre. Él era profesor de Historia y trabajaba como jefe de actividades en la Escuela Vocacional de Arte “Olga Alonso González”, por lo cual, todo el tiempo estaba organizando festivales y eventos en los barrios y me llevaba a todas partes. Tengo un recuerdo lindísimo de ir con él en la guagua y con los niños artistas que estudiaban en la escuela de arte y fascinarme con el mundo del espectáculo, de lo que sucede detrás de las cortinas, de los camerinos. Creo que ese roce con este mundo artístico también me incentivó a querer seguir caminando en busca de algo que tuviera que ver con el arte, desarrollarlo; de hecho, probé muchísimas cosas no solo la danza, también la locución, la literatura, siempre me apunté en todos los cursos, pero bueno la verdad que cantar siempre fue lo que más me acompañó desde pequeña.

-¿Cómo compones?

El proceso de creación varía. A veces necesito un espacio tranquilo para desarrollar la inspiración sin interrupción alguna. En otras ocasiones, las ideas surgen en los lugares más insospechados, llenos de ruidos; de repente me puede venir una melodía y un tema y eso me hace ir muy lejos, aunque esté rodeada de personas.

-¿En qué confías más: en la inspiración o en el trabajo diario?

Cuando tengo largos períodos en los cuales no compongo, agarro la guitarra, pongo acordes, tarareo, reviso papeles, canciones que empecé un tiempo atrás hasta que termino creando; otras veces, nacen por alguna petición específica, alguna convocatoria para un festival. No dejo pasar las ideas, las aprovecho, aparto todo y me entrego a eso completamente. Hasta que no está lista la canción, no la dejo.      

 

-¿Has podido cumplir con todo lo que te propones en la música?

Quise hacer canciones y eso es lo que hago y es lo que me hace feliz y realizada, por esto también seguiré en la búsqueda de nuevas melodías, de nuevos acordes, de nuevos temas que me remuevan.

-¿Cuál es tu mayor aspiración?

Mi mayor aspiración y a la vez, mi principal temor, es seguir componiendo. El temor a que un día no me salgan más canciones, siempre lo pienso cuando tengo periodos largos de no componer, me aterra y creo: “ya me quedé seca”; pero por suerte no, ellas siempre regresan, siempre vienen otra vez a mí; entonces, vuelvo a componer y vuelvo a tener una idea que necesito cantar.

-¿Cómo ves en la actualidad el movimiento de la nueva trova en Cuba?

Creo que la trova en Cuba está muy viva. Hay trovadores en toda la Isla y festivales de trova durante casi todo el año en la mayoría de las provincias. Eso nos mantiene súper activos y también incentivados. Cada invitación es un reto a componer, a llegar al encuentro con canciones frescas, con proyectos nuevos, con los deseos de compartir y de encontrarnos siempre y mostrarnos las canciones. De un festival, se sale inyectado con esa energía de la creación porque te encuentras con los amigos, te muestran las últimas composiciones, se descarga, se vive y se regresa conectado para componer. Me parece que la trova está en cada rincón de este país y llega al público de diferentes maneras.

-¿Cómo trovadora qué desafíos has tenido para abrirte paso en la escena musical cubana?

Siento que no he tenido que enfrentarme a nada para cantar mis canciones al público. No ha sido una batalla ni una lucha para mí, por el contrario, ha sido algo que he disfrutado

Tenía un sueño, un deseo, una necesidad de expresión y elegí el arte para hacerlo. Tenía una inquietud artística y mi búsqueda por saciarla terminó sucediendo a través de las canciones por el entorno en el que me moví y hacia donde me incliné a buscar y gracias a las personas que me tropecé en el camino. Por haber estado en Santa Clara tuve la suerte de coincidir con los trovadores de La Trovuntivitis, y con ese deseo de arrimarme a la canción y dedicarme a esto en mi vida.

Si lo pienso así desde donde estoy ahora, si miro atrás lo que siempre digo es que para mí ha sido muy fácil el hecho de dedicarme a hacer canciones y haber podido cumplir el sueño y la vocación que siempre tuve desde niña y ser ahora una profesional que hace lo que le gusta.

-¿Puede la música servir como vehículo para las luchas de género?

La música y el arte en general constituyen herramientas muy poderosas para cualquier batalla que se quiera librar, en este caso por supuesto para mí la lucha de género también lo es. El arte tiene el poder de transformar, de hacer pensar, de sensibilizar, de llegar a muchas personas sin diferencia de clase, ni de sexo, ni de raza. Le tengo mucho respeto al poder que me da la música de llegar a tantas personas, por eso intento siempre ser todo lo sincera que puedo cuando me paro frente a un público, cuando hago las canciones, cuando las canto. Ya con eso estoy librando cualquier batalla.

-Para cerrar, hablemos sobre tu más reciente fonograma: Mi libertad. Sonoramente es superior al resto de las producciones, ¿cómo lo concebiste?

«Mi libertad» se lanzó hace unos meses en las plataformas digitales después de tanto esperar porque queríamos hacerlo en directo, en los escenarios. A raíz del premio que le otorgaron en la Feria Internacional Cubadisco, no tenía mucho sentido dejarlo guardado.

Había soñado con poder acompañar mis canciones con timbres diferentes, instrumentos con los que nunca en directo puedo trabajar o con otros que utilizo de manera esporádica. Esta producción es de muchísima gente que se involucró y dejó su corazón. Es también un proyecto “amasado” a tres manos, primero con Raúl Marchena, su productor y con Alfred Artigas en los arreglos; en tanto, la producción musical llevábamos años pensándolo, hasta que lo pudimos concretar gracias a la casa discográfica Bis Music.

Hace alrededor de dos meses que está circulando el disco y son muy lindos los mensajes enviados por nuestros amigos; pero yo estaré feliz el día que pueda tocarlo en directo junto a los músicos e irnos de gira por toda Cuba.   

https://www.spreaker.com/user/14929377/cantoras

(*) Comunicadoras del Podcast Mujeres al Sur/ Imágenes: Yusmilis Dubrosky.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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