Población ancestral de Amazonía ecuatoriana a la espera de justicia

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Por Liset García (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

La supervivencia de comunidades indígenas de nacionalidad Siekopai está en peligro. Sus líderes llevan más de 13 años denunciando que el Estado no ha protegido su territorio como señala la Constitución, al tiempo que esperan respuesta judicial ante la entrega a familias de colonos de varias hectáreas de sus propiedades ancestrales para que se asentaran en ellas.

El artículo 57 de la Constitución de Ecuador reconoce a las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas, “conservar la propiedad imprescriptible de sus tierras comunitarias, que serán inalienables, inembargables e indivisibles”. Fue en 1982 que el Estado comenzó a delimitar el territorio siekopai y en 1983 las tierras fueron oficialmente adjudicadas a esa nacionalidad.

Sin embargo, el Ministerio de Agricultura ha desconocido la condición  del territorio siekopai, y considera que puede otorgársele a los nuevos colonos porque son tierras estatales y no de los indígenas, por encima no solo de la Constitución, sino de la Ley Orgánica de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales, que ordena la garantía y adjudicación de la posesión ancestral, con base en “fundamentos históricos, antropológicos, socioeconómicos, normativos y culturales”.

El presidente de la nación siekopai, Elías Piyahuaje, ha denunciado “la inoperancia del Estado”, y de conjunto con sus integrantes y los abogados notificaron a los colonos que serían desalojados de las tierras que les pertenecen pues no se pueden emitir títulos sobre títulos ya otorgados.

El representante legal del pueblo Siekopai, Ángel González, ha dicho que en 2015 los indígenas propusieron una acción de reivindicación de su dominio, recurso que permitiría recuperar el bien, en caso de comprobarse que estuviera en posesión de un tercero.

Fueron presentados los títulos de propiedad que el Estado ecuatoriano les concedió treinta años atrás, y luego una inspección judicial realizada ese mismo año ratificó la propiedad de las tierras a favor de la nación siekopai.

Más tarde un juez dispuso la orden de desalojo pero los colonos apelaron a la Corte Provincial de Sucumbíos, que en 2018 volvió a determinar que el territorio pertenece a los siekopai. Pero los colonos impusieron un recurso de casación y propusieron una fianza de 300 dólares para suspender el desalojo y que el trámite pasara a la Corte Nacional de Justicia (CNJ), en julio del 2019.

De ahí que el pasado 23 de agosto las comunas Sewaya, Remolino, San Pablo de Kaatëtsiaya, Bellavista, Waylla y Eno, se movilizaran hacia Quito, la concentración más multitudinaria que este pueblo ancestral amazónico haya organizado en su historia, para exigir a la CNJ acelerar ese proceso que ha cumplido ya tres años. La acción debe dar lugar al desalojo de los colonos y sus familias que comenzaron a invadir parte de sus territorios ancestrales desde hace 13 años.

Mientras la Asamblea Nacional, la Defensoría del Pueblo y el Consejo Nacional de la Judicatura asumieron compromisos de acelerar la gestión sobre el caso, las tensiones continúan pues la demora es inexplicable, y a los indígenas se les agota la paciencia.

El abogado Ángel González considera que en medio de ese ir y venir ante la justicia, hay incongruencias insólitas como la falta de sentencia luego de la demanda de amparo posesorio en 2014 de los usurpadores, lo que llevó a la nulidad de todo el proceso por no haberse citado adecuadamente a las comunidades indígenas siekopai.

Hoy lo que traba el desalojo de los colonos es el recurso de casación ante la CNJ, donde se ha estancado el proceso. De acuerdo con la Ley no debería extenderse más allá de 45 días, según han denunciado reiteradamente los despojados de su derecho.

La manifestación del pasado martes 24 de agosto ante el edificio de la Corte Nacional de Justicia obligó a que el presidente de la entidad, Iván Saquicela, se pronunciara, e indicó un nuevo sorteo que recayó en el  juez Carlos Pazos, quien asumió la obligación de revisar si el recurso de tercera instancia de los colonos cumplía con los requisitos legales o no.

A dos meses de aquella sacudida continúan las maniobras para enturbiar el proceso, al tiempo que se mantienen los reclamos de protección de los derechos ancestrales sobre los territorios invadidos desde el 2008. El pueblo siekopai no cederá en su lucha hasta llegado el momento del desalojo de los colonos y recuperen las tierras que les pertenecen, legadas por sus ancestros.

(*) Periodista cubana de la Revista Bohemia.

Foto de portada: Conaie. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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