¿Qué pasaría en la Tierra después de una guerra nuclear?

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Por Patricia Guerra Soriano (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Mucho se ha hablado y escrito sobre las consecuencias del aumento de la temperatura media del planeta y sus efectos sobre la capa de ozono, pero ¿qué sucedería en caso de estallar una guerra nuclear?

Un nuevo estudio dirigido por el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos develó que las columnas de humo generadas por la hipotética guerra alterarían el clima mundial y devastarían la capa de ozono, poniendo en peligro tanto a la salud humana como al suministro de alimentos.

Con la utilización de avanzados modelos climáticos computarizados, los investigadores calcularon por vez primera, los efectos combinados de las reacciones químicas que involucran al óxido de nitrógeno, al calentamiento estratosférico, los rayos ultravioleta y la disminución de la fotoquímica (reacciones químicas por la luz solar) como consecuencia de la explosión de bombas atómicas.

Charles Bardeen, científico del NCAR y autor principal del estudio, dijo que además de las muertes causadas de inmediato, los efectos climáticos serían generalizados. “Estos no son locales de donde ocurre la guerra-sentenció- son globales, por lo que nos afectarían a todos”.

El equipo de investigación analizó dos probables escenarios. El primero, una guerra nuclear regional entre India y Pakistán capaz de producir 5 megatones de humo y el segundo, una guerra nuclear global entre Estados Unidos y Rusia, de la que emanarían 150 megatones de humo.

De acuerdo con los resultados, el conflicto global podría destruir alrededor del 75 por ciento de la capa de ozono en un período de 15 años, pues la masiva inyección de humo en la estratosfera disminuiría inicialmente la temperatura en la superficie terrestre al bloquear la luz solar, alteraría el régimen de precipitaciones y con el transcurso de pocos años, el humo comenzaría a disiparse, a partir de lo cual la radiación ultravioleta penetraría con fuerza y facilidad a través de una capa de ozono disminuida.

Bardeen explicó que ante este caso “las condiciones cambiarían drásticamente y las adaptaciones que pueden funcionar al principio no ayudarán a medida que las temperaturas se calientan y la radiación ultravioleta aumenta”, porque, según el investigador, “justo cuando el humo se está disipando, obtendría esta explosión de rayos ultravioletas con impactos completamente diferentes en la salud humana y la agricultura”.

Por otra parte, el escenario de guerra regional apunta a un patrón menos nocivo, aunque con una pérdida máxima de ozono del 25 por ciento. En este escenario, los rayos ultravioletas aumentarían inmediatamente y las temperaturas disminuirían, pero la capa de ozono se recuperaría gradualmente en unos 12 años a medida que el humo se disipara.

En cualquier caso, la destrucción de la capa de ozono y la entrada de la radiación ultravioleta, sería devastador para la vida en la Tierra. Esos altos niveles de radiación se han relacionado con ciertos tipos de cáncer de piel, cataratas y trastornos inmunológicos; en tanto, la capa de ozono también protege los ecosistemas terrestres y acuáticos, así como la agricultura.

(*) Periodista cubana, escribe en Cubaperiodistas, sitio web de la Unión de Periodistas de Cuba.

Foto de portada: Getty Images. 

 

 

 

 

 

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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