Venezuela y el «voto» de Borrell

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Por Orlando Oramas León* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano Cuba.

Venezuela camina con pasos propios hacia las elecciones regionales y municipales del 21 de noviembre, en medio de un proceso de negociación con la oposición y pese a declaraciones injerencistas y parcializadas del jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrel.

El domingo último tuvo lugar un simulacro para probar los sistemas de votación y engrasar la logística del Consejo Nacional Electoral (CNE), así como para engrasar la maquinaria de los partidos políticos.

El ejercicio fue calificado de éxito por el árbitro electoral y contó con la participación de la mayoría de la oposición y la presencia organismos internacionales, como el Centro Carter, que evalúa la posibilidad de desplegar una misión de observadores durante los comicios.

Ocurrió a poco más de un mes para la cita en las urnas, y el mismo día en el que el presidente del CNE, Pedro Calzadilla, exigió disculpas al alto representante para Asuntos Exteriores de la UE y cuestionó el papel que realizará la misión europea invitada como observadora.

No fue un reclamo de gratis. Borrell provocó el cisma al declarar que el rol de los observadores europeos será respaldar al bando antichavista. Agregó más pimienta al sustentar que será «el informe final» de la misión europea el que decidirá la limpieza de los comicios y legalidad de sus resultados.

«El señor Borrell no solo ha dicho que esa misión viene a apoyar a una fracción política de las que está en juego en Venezuela, sino que ha dicho que la legitimidad del resultado de esa elección depende del informe que ellos emitan», subrayó Calzadilla.

«Es precisamente una alarma que se prende, ningún país autorizaría la presencia de una misión internacional, donde su jefe, su líder, su autoridad, expresa que ellos vienen a Venezuela a apoyar una parcialidad política, ¡nadie lo acepta!», ripostó el presidente del CNE.

Resulta sospechoso el pronunciamiento del «canciller» de la UE, en particular cuando delegaciones del gobierno del presidente Nicolás Maduro y el sector extremo de la derecha venezolana conversan en México para adelantar soluciones políticas al conflicto nacional.

Este diálogo propició el nombramiento de una nueva directiva en el ente electoral, donde dos de sus cinco rectores son representantes de la oposición. La propia presencia de una misión del bloque comunitario en las elecciones resultó otro de los acuerdos conseguidos en México.

Pero la postura adelantada de Josep Borrell alienta las suspicacias respecto a una conspiración postelectoral, en el que será la UE la que «legitimará o deslegitimará» la consulta popular, según las propias palabras del español.

Sobre todo cuando hay quienes en Venezuela se preguntan si la misión de la Unión Europea repetirá el sucio papel desempeñado por el equipo de observadores de la Organización de Estados Americanos durante las elecciones de otro noviembre, de 2019 en Bolivia.

Entonces un informe fraudulento de la OEA abrió las compuertas al golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional, Evo Morales, y desató la feroz represión contra los movimientos populares.

(*) Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Xinhua.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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