Casados por el odio a la Revolución Cubana

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Por Orlando Oramas León (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

El diablo, perdón, el odio los junta, podría ser el epílogo del encuentro en Madrid del líder del derechista Partido Popular (PP), Pablo Casado, y el contrarrevolucionario cubano Yunior García, quien cual ave fénix resurgió de su alegada desaparición en La Habana para irrumpir de aquel lado.

Fue la reunión la antesala de las declaraciones de ambos a la prensa y la avalancha de mentiras sobre el país que le vio nacer y donde se hizo dramaturgo sin apenas gastar un peso o una peseta de las antiguas de España

A Madrid llegó en estampida luego de dejar colgados a sus correligionarios del denominado movimiento Archipiélago, artificio destinado a complacer poderes foráneos y romper la paz ciudadana en la isla caribeña.

«Cuba es una dictadura terrible con miles de asesinatos y presos políticos», suscribió Casado en su cuenta en Twitter luego de recibir a Yunior, quien sin inmutarse dijo a los periodistas que su patria vive bajo el fascismo.

Para no versionarlo, aquí van sus palabras: «Lo que existe en Cuba es fascismo«, así lo espetó en Madrid, que en su momento fue la capital del régimen franquista cuyas fosas comunes aún aparecen en el país ibérico.

En Cuba, «las personas son tratadas como gusanos, son amenazadas y golpeadas», apostilló sin recato y luego profirió que la dirigencia del país antillano «son cerdos que caminan con dos patas».

Esto y más argumentos rebozados en bilis y mentiras con las cuales el «pacifista» García desnudó la esencia del alegado proyecto político para su país, que comparte con el del PP.

Otra cosa bien distinta opina otro español, el eurodiputado Manuel (Manu) Pineda, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de España, quien vivió La Habana del 15 de noviembre, cuando en Miami auguraban el caos y  la desobediencia civil con la «Marcha Cívica» propugnada y luego «cancaneada» y abandonada por Yunior.

Manu estuvo ese día en el acto por el reinicio del curso escolar para miles de estudiantes de la educación primaria, como parte de la normalización que Cuba emprendió el 15 de noviembre luego de poner coto a la transmisión de la Covid-19.

Allí estuvo también el Presidente Miguel Díaz-Canel, con quien coincidió antes el comunista español en un concierto frente al habanero Parque Central, donde ambos se unieron a la «sentada» juvenil que portó pañoletas rojas cual símbolo de unidad y patriotismo.

Allí Manu le dijo a Díaz-Canel que como dictador estaba «suspenso«, dada su relación pegada al pueblo y en particular con los jóvenes.

Manu Pineda es además vicepresidente del Grupo de Amistad con Cuba en el Parlamento Europeo. Y aquí en La Habana repitió lo que otras veces expresó en la cámara legislativa del viejo continente. Cuba ha sido referente de dignidad y un aliento permanente a los sueños de hermandad y justicia social, subrayó.

 “Los lamebotas, los mayordomos, los lacayos de los gusanos quieren desestabilizar a nuestro pueblo hermano, nuestro pueblo referente. Y nosotros tenemos que decir: Cuba no está sola. Cuba se respeta», concluyó Pineda en La Habana, en la orilla opuesta a aquella donde desahogan su odio visceral Casado y Yunior.

 

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Fernando Villar/ EFE. 

 

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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