COP26: Pueblos indígenas en el centro del debate medioambiental

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Por Patricia María Guerra Soriano (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Daniela Balaguera Villafaña es una joven indígena arhuaca residente en la  Sierra Nevada de Santa Marta, una comunidad ubicada al norte de Colombia. Como integrante de Unite For Climate Action, organización que reúne a jóvenes de América Latina, el Caribe y Europa conectados por el propósito de proteger al medioambiente y “levantar las voces de los grupos subrepresentados en el mundo”, participa en la Conferencia sobre el Clima COP 26 que se celebra desde el 31 de octubre hasta el 12 de noviembre en la ciudad escocesa de Glasgow.

La riqueza ambiental y cultural de los pueblos indígenas es blanco de exploraciones mineras y explotación constante por parte de grandes empresas transnacionales. Balaguera lo sabe. Por eso denunció, en una entrevista publicada en el portal de noticias de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la exploración minera y explotación de los recursos ambientales por parte de empresas transnacionales.

“Se supone –declaró- que nuestros territorios son sagrados, son de conservación ambiental, pero realmente no se le está dando esos tratamientos (…) Que cumplan con los objetivos de la Conferencia de las Partes, que busquen la construcción de políticas públicas, de tratados internacionales, de alianzas en pro del medioambiente y de las necesidades y realidades de cada uno de los contextos de sus países”.

El reclamo de la joven activista ambiental coincide con los comentarios de la exrelatora especial de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, quien recordó, según un reporte de Naciones Unidas, que esas comunidades son las verdaderas expertas en vivir en armonía con la naturaleza, “una razón fundamental por la que sus territorios contienen actualmente el 80 por ciento de la biodiversidad del mundo”.

Una reciente investigación develó que esa cifra parece insignificante para las naciones más desarrolladas, pues los territorios indígenas y las comunidades locales reciben menos del uno por ciento de la financiación que se dedica globalmente para reducir, por ejemplo, la deforestación.

La pasada semana, un nuevo acuerdo histórico volvió a colocar en el centro de atención a los pueblos originarios. Reino Unido, Noruega, Alemania, Estados Unidos y 17 donantes estadounidenses se comprometieron a apoyarlos con 1.470 millones de euros hasta 2025, una decisión pletórica de incertidumbre, si se tiene en cuenta que, durante años, se han dedicado 233 millones de euros anuales a la protección de los bosques, de los cuales solo 39 millones llegaban a los pueblos y comunidades.

Darren Walker, presidente de la fundación Ford, una de las organizaciones donantes, dijo durante el encuentro que los pueblos indígenas “han sido excluidos, marginados de la conversación, de la formulación de políticas, mientras que son los más cercanos al desafío que supone el cambio climático y los que lo conocen más de cerca».

A pesar de las dudas, Victoria Tauli-Corpuz afirmó que esta es la primera vez que se da una respuesta global a las peticiones de los territorios indígenas. Una de las diferencias con respecto a acuerdos tomados en encuentros anteriores está en el hecho de que los beneficiarios de este dinero serán organizaciones tales como la Alianza Global de Comunidades Territoriales, una coalición de organizaciones de América Latina, África y Asia, que representa a 35 millones de personas de 24 países.

“La clave -dijo Tauli-Corpuz- es que esta financiación no irá a las grandes fundaciones conservacionistas, que son las que suelen acumular las principales donaciones, sino que llegará a las pequeñas comunidades”.

Otro de los obstáculos que impiden una lucha más activa contra el cambio climático por parte de los pueblos indígenas es la tenencia de la tierra, pues solo un 10 por ciento de ella en el mundo está reconocida por las leyes nacionales como de su propiedad. Esa condición implica que cada vez más las empresas las posicionen en su punto de mira y compra con fines de inversión, el despliegue de la agricultura industrial y el desarrollo de actividades ilegales como la tala, la minería y la caza.

(*) Periodista cubana, escribe en Cubaperiodistas, sitio web de la Unión de Periodistas de Cuba.

Foto de portada: Líder indígena ecuatoriana, Nemonte Nenquimo, galardonada con el Premio Goldman (2020), conocido como el “Nobel Ambiental”/ Ecoosfera.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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