Cuba: Caminar con el pueblo

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Por Orlando Oramas León / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano / Fotos y Video: Víctor Villalba Gutiérrez / Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba.

La fecha del 27 de noviembre es de marcha en Cuba. Se cumplieron 150 años del injusto y cruel fusilamiento de ocho estudiantes de Medicina. El entorno era de guerra en el centro y oriente de la isla caribeña, en el comienzo de largas guerras contra el colonialismo español.

Siglo y medio después la mayor de las Antillas acorralaba la Covid-19 y comenzaba lo que se conoce en el país antillano como la “nueva normalidad”.

Así se comandó el presidente Miguel Díaz-Canel al frente de decenas de miles de estudiantes universitarios y de otros niveles de enseñanza, que en megamarcha caminaron unos cuatro kilómetros en largo y bloque apretado.

La caminata inició en la escalinata de la prestigiosa Universidad de La Habana hasta La Punta, donde se resguarda frente al malecón un pedazo de muro donde fueron asesinados los jóvenes por el odio de la Metrópoli y su cuerpo de voluntarios, los mismos que llevaron a Presidio a José Martí.

Pero el tema no es solo la historia, en particular el presente.

Resulta difícil rememorar una marcha ciudadana de tal magnitud donde el presidente de un país de América Latina camine con el pueblo y pegado a él.

Así lo hizo Fidel Castro antes, incluso cuando en Washington, Miami, Chicago, dígase en Estados Unidos, y en Panamá y Santiago de Chile, eran pagados, alistados y armados atentados en su contra.

Encabezó multitudinarias concentraciones y caminatas. Entre las más memorables las que reclamaban el regreso a Cuba del niño Elián Gonzáles, secuestrado entonces en Estados Unidos.

Le tocó el turno ahora a Díaz-Canel, formado en la Revolución Cubana en parte de cuyo tiempo se hizo ingeniero electrónico y cumplió diversas misiones políticas. Son personajes diferentes en tiempos también distintos. Pero los une la capacidad de andar a hombro pegado con su pueblo.

Se trata de un privilegio que pocos políticos y dirigentes en el mundo se pueden dar, cuando prevalece la distancia con los de a pie y las estrictas medidas de distanciamiento y seguridad en los actos públicos.

La marcha del 27 de noviembre en La Habana en nada se pareció a la que se anunció en el mundo con bombos y platillos para el 15 de noviembre último, la que parecía el fin del proceso revolucionario cubano.

Aquel día todo un acontecimiento. Miles de niños de regreso a las aulas; aeropuertos cubanos abiertos a viajeros y turistas de todo el mundo.

De lo otro anunciado nada; apenas resultó la precipitada huida a España de quien fue la cabeza visible de tal intentona contrarrevolucionaria. Desde antes tenía listo boleto aéreo y visa de “turista”.

Pocos días después el presidente Miguel Díaz-Canel caminó rodeado por miles de jóvenes por el centro de La Habana. Le acompañaba juventud, consignas, banderas, pancartas y fervor popular.

Me cuesta reconocer a más de un mandatario, por grande y poderoso de su país, que pueda emular lo que para el presidente cubano antoja normal y cotidiano, que cada semana demuestra y se “juega” en barrios vulnerables y necesitados de su país.

Quizás se me olvide borrar este último párrafo, en el cual hubiera pretendido contrastar con lo que habría ocurrido con Joe Biden, por mencionar al más poderoso, si tuviera que caminar cuatro kilómetros con su pueblo. Y hay otros más.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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