Cuba: Geoparque Viñales, una experiencia natural más profunda y otra puerta al desarrollo local 

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Por Deny Extremera San Martín.

Cuentan que cuando el famoso paisajista Domingo Ramos, “el pintor del valle”, presentó una exposición en Estados Unidos a finales de la década de 1930, entre quienes apreciaban los cuadros hubo algunos que no creían que aquellos fuesen paisajes reales, sino creaciones de la fantasía del artista, que hizo de Viñales uno de sus motivos recurrentes.

Viñales siempre ha encantado, sigue asombrando aun cuando pasan los años; aun, incluso, en cada nueva visita, no importa el número de visitas. Viñales no es solo su valle más conocido y retratado –algunos descubren esa verdad cuando, atraídos por la imagen tan icónica y divulgada del Paisaje Cultural de la Humanidad, llegan y recorren al menos una pequeña parte de la vasta región–, sino muchos mogotes, sierras y valles.

Y es aun mucho más. Porque Viñales no es solo lo que vemos, ni siquiera cuando miramos a las oquedades en las paredes verticales de los mogotes y pensamos en su amplio sistema cavernario. Es una región singular por su evolución y patrimonio geológicos, y, como nos dice uno de los expertos que nos acompañan en este viaje, “la geología, que es el planeta mismo, es el sustento de todo lo demás”.

Manuel Vázquez Torres, ingeniero geólogo, nos explica que “para que exista un suelo, tiene que haber una roca que se desintegre para que se pueda constituir ese suelo. Luego pueden crecer las plantas y desarrollarse la biodiversidad, pueden los seres humanos desarrollar la agricultura y otras actividades”.

Es la parte de Viñales que debe visibilizar el geoparque constituido el pasado primero de noviembre por acuerdo del Consejo de Ministros, primero de su tipo en Cuba. Vázquez Torres señala que “el Parque Nacional Viñales se dedica fundamentalmente al manejo de la biodiversidad, y faltaba una institución o estructura dedicada a la geodiversidad”.

En Viñales han sido identificados 57 geositios (sitios de interés geológico), entre ellos diez de relevancia internacional, 23 nacional, 18 regional y seis local. El geoparque abarca 283.95 km², dentro de su perímetro quedan el parque nacional (creado en el 2000, con 150.1 km²). La región cuenta con otras categorías patrimoniales y de conservación: el Valle de Viñales incluido en la Lista del Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural de la Humanidad (1999) y, junto al poblado, declarado Monumento Nacional (1979).

Uno de los geositios de relevancia internacional (que no solo atañen a la evolución geológica de la región, sino que están muy relacionados con la del planeta) está al oeste del Valle de Viñales, en el entronque de la comunidad El Moncada. Allí está el registro más completo existente en el país del impacto del gran meteorito que en el límite del Cretácico-Paleógeno, hace 66 millones de años, provocó la extinción de los dinosaurios y más del 70% de las especies que habitaban el planeta.

A nivel internacional son raros estos lugares”, comenta el geólogo pinareño.

El rasgo más distintivo de ese geositio es que contiene muchos elementos indicativos de que hubo un gran impacto: cristales de cuarzo con huellas de choque; esférulas, únicas de los cuerpos asteroides, y una anomalía de iridio, un metal presente en la Tierra pero en concentraciones muy ligeras, que sí es abundante en los cuerpos asteroides.

Inicialmente, el Geoparque Viñales compartirá estructura de gestión con la ya existente del Parque Nacional Viñales, administrado por Ecovida, una entidad de la Agencia de Medio Ambiente del Citma. Estarán disponibles 10 itinerarios de distintos grados de dificultad y una duración promedio de dos a tres horas y media, en recorridos con guías especializados.

El itinerario 6 parte del hotel Los Jazmines –con la privilegiada y conocida vista al Valle de Viñales– y llega hasta el sumidero del arroyo El Novillo, que pasa entre el límite de Los Acuáticos y el valle y ha sido responsable de la excavación de casi todos los sistemas cavernarios en la Sierra de Viñales. Incluye un tramo que puede hacerse en vehículo (hasta el poblado de Viñales y de ahí al entronque de Dos Hermanas, desde donde se continúa a pie), para quienes no quieran caminar a través del valle.

Uno de los itinerarios más complejos es el número 7, que comienza en la sede del Proyecto Raíces –con un mirador que ofrece una vista espectacular y poco conocida, por lo que le llaman “la cara oculta del valle”–, junto a la estación del canopy tour, en la carretera a la comunidad El Moncada, y avanza sobre una línea de mogotes, subiendo hasta el mirador de Los Acuáticos. “Hay vistas espectaculares en ese itinerario y se aprecian muchos procesos geológicos”, comenta Vázquez Torres.

Los 10 itinerarios deberán pasar por la aprobación de la Comisión Nacional de Turismo de Naturaleza, pero algunos ya pueden ser visitados, pues tienen relación con senderos en funcionamiento dentro del parque nacional que anteriormente han sido aprobados por la comisión.

“Ya tenemos el primer geoparque de Cuba y varios geositios son visitables para su explicación geológica, porque ya estaban aprobados por la Comisión Nacional de Turismo de Naturaleza, como la Cueva del Indio, el área de la Gran Caverna de Santo Tomás, el Mural de la Prehistoria, entre otros. En Santo Tomás, por ejemplo, en el nivel 3, hay un itinerario de tres kilómetros abierto al turismo”, apunta el doctor en Ciencias Enrique Castellanos, director de Geología del Minem. Mario Alberto Sánchez Carrillo, director del Parque Nacional Viñales, precisa que el geoparque está funcionando dentro del área protegida, con la misma estructura que se encarga del parque nacional, “pero estamos pensando en la posibilidad de crear más adelante, dentro de la estructura del parque nacional, un departamento específicamente dedicado al geoparque”.

“Las funciones coinciden: conservación, educación medioambiental y visualización, con una página web que ya está activa y en la que se debe incluir más información. Hoy buscamos un local en el poblado de Viñales que acoja un centro de interpretación del geoparque y divulgue sus valores. Por el momento, esa función se realizará desde el centro de interpretación del parque nacional”.

El geólogo Vázquez Torres, coordinador científico del geoparque, afirma que la función de este sería divulgar el patrimonio geológico de la zona, para que se conozca y para que, al mismo tiempo, las personas, a través de la implementación de adecuadas políticas de geoeducación, contribuyan a la preservación de estos lugares.

“Cualquier persona puede pasar sin notar la existencia o la relevancia de esos sitios si no están señalizados o no han sido explicados adecuadamente. Pretendemos, además de explotarlos desde el punto de vista turístico, para lo que se han diseñado los itinerarios, contribuir a la divulgación”, explica.

“No se hace solo con la idea de promover el turismo especializado. Lo que queremos es que el conocimiento del patrimonio geológico llegue a todos, a un turismo general. Hay algunas itinerarios más específicos, con elementos para quienes vienen a apreciar procesos geológicos; también puede haber turismo especializado, hay sistemas cavernarios que pueden ser visitados por espeleólogos, o se pueden hacer investigaciones. Pero el objetivo fundamental es promocionar y divulgar el patrimonio geológico de la región a partir de que las personas entiendan qué cosa es el patrimonio geológico y cuál es el valor del existente en Viñales. Por eso se elaboró la guía geológica, que comienza con un capítulo de conceptos básicos para que el visitante pueda entender qué verá luego en los distintos itinerarios”.

“El geoparque implica desarrollar la cooperación entre instituciones y los diferentes actores del área, que deben trabajar en conjunto para lograr un manejo adecuado de este patrimonio. En esto, las instituciones de investigación y las universidades tienen un papel primordial. La Universidad de Pinar del Río es uno de nuestros aliados fundamentales para el trabajo en el geoparque”, agrega.

La guía –pudimos ver un ejemplar de prueba, con excelente diseño e impresión– incluye información geológica básica, nociones sobre los procesos y el tiempo geológicos, detalles y mapas de los itinerarios. Dedica varias páginas a la cultura de Viñales, el paisajista Ramos y Benito el Viñalero, “cantor del valle”; la historia de Los Acuáticos, el científico Carlos de la Torre y la tradición del cultivo del tabaco en la región.

Cada itinerario tiene un número determinado de paradas, en las que se da una explicación gráfica y textual de los valores, que se entienden mejor una vez que se dominan los principios generales abordados en el inicio de la guía geológica.

El Dr. Enrique Castellanos, director de Geología del Minem, añade que una tarea en la que ya se trabaja, como se hace en todos los geoparques en el mundo, es preparar paquetes turísticos específicos. “Ya empezamos a analizar con las agencias turísticas el diseño de ese paquete: cómo vendrían, a qué lugares, qué geositios interesan, qué itinerarios… Ese es un trabajo que debe estar concluido lo más pronto posible para la explotación turística del geoparque”.

Agrega que la sostenibilidad económica es muy importante. “El geoparque no es para vivir de proyectos, o del presupuesto estatal, sino para generar a partir del uso turístico sostenible de la región. En eso estamos enfrascados ahora, en cómo convertir el geoparque en algo beneficioso económicamente para las personas que habitan en la zona. Hay posibilidades de desarrollo, se buscan formas de empoderar a las comunidades para que quienes viven en la zona, tanto generando productos como servicios, puedan tener un medio de vida a partir del uso sostenible de las riquezas naturales”. Se trata de un balance entre explotación sostenible, educación, visibilización y conservación.

Vázquez Torres apunta que la Unesco evalúa los proyectos de geoparque por la interacción entre los diferentes actores del proyecto, “cómo interactúan entre ellos, qué tan comprometidos están con el proyecto, porque hay que verlo como un proyecto de desarrollo local donde, a partir de la promoción y divulgación del patrimonio geológico, se integran los diferentes actores en función del desarrollo de las comunidades.

“Igualmente, es clave implementar políticas adecuadas de geoeducación. Otro aspecto importante de los geoparques son las geoproducciones. Y no significa producir a partir de la geología. Se trata de, por ejemplo, tener una finca de referencia que se asocie al geoparque, produzca en función de este y use su logotipo en los productos. Incluso, se pueden hacer réplicas de amonites y otros fósiles hallados en la zona como souvenirs, o como figuras en confitería, panes, etc. Eso ayuda a que las personas tengan en cuenta la historia geológica, contribuye a la visualización y divulgación del patrimonio geológico. Cualquier iniciativa de ese tipo es bienvenida, y se hace en los geoparques en todo el mundo”.

Según el mapa actualizado (2021) de la red de geoparques mundiales de la Unesco, existen actualmente 169, con mayor concentración en China (41) y Europa, donde se destacan España (15), Italia (11), Francia (7), Reino Unido (7), Alemania (6) y Grecia (6). En las Américas, existen poco más de una decena: Canadá (5), México (2), Brasil (1), Chile (1), Ecuador (1), Nicaragua (1), Perú (1) y Uruguay (1).

Hay en el mundo tanto geoparques mundiales declarados por la Unesco como otros aspirantes a esa categoría (una de las tres que otorga la organización).

“Desde el primero de noviembre, nosotros consideramos el de Viñales como geoparque aspirante”, afirma Vázquez Torres.

Para alcanzar la categoría de geoparque mundial, este debe haber estado funcionando como tal por un mínimo de dos años y ser sometido, previa solicitud a la Unesco, a una evaluación de expertos de la organización, tanto en valores como en funcionamiento (geoeducación, geoproducciones e integración, entre otros parámetros, más allá de la riqueza geológica).

Cada dos años es sometido a reevaluación y se debe demostrar que está funcionando apropiadamente. De lo contrario, puede serle retirada la condición de geoparque mundial.

Viñales puede ser el inicio. El director de Geología del Minem adelanta que en enero de 2022 comenzará un proyecto con la Empresa Geominera de Oriente para evaluar un área de la Gran Piedra como posible geoparque.

“Estamos en conversaciones con Gaviota sobre la posibilidad de que pueda haber un geoparque en el macizo montañoso de Guamuhaya. Si logramos este y el de la Gran Piedra, tendríamos una trilogía importante: en occidente, las rocas cársicas en el desarrollo de mogotes; en el centro del país, las rocas metamórficas (Guamuhaya es fundamentalmente un macizo de dos cúpulas de rocas metamórficas, donde hay rocas únicas en Cuba), y, en oriente, las rocas del arco volcánico Paleógeno, que existió hace 45 millones de años. Queremos que a nivel nacional haya una diversidad de tipos de rocas y formaciones geológicas, pero que sean lugares donde se gestione ese patrimonio de manera integrada con los demás valores que existen allí, tanto de biodiversidad como culturales; que cuenten con administración y generen ingresos, beneficios desde una perspectiva sostenible. Planeamos integrarlos a estructuras de gestión ya existentes en esos lugares: Ecovida, del Citma, en Viñales; Gaviota, en Guamuhaya, y BioEco en Santiago de Cuba”.

Otras zonas con potencial son Guanahacabibes, Sierra de Cubitas, Ciénaga de Zapata, Caguanes, Escaleras de Jaruco…

“Se hizo un estudio, atendiendo a 15 parámetros, y hemos identificado en el país 20 lugares que pueden llegar a ser geoparques. Son zonas donde hay una o varias áreas protegidas. Pero será paso a paso, cada uno de esos proyectos requiere estudios… Viñales, por ejemplo, implicó un estudio de dos años”.

“Viñales no es solo ese paisaje maravilloso que encanta a todos los que lo visitan. Ese paisaje tiene una historia geológica y se formó a partir de determinados procesos geológicos, pero, además, contiene valores importantes del patrimonio geológico”. 

Geodiversidad + biodiversidad

Viñales, como decíamos al principio, es mucho más que el Valle de Viñales. Y es mucho más que lo que vemos a simple vista cuando contemplamos los mogotes. Lo apreciamos a primera vista en el centro de interpretación del parque nacional y el geoparque, a la orilla de la carretera que llega desde Pinar del Río y muy cerca de Los Jazmines.

Allí, una amplia maqueta permite apreciar la geografía de la región (parte del núcleo de la Sierra de los Órganos, que es, a su vez, parte de la Cordillera de Guaniguanico, que también abarca la Sierra del Rosario): las sierras de La Guasasa, Viñales, Del Medio, Ancón, Del Infierno, San Vicente, La Costanera, Derrumbada… Valles como los de Viñales, Ancón, Del Silencio, Palmarito… Y, debidamente señalizadas, cuevas dispersas por toda la zona. Hoy, la existencia del parque nacional y sus servicios y los productos ecoturísticos permiten explicar la biodiversidad de la región.

Con la creación del geoparque y sus itinerarios, las labores de geoeducación y visibilización planeadas, puede alcanzar un nuevo nivel la experiencia de quienes visitan la zona. ¿Cómo llegó a conformarse el relieve? ¿Qué procesos lo definieron y condicionaron el tipo de suelos, la vegetación y su sistema cavernario? ¿Cuál es el patrimonio geológico de Viñales?

Manuel Vázquez Torres es oriundo de Viñales, cuenta que “de niño, corrí por estos lugares” y que algunos de sus familiares trabajaron cuando se pintó, décadas atrás, el Mural de la Prehistoria, mientras desde abajo el artista Leovigildo González, que había sido discípulo de Diego Rivera, les orientaba ayudado por un telescopio.

Mural de la Prehistoria, en el Valle Dos Hermanas, uno de los poljés o poljas (valles totalmente cársicos) de la región. Recoge una representación de la evolución de la vida a partir de los fósiles hallados en esta zona. De estilo naíf, se le considera el mayor a cielo abierto en el mundo. Cuando surgió la idea, en 1959, ya se habían hallado en Viñales restos fósiles, los más antiguos de Cuba.

Allí están representados los amonites, muy parecidos a un calamar y que tenían una concha; los reptiles gigantes que existieron en la región y de los que se han hallado restos, del periodo Jurásico; unos perezosos gigantes que habitaron en la zona, los Megalonus rodens, y, del neógeno, unos 20 millones de años atrás, el Acratocnus, hasta llegar a los seres humanos.

Para mantener la visual, el mural incluye una serie de líneas negras horizontales de aproximadamente pulgada y media de ancho, que recorren casi de forma paralela la pared rocosa de lado a lado.

Ingeniero geólogo, especializado en la búsqueda y prospección de minerales sólidos, especialista en cartografía geológica, máster en Investigaciones Geológicas de la Interpretación y Desciframiento de Imágenes Satelitales, Vázquez Torres es un profundo conocedor de la historia y los procesos geológicos acontecidos en la región, y del patrimonio resultante.

“Viñales es característico por este tipo de formación geológica de rocas carbonatadas, lo que se conoce en el argot geológico como roca caliza. Están compuestas por carbonato de calcio en un 90% y por carbonato de magnesio en un 10%.  El relieve que se ha formado en esta zona es el resultado de un proceso erosivo y, al mismo tiempo, tectónico, de movimientos ascendentes. Esos procesos generaron este relieve de carso cónico o carso de torres. Es un carso que existe muy poco en el mundo. Se han reportado algunos ejemplos en China y en Vietnam, los más parecidos. El carso de Vietnam tiene la diferencia de que se desarrolla dentro del agua, y en China hay unos mogotes parecidos, pero tienen las cúpulas más puntiagudas. Por eso nos atrevemos a afirmar que este es un elemento del patrimonio geológico de Viñales que constituye un valor internacional. En la zona existe uno de los sistemas cavernarios de mayor envergadura en América Latina. Son más de 350 km identificados en total en todos los sistemas cavernarios explorados aquí.  Los sistemas más extensos registrados son la Gran Caverna de Santo Tomás, con más de 46 km de galerías en siete niveles y, en la Sierra de Viñales, el sistema Novillo-Palmarito, con más de 50 km”.

¿Queda por explorar?, le pregunto. “Sí, queda mucho por descubrir e investigar, aunque los espeleólogos han hecho un gran trabajo en esta región. Estoy seguro de que, incluso, quedan sistemas vírgenes, que no han sido visitados nunca”.

En cuanto a los yacimientos fosilíferos, explica que han sido identificados cinco. “En algunos lugares tienes que buscar más, en otros menos. Uno de los más significativos es Hoyo de San Antonio, en el extremo oriental del geoparque, específicamente en los alrededores y encima del mogote de Jagua Vieja. Son, fundamentalmente, amonites del Jurásico, y también hay reptiles de ese periodo, principalmente caparazones de tortugas. También han sido reportados, y hay que buscarlos con mayor precisión, restos fósiles de peces, también del Jurásico.

“En el oriente del geoparque está también el mogote Zacarías, donde hay un yacimiento fosilífero importante. Igualmente, en el mogote La Mina, muy cerca de Jagua Vieja, y el Valle de la Jutía, la ladera meridional de la Sierra de Guasasa, donde se han reportado cantidades importantes de fósiles.

“Otro sitio donde abundan los fósiles es en el mogote Pan de Azúcar, en el extremo occidental del geoparque. También allí se encuentra un yacimiento fosilífero que ha sido estudiado por las escuelas de geología e investigadores de todo el país.

“Generalmente, los amonites aparecen en unos concreciones cilíndricas, esféricas, que llamamos concreciones calcáreas, pero también los geólogos las llaman en su argot ‘quesos’, pues son muy parecidas a discos de queso. Esos ‘quesos’ tienen en su interior numerosos restos fósiles.

“También en la finca de San Vicente, un poco más allá de la Cueva del Indio, a la derecha, aparecen todavía algunas concreciones con restos fósiles, y en la Puerta de Ancón (el abra entre la Sierra de Viñales y la Sierra de Guasasa), donde el doctor Carlos de la Torre descubrió por primera vez la existencia de restos fósiles en Viñales, a partir de los cuales investigó el Jurásico en Cuba y declaró la presencia de ese periodo en suelo cubano. Ha habido depredación allí”.

En conversación con Vázquez Torres, seguimos la evolución de Viñales en el tiempo geológico. La región comenzó a emerger en el Eoceno superior (el Eoceno comenzó hace 56.5 millones de años y finalizó hace 34 millones de años).

Durante el Oligoceno y el Neógeno (que sigue al Paleógeno y cubre desde hace 23 millones de años hasta hace 2.59 millones de años) se completó la emersión de la región y comenzó a conformarse el relieve, fundamentalmente en el Neógeno, hace unos 20 millones de años.

A partir del Neógeno, y con la llegada del Cuaternario (último periodo de la Era Cenozoica, comenzó hace 2.59 millones de años y se divide en Pleistoceno y Holoceno, hasta la actualidad), terminó la modelación del relieve en Viñales.

Lo que vemos quienes visitamos Viñales, quedó conformado hace miles de años.

Viñales es el único lugar de Cuba donde se han encontrado restos de reptiles gigantes marinos, que fueron contemporáneos de los dinosaurios. También fueron hallados en el área del Hoyo de San Antonio, en el oriente del geoparque, huesos (metatarso) de un titanosaurio. “Eran organismos gigantescos, de 25 a 30 toneladas de peso”, apunta el geólogo.

Otro rasgo de esta región del occidente cubano son los niveles de cavernamiento. Según Vázquez Torres, en las paredes de los mogotes se han identificado hasta nueve niveles de cavernamiento, pero algunos investigadores hablan de hasta 11 niveles.

“Para que se origine una caverna, tiene que estar al nivel de la superficie. Una caverna no se forma allá arriba; en algún momento tiene que haber circulado agua de escurrimiento superficial, un arroyo, un río, y haber incidido en la roca. Pero no en el macizo de roca; el agua siempre busca los puntos y vías más vulnerables, las grietas, aprovecha esas debilidades de las rocas y empieza a disolverlas. Con el paso del tiempo geológico, se forma una caverna o un sistema cavernario de decenas de kilómetros como el existente aquí”.

Hay cavernas como la Gran Caverna de Santo Tomás, cuyas galerías están desplegadas en siete niveles. Otras cuevas quedaron en el nivel 3, en la altura. “Es una singularidad de Viñales”, comenta Castellanos. “Hay varios niveles donde corría el agua y en la medida en que se fue diluyendo la roca, esos niveles quedaron como galerías en la roca. Dos procesos influyen: la disolución del carbonato de calcio de la roca caliza y un movimiento tectónico ascendente de las formaciones rocosas”.

Vázquez Torres añade que esos movimientos ascendentes fueron los que propiciaron que la Cordillera de Guaniguanico, una de las primeras áreas de la isla de Cuba que emergieron, haya salido a la superficie, y los procesos de erosión no comienzan hasta que esas formaciones de rocas, que se formaron en condiciones subacuáticas, emergen del mar.

La trilogía de Viñales

Mientras miramos “la cara oculta del valle” desde el mirador del Proyecto Raíces, Ricardo Romero Miranda, especialista del Parque Nacional Viñales, explica que en la zona hay tres ecosistemas principales: pizarras (con vegetación de encinares, pinares…), mogotes y valles intramontanos (más favorables a la agricultura, incluido el tabaco, con suelos rojos, ferralíticos).

La flora –explica– está muy relacionada con los procesos geológicos y de formación de suelos. Esto se aprecia en los mogotes, el complejo vegetal más particular de la región, con un alto endemismo. “Ahí la vegetación está muy condicionada por la geología y las condiciones edafoclimáticas (condiciones de suelo y clima). A veces, hay una grieta pequeña, con un centímetro de suelo, y ahí se agarra la vegetación, desarrolla adaptaciones.

“Cuando hay precipitación, el agua se escurre muy rápido a la base del mogote, la humedad dura muy poco. Esas plantas han ido desarrollando un grupo de adaptaciones a ese medio tan hostil. Hay plantas espinosas, de hojas pequeñas, otras con troncos suculentos para almacenar agua”.

Son varias las especies endémicas, pero están las que conforman la llamada “trilogía de los mogotes”: el ceibón de mogote (Bombacopsis cubensis); la palmita conocida como bonita de la sierra (Spathelia britonis) –una especie única, de tallo muy delgado y alto, con un penacho que se destaca, florece una vez y luego comienza su decadencia–, y una cáctacea, el Agave tubulata, que vive mayormente en las paredes laterales y verticales de los mogotes.

Hay autores que sacan de la trilogía al Agave e incluyen a la Gaussia princeps, la palmita de la sierra, una especie de palmita barrigona, cuyo tallo es delgado por encima de la barriga y alcanza alturas de 10 a 12 metros.

Hay mucho por conocer en el Geoparque Viñales, tierra de singularidades geológicas, rocas antiguas, restos fósiles, cavernas y meteoritos, con un paisaje casi único en el planeta y valles y sierras que toma tiempo conocer. Es posible –y es normal– que no entendamos toda la información que nos ofrecen los especialistas, que no recordemos todos los nombres científicos de plantas y procesos, ni los números de las edades geológicas…

Pero algo, sin dudas, entenderemos, porque la explicación nos llegará mientras miramos. Y entonces veremos Viñales de otra forma y comprenderemos mejor el porqué de los mogotes y sus formas, los valles cársicos o poljas, las cavernas, la vegetación, todo lo que debió suceder para que se conformarse tal paisaje… Y será más profunda la experiencia, porque vemos mucho más en los lugares que nos son explicados.

Tomado de Cubadebate/ Fotos: Deny Extremera.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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