Elecciones “democráticas” en Miami

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Por José Luis Méndez Méndez (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

La ciudad regentada por el belicista Francis X. Suárez, acaba de celebrar sus elecciones, para ratificarlo en su cargo, en un ejercicio lejos de cualquier democracia que se respete. Miami es el paradigma que se sugiere imponer a otras urbes, incluida  a La Habana, sin embargo la realidad es otra.

Con la votación anticipada concluida y sin tiempo para mandar votos por correo, todos los ojos en las contiendas locales del Condado Miami-Dade se dirigieron a los votantes que aún no habían emitido su voto en lo que está resultando ser otra elección municipal en año no electoral de baja participación. Incluso después de un fin de semana de campaña para motivar a ir a las urnas, la participación de cara a la jornada electoral del martes 2 de noviembre siendo escasa.

Con elecciones en Miami, Miami Beach, Hialeah, Homestead, Sunny Isles Beach y Biscayne Gardens, y 443,718 votantes elegibles en todas las contiendas, la participación combinada era de solo el 11.17 por ciento. según los datos del Departamento de Elecciones del Condado Miami-Dade.

En Hialeah, el candidato de origen cubano Esteban Bovo, quien prefiere lo llamen “Steve”, a la alcaldía con el respaldo del expresidente Donald Trump, causó sensación cuando circuló un video donde él  y sus partidarios hostigándose en una pelea a gritos con un grupo de partidarios del activista de derecha y candidato a esa alcaldía Fernando Godo. Agentes de policía de Hialeah intentaron impedir que los grupos se enfrentaran a golpes en la acera fuera del colegio electoral de la John F. Kennedy Library.

La historia demuestra con reiteradas cifras que menos de una cuarta parte de los votantes, quizás tan solo uno de cada nueve, participó en las elecciones locales de Miami en noviembre del 2021. Según un estudio, Miami se encuentra entre las ocho ciudades más pobladas del país con menos participación electoral.

Estas elecciones no eran como las tradicionales, tenían una importancia no despreciable. Media docena de comunidades del condado  Miami-Dade, debían decidir sobre asuntos importantes como quién debe ser el alcalde de Miami y si el condado debe incorporar una 35ta ciudad.

Las elecciones municipales de Miami-Dade, que se celebran fuera de año electoral, no son partidistas y tienen una baja participación, los alcaldes y comisionados que toman decisiones importantes como la determinación de impuestos, la aprobación de ordenanzas y la contratación de policías son escogidos por una ínfima fracción de la base de votantes, y a menudo deben sus posiciones a los electores que por lo general son mayores y llevan años en sus cargos y son más conservadores que los habitantes de las comunidades para las que son elegidos.

Por ejemplo, en la ciudad de Miami, donde el exaltado Francis Suárez se postuló a la reelección. Su elección en 2017, ha sido reiteradamente manipulada, se suele mencionar que fue elegido en 2017 con el 86% de los votos, en realidad, solo el 11.3% ciento de los 193,346 electores inscritos de Miami votaron por él. Es decir, apenas  21,848 electores.

Los demócratas registrados superaron a los republicanos casi dos a uno ese año, un análisis del Miami Herald de los datos de participación concluyó que los seis centros de votación con una participación superior al 20% estaban en La Pequeña Habana, West Flagler, Flagami, Coral Way y Coconut Grove, ciudades donde predominan los electores republicanos inscritos y mayores de 66 años, además están dominados por los hispanos de más edad, en su mayoría de origen cubano, quienes son clave para ganar unas elecciones en Miami.

Para hacer menos democráticas ni representativas las elecciones municipales en Miami, la lluvia pertinaz acompañó a los políticos tradicionales de origen cubano, la mayoría de los cuales durante décadas han ocupado cargos relevantes como los de comisionados en la alcaldía. Eran elegibles el alcalde municipal, el representante del Distrito 3 y el representante del Distrito 5 a la Comisión de Miami.

El belicoso Francis Suárez ganó fácilmente la reelección como alcalde de Miami, derrotando a contrincantes poco conocidos para mantenerse en su cargo, considerado como importante en el sur de Florida. Al igual que en la anterior elección se amparó en la baja asistencia a las urnas para conseguir 18,255 de los 22,966 votos registrados. Para esta pírrica victoria nada democrática invirtió más de 6.5. millones de dólares recaudados en su campaña por medio de donaciones provenientes de donantes que en su mayoría empresarios tecnológicos e inversionistas y capitalistas de riesgo, como los asociados a la minería de criptomonedas, promovida con fuerza por el electo.

El reelegido, quien es abogado inmobiliario y ejecutivo de capital de riesgo, dedicó la mayor parte de su campaña política a elogiar sus recientes esfuerzos por convertir a Miami en la próxima meca de la tecnología. Eso convenció a muchos votantes a dar donaciones, para esperar recibir beneficios de esa propaganda.

El voto anticipado por correo, fue una de las características de este certamen electoral, también la no opción de candidatos y la vigencia del  principio de vota cubano aunque sea el peor. Algunos simplemente lo escogieron porque lo conocían, como Stephany Nino, profesional de 36 años, quien votó por Suárez pese a que no le gusta. Lo hizo, dijo, porque sentía que “no había otra opción”. Más vale malo conocido, que bueno por conocer. La opinante precisó: “Quiere traer gente de fuera en lugar de elevar a la comunidad, que es más importante. Me da miedo”. Es uno de las contradicciones de su discurso retórico, dice que va a mejorar Miami y su actuación importadora de talentos y tecnologías, lo contradice.

Con un discurso preparado con anticipación para la ocasión, se dirigió a sus servidores municipales y familiares con la misma retórica de la pasada elección, prometió entonces sin cumplirlo y ratificó ahora, que reduciría el número de personas sin hogar, pero de inmediato precisó a “un cero funcional”.

La ciudad de Miami tiene como símbolo que la identifica, la palmera, que según sus residentes en ocasiones se dobla, pero no se quiebra. La ciudad ha sufrido huracanes, incendios y escándalos mafiosos y de intolerancia política, pero siempre parece volver por sus fueros. Con frecuencia los alcaldes de turno como Joe Carollo, en su momento,  suele decir: «Somos una ciudad vieja, pero joven de corazón», «Nuestros mejores años están por venir».

La urbe, define la región a tal grado que su nombre —Miami— fue agregado al original del condado, en una elección municipal en 1997. Los electores cambiaron el nombre del condado de Dade por el de Miami-Dade.

Posiblemente el grupo más influyente, fue el de los primeros miles de exiliados cubanos que llegaron a partir de 1959 y quienes durante las siguientes cuatro décadas, cambiarían la personalidad de la ciudad. Más tarde llegó gente de Haití y de otras partes del Caribe y Latinoamérica, se hizo más cosmopolita.

El triunfo de la Revolución en Cuba, provocó un gran impacto  en Miami, se producirían grandes cambios, siempre ha existido el mito de que los emigrados cubanos llevaron consigo al Miami del futuro, lo cierto de esto es que llegaron en el justo momento, cuando grandes inversiones en Estados Unidos se harían en el sur de la Florida y, en particular, en Miami.

La ciudad de Miami, pronto se convirtió en La Pequeña Habana, por ser asentamiento original de los cubanos emigrados. La ciudad de Miami era la más grande en la Florida y aunque no es su capital, junto a Disney World son los lugares más conocidos internacionalmente en cuando a este estado se refiere.

Miami es hoy, una ciudad dominada por los latinos; una mayoría de su población habla español como primer idioma. La comida de restaurantes y cafeterías refleja sus diversos orígenes.

Cambiarlo todo para que todo siga igual, es una máxima, que también rige en Miami. El veterano de estas lides, el mencionado Joe Carollo, quien fue el principal promotor del despido reciente de Art Acevedo, el jefe de Policía de la ciudad, quien en los estertores de su posición dijo: “Nadie me va a quitar mi cubanía, nací cubano y moriré cubano”, resultó victorioso en la contienda para representar al Distrito No. 3, una demarcación fuertemente hispana, que incluye partes de La Pequeña Habana, Shenandoah y The Roads.

El elegido, de 66 años, ganó por primera vez un cargo público en la ciudad a los 24 años en 1979 y regresó a la Comisión de Miami en las elecciones de 2017 para reemplazar a su hermano Frank Carollo en representación del Distrito 3. Respaldado por una recaudación de fondos de $2 millones, Carollo capturó más del 64% de los votos, 3,947 del total emitido de 6,100, igualmente ni democrático ni representativo.

El oponente de Carollo, que más próximo estuvo de enfrentarlo fue el ex ex comisionado de Miami-Dade Bruno Barreiro, quien sorpresivamente se retiró de la carrera en julio después que no logró recaudar suficientes fondos.

Despejado este escollo, solo le quedaban candidatos con poco reconocimiento y no mucho dinero en sus cuentas para promoverse. La candidata Quinn Smith fue la que más recaudó con alrededor de $92,000, según el último informe de finanzas de campaña y obtuvo el respaldo del Partido Demócrata contra Carollo, quien es republicano. Pese a que la contienda es oficialmente no partidista, esas conexiones convencieron al menos a un votante. En este electo, funcionó la misma psicología. El cubano Rogelio López, pintor y fotógrafo de 68 años, acudió a las urnas en la Biblioteca de Shenandoah poco antes de cerrar. Dijo que le dio su voto al comisionado Joe Carollo porque era el único que conocía y él se “moriría antes de votar por un demócrata”. Hasta ese extremo llega el fanatismo partidista.

Así fueron las elecciones “democráticas” en los predios de quien desea y propuso ahogar en sangre a la Isla irredenta, que puede darle enseñanzas de elecciones dignas, soberanas, verdaderamente democráticas y representativas.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: DAVID SANTIAGO DSANTIAGO@MIAMIHERALD.COM.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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