La Negra, Mercedes Sosa

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Por Patricia María Guerra Soriano, Lisandra Ronquillo Urgellés, Julieta García Ríos y Ana Fernández/Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano Cuba

La tierra de San Miguel de Tucumán, al noroeste de Argentina, sintió nacer a Haydée Mercedes Sosa el 9 de julio de 1935. Otra descendiente de los indígenas diaguitas abriría los ojos a aquellos cerros y valles; años después, la voz entera e insurgente sería para América Latina, para el mundo.

Hija de zafrero y lavandera, La Marta-como la llamaban en casa- o La Negra, como le decían en la calle, restañó la herida del olvido al que estaba sumido el folclor argentino. Cantó sin cansancio, le dio voz a las letras de los defensores antiguos y contemporáneos del género, vivió para el canto popular como integrante del Movimiento del Nuevo Cancionero, entonó para su gente, para las mujeres argentinas, para su pueblo.

Comenzó a cantar en la adolescencia, en un certamen organizado por la radio local en el que participó alentada por sus amigas. Bajo el seudónimo de Gladys Osorio, con el cual se presentó para que su padre no lo supiera, ganó el concurso, cuyo premio era un contrato por dos meses de actuación en la emisora. En 1962 grabó su primer disco y comenzó a hacerse popular en toda América del Sur.

Su adscripción comunista y su compromiso político, llevaron a la prohibición de sus discos durante los años de la última dictadura militar argentina, de 1976 a 1983. El 20 de octubre de 1978, en “El Almacén San José”, de la ciudad de La Plata, la detuvieron en pleno recital junto a su hijo. Tuvo que exiliarse, pero en 1982, ante la agonía del régimen militar que sometía a su Patria, regresó al Teatro Opera de Buenos Aires y realizó más de una decena de conciertos. Luego viviría intensas giras por el mundo, una de esas la trajeron a Cuba, invitada por Casa de las Américas.

La historia la hace Mercedes Sosa

En Cantoras, el sexto episodio del podcast feminista cubano-argentino Mujeres al Sur era imposible olvidar a La Negra. Por eso conversamos con el trovador cubano Vicente Feliú, la folclorista venezolana Cecilia Todd y la cubana, Lesbia Vent Dumois, Premio Nacional de Artes Plásticas 2019, quienes la conocieron y tuvieron la oportunidad de compartir momentos a su lado.

Escucha el Podcast aquí

-De Mercedes Sosa, qué decirte- comienza Vicente Feliú. Para él, Mercedes es “una enorme del canto del mundo”

A Feliú le gusta rememorar una anécdota muy simbólica. Dice que La Negra fue invitada a Cuba por alguien del Consejo Nacional de Cultura y ya había llegado al aeropuerto José Martí, cuando le avisan a Haydée Santamaría, en aquel entonces presidenta de Casa de las Américas.

-Yeyé la fue a buscar personalmente y asumió su estancia en el país. Ahí fue que la conocí personalmente. Es una linda anécdota porque son dos grandes mujeres, una de la cultura y la política y otra de la cultura y de la música.

Mercedes Sosa y Haydée Santamaría. Foto: Archivo Casa de Las Américas

Lesbia Vent, no recuerda con exactitud cuándo llegó Mercedes a la Isla, pero sí la calidez y el afecto de la Negra hacia las personas desconocidas: “No hacía confianza pero tú sentías que había un gesto de cariño”.

Lesbia Vent y Mercedes Sosa

De esa ocasión, la pintora y grabadora cubana guarda una historia particular. Ya en el salón principal de Casa de las Américas, a la salida de un concierto en el teatro Amadeo Roldán, Mercedes saludó a su madre “como si la conociera de toda la vida” y le dijo: “Señora, me puso mucha atención en el concierto, usted estaba sentada en el segundo palco a la derecha”.

Esos detalles tan fijados-cuenta Lesbia-es una medida de que era una persona atenta a su público.

Luego, La Negra vendría también a una de las Bienales de La Habana y en esa oportunidad, al ver a Lesbia la abrazó bien fuerte, “fue como un abrazo de solidaridad”. Ya Haydée había muerto.

Además de su voz extraordinaria y única, Cecilia Todd cree que el legado más importante de La Negra “a todos los que hacemos este tipo de música”, es el compromiso con la vida, pues no se trata solamente de subir a un escenario y cantar. Detrás de eso hay mucho más. Y eso fue una de las guías, siempre”.

Mercedes viajó a Venezuela y allí conoció a Cecilia. Un año más tarde, en 1973, aún sin el quiste de la dictadura, Todd fue a Argentina a estudiar Técnica Vocal.

“Allí, Mercedes y su marido Pocho me estuvieron cuidando mucho. Se ocuparon de que no pasara un domingo sola. Su cariño y protección fue muy importante”.

Cecilia enfatiza que la casa de La Negra era el centro de los encuentros musicales: “Mercedes era una persona sumamente generosa y siempre tenía invitados, tanto en su casa como en los conciertos, gente con trayectoria artística y otros que apenas estábamos empezando”.

Mercedes Sosa en Casa de las Américas

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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