Lo que dicen las urnas en Venezuela

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Por Orlando Oramas León (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

Venezuela realizó en paz elecciones regionales y locales que por sí mismas pueden calificarse de históricas, como también lo fue el resultado que otorga contundente victoria a los candidato de la Revolución bolivariana.

Los comicios se realizaron con la participación de la oposición, que pagó caro su errático proceder cual instrumento de lanza de los intereses de Estados Unidos, incluido llamados anteriores al abstencionismo y las diferencias que mantienen a su dirigencia dividida.

También fue una cita a las urnas que contó con abundante veeduría internacional, incluida una misión de la Unión Europea, que acompañó más de una vez la hostilidad de Washington contra el gobierno constitucional que encabeza el presidente Nicolás Maduro.

El gobierno venezolano asumió el reto electoral a sabiendas de que ocurriría cuando la economía del país sudamericano sufre las penurias provocadas por el bloqueo propugnado por la Casa Blanca, incluida la congelación de activos, robo de empresas, como la petrolera Citgo y la negación de préstamos por parte de las instituciones financieras internacionales.

Ello y más repercute en el nivel de vida de la población venezolana, principal blanco de las agresiones externas de las que la oposición de extrema, representada por Juan Guaidó, ha sido cómplice y promotora.

Venezuela cumplió el ejercicio democrático, en el que el Partido Socialista Unido (PSUV) se llevó 20 de las 23 gobernaciones en disputa, además de Caracas, con más del 90 por ciento de los votos escrutados.

Los datos son mejores que en las anteriores elecciones regionales cuando el PSUV ganó Caracas y 18 estados.

«Mi llamado a todos y todas, ganadores y no ganadores, es a respetar los resultados, es al diálogo político, es a la reunificación nacional», expresó Maduro, quien elogió la perseverancia de un pueblo mayormente revolucionario.

El gobernante reconoció el grado de conciencia popular cosechado en estos duros años, a los que se unió el combate a la pandemia provocada por la Covid-19, a cuyos efectos también apostó la política estadounidense.

Nicolás Maduro fue por más e invitó al diálogo y al trabajo mancomunado con los nuevos gobernadores de los estados de Zulia, Nueva Esparta y Cojedes, donde se impusieron candidatos del conglomerado opositor.

Entre ellos Manuel Rosales, veterano político que vuelve a la gobernación zuliana.

«Yo tengo confianza que esos gobernadores de la oposición son gente con experiencia política (…) y sabrán atender mi invitación que hago de buena fe (…) estoy seguro que vamos a repotenciar el Consejo Federal de Gobierno», auguró el jefe de Estado.

Añadió que ahora toca conseguir «la recuperación de los derechos sociales del pueblo y el estado de bienestar social».

Se trata de la voluntad política expresa del gobierno de la nación sudamericana, pero su consecución también dependerá de la actitud que tomen en lo adelante quienes abogaron por el bloqueo y aislamiento de Venezuela, tanto en lo económico, político y diplomático.

La agencia EFE, que no regala nada al proceso bolivariano consideró como «contundente» la victoria chavista en los comicios del 21 de noviembre.

Se trata de una realidad que tendrán que asumir Estados Unidos, gobiernos que se mueven en su órbita, la Unión Europea y sectores opositores que en el país sudamericano quedan desgajados y separados del voto popular.

La agenda que Guaidó y compañía mantuvieron todos estos años les pasó la cuenta en las urnas, ante un electorado que no cree en sus promesas y menos en sus capacidades para gobernar. El recuento de votos, al menos, así lo indica.

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: AFP

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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